Australia en el horizonte de una selección nacional con tonada cordobesa 

Ed Impresa 02/12/2022 Por Federico Jelic
En el búnker albiceleste se espera el duelo contra los “Aussies” con atención. Se aprendió la lección ante Arabia Saudita. Romero, Molina y Álvarez, la cuota de Córdoba en el equipo. 
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Julián Álvarez es una de las revoluciones, ya que tuvo que aparecer nada menos que en el espacio de un histórico y pilar de este proceso como Lautaro Martínez.

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Federico Jelic 
Especial desde Doha  -  Qatar 2022

Prohibido subestimar, ese es el lema principal que se repite una y otra vez en el búnker de la Selección Argentina, aprendiendo la lección en un mundial de Qatar 2022 que ya tuvo sus sorpresas y al propio equipo nacional en el lote de las víctimas deportivas. El tremendo cachetazo que le propinó Arabia Saudita dejó a todos con señales de alerta y la consigna de no exteriorizar favoritismo ni preferencias, porque ese fue precisamente el pensamiento que no lo llevó por buen camino. Claro está que siempre es mejor esquivar a Francia en octavos de final que a Australia, no obstante, el DT Lionel Scaloni y sus pupilos entienden que nunca más se debe juzgar antes de jugar, porque ahora sí una mala decisión te manda de regreso a casa. 

Ya es otro mundial. En las calles de Doha los hinchas viven el entusiasmo, festejaron a rabiar la clasificación y ya parecen ser más locales que nunca. Pero esta vez no figura instalada esa soberbia de “somos los mejores del mundo” y “Vamos a ser campeones”, porque la realidad indicó que puede perder con el menos pintado y que Lionel Messi es humano y puede fallar un penal, en cualquier circunstancia. En el metro, los festejos son ya desmedidos, los encargados de seguridad y los responsables de organización más los voluntarios te gritan “Argentina eh, i support Argentina”, con el dedo pulgar el alto, diciendo “banco a Argentina”, mientras algunos preguntan por qué no juega Paulo Dybala, precisamente otro cordobés que todavía no vio acción en el mundial. 
Pero lo trascendente es que cuando Messi no aparece o luce neutralizado o frustrado, sale el equipo a escena, lo colectivo. Y los cordobeses, con sus aportes en pequeña  o gran dimensión, también hicieron su contribución al equipo parece no tener titulares de memoria ni puestos garantizados. Es la virtud de Scaloni para mantener al grupo motivado, más allá de los pilares y los referentes, que tampoco, salvo Messi, parecen estar en elenco estable. Pasó con Lautaro Martínez, con Leandro Paredes y mismo Cristian Romero, por ejemplo. 

Romero

Con acento cordobés 

De todas maneras, en ese contexto, los cordobeses ya dejaron su huella. Desde el Mundial ’78 y el ’82 que no hay tres nacidos en la provincia coterránea de titulares: en la copa en Argentina, figuraban Osvaldo Ardiles y Rubén Gallego (y dos “nacionalizados” Daniel Valencia y Luis Galván, adoptados por su trayectoria en Talleres) y en el ’86, con Oscar Ruggeri y José Luis Cucciufo. Ahora con el “Cuti”, Nahuel Molina y Julián Álvarez se produce otro hito histórico, y como valor agregado, con incidencia directa en el juego y en el resultado. 

Romero, por ejemplo, es símbolo en firmeza y garantía en cruces, más un fuerte juego aéreo, faceta que le agregó en su paso por Tottenham Hotspurs. Dejó atrás algunas dudas tras el debut con Arabia Saudita donde no se lo vio óptimo desde lo físico, pero ante el muro Robert Lewandowski fue un verdadero obstáculo, casi inmovilizando al gigante polaco que ostenta un balón de oro de FIFA. Y es opción para el armado de refugio con cinco defensores (tres zagueros) cuando la estrategia ya es resguardar el resultado cosechado. ¿Las lesiones? Sigue siendo su talón de Aquiles. 

Molina

Nahuel Molina en cambio ya es opción fuerte en la proyección y en pasar la línea de la pelota. Es cierto que no tiene el puesto asegurado porque alterna con Gonzalo Montiel en el lateral derecho, no obstante el nacido en la bella localidad de Embalse apareció con más participación cerca del área, y con lucidez para resolver, como fue el pase atrás en el primer gol ante Polonia, para asistir a Alexis Mac Allister. El equipo gana mucho en profundidad con su juego. En defensa le cuesta un poco el retroceso, tiene más vocación ofensiva y es además lo que le pide Scaloni, de todas formas, en silencio, se ganó un lugar preponderante en la consideración del DT para seguir estando presente. 

Julián Álvarez es una de las revoluciones, ya que tuvo que aparecer nada menos que en el espacio de un histórico y pilar de este proceso como Lautaro Martínez. Son de características diferentes, el oriundo de Calchín tiene más movimiento en el frente de ataque y no es tanto de área, más allá de su virtud en los metros finales. Además es un estorbo para cualquier defensa que pretenda salir jugando, algo típico del fútbol de hoy que priorizan lo estético sobre algunos riesgos. 

Otro apunte a considerar: en Qatar han sobresalido futbolistas que llegaron como refresco casi al último en el proceso del equipo campeón de la Copa América en Brasil: Enzo Fernández, Lisandro Martínez y Alexis Mac Allister, sobre todo. El mismo Álvarez apenas disputó un juego en Brasil y casi no era tenido en cuenta. Se convirtieron en importantes refrescos para sumar energía en un grupo que parecía aburguesado luego de esa conquista en el Maracaná y que hoy son piezas casi vitales en la estructura de juego. 

Qué se sabe de Australia  

¿Y qué se puede saber de Australia? Finalizó con seis puntos, con un equipo que para los propios está lejos de ser el ideal, decoró su mejor participación en mundiales, con dos victorias en primera fase, ambos 1-0 ante Túnez y Dinamarca, respectivamente. Precisamente esa fue la sorpresa, dejar en el camino a los escandinavos que fueron los primeros en llegar a Qatar 2022. Llegaron con lo justo, eliminando a Emiratos Árabes Unidos en una eliminatoria casi para el olvido, según cuentan los propios medios australianos. 

El delantero Mitchel Duke, que milita en el ascenso de Japón en el Fagiano Okayama, es uno de los pilares, al igual que el volante Aaron Mooy, del Celtic de Escocia. Mathew Leckie es otra referencia, precisamente autor del gol ante los daneses. Por cierto, ataja Mat Ryan y no Redmayne, aquel recordado golero que le contuvo penales a Perú en la repesca, famoso por saltos y provocaciones antes de cada ejecución para despistar y amedrentar a los pateadores, motivando luego a un cambio de reglamento de FIFA y prohibiendo esos movimientos, es suplente. 

Pero Argentina aprendió la lección: prohibido subestimar. Lo pagó caro con Arabia Saudita en el debut y por eso la mesura abunda en la concentración del equipo. Claro está que a la hora de elegir rivales, el objetivo era evitar a Francia y a los europeos, no obstante, desacreditar a los de Oceanía por su poca presencia en el mapa futbolístico europeo puede ser un error garrafal.  Ya es octavos de final y no hay margen de error para seguir creciendo en la copa del mundo.

La cita es mañana a las 16, en el coqueto estadio Ahmed Bin Ali, en la calurosa Doha que a las 22 horas (hay seis de diferencia con Argentina) sigue espeso el ambiente con una humedad y un calor que supera los 25 grados. El aire acondicionado de los estadios es un alivio a medias, de todas maneras donde habrá necesidad de luces y aire es en cancha, donde Argentina tendrá que enfocarse y su objetivo para seguir alimentando su ilusión mundialista.   

 

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