Yo, intersex: cicatrices, dudas y una historia de búsqueda singular

Ed Impresa 21/10/2022 Por Lucia Ceresole
María José “La Fe” López Brizuela es estudiante de Antropología. Intersexual y mujer trans, forma parte del colectivo Potencia Intersex. Su historia.
maria jose brizuela © Irina Moran
"Me enteré que soy intersex como parte de un proceso", contó “La Fe” López Brizuela. Foto: Irina Moran

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 GÉNEROS Y DIVERSIDAD

“Me enteré que soy intersex como parte de un proceso. Siempre indagué de manera autodidacta. Luego, siendo parte de un equipo de investigación, como estudiante de Antropología escribí sobre esta experiencia. Esto habilitó que profesionales de la salud me contaran cosas que de otra forma no me hubiera enterado. Me enteré que estas cicatrices que tengo son por cirugías”, dice María José “La Fe” López Brizuela. Estudiante de Antropología, música e investigadora en la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba, es intersexual y mujer trans, y forma parte del colectivo Potencia Intersex, que presenta en Córdoba el Fanzine “Nosotrxs, intersex”. 

Desde los once años, su oficio de búsqueda e investigación constante la constituye. “La Fe” nació en Córdoba y vivió algunos años en Perú, recorrió países como Bolivia y Chile y volvió a la provincia. En esos años comenzó un proceso de hormonización orgánica que invita a pensar las corporalidades como construcciones y no como destinos. La hormonización modifica el cuerpo en función de la identidad de género autopercibida y normalmente se realiza con medicación. “Mi familia materna es peruana y gran parte de ella se dedica al servicio médico. Es una costumbre popular la información y el acceso que tienen sobre los nutrientes, los alimentos y su importancia. Es decir, vos vas a la guardia porque tenés un mareo y el médico te va a decir podés tomarte esta pastilla o esta infusión, esta sopa, luego este almuerzo”, relata a La Nueva Mañana.  

Como integrante de un equipo de investigación presentó su trabajo titulado “Proceso de hormonización orgánica, bajo consumo de sustancias botánicas y alimentos”, en el cual transmite su propia experiencia sobre los cambios somáticos y anatómicos producidos en su cuerpo a partir del consumo de agentes botánicos y alimentos para lograr una sustitución hormonal orgánica. Desde la ciencia busca también abordar los conocimientos sobre las hierbas más allá de lo “espiritual”.

“Lo que yo hice es investigar una lista muy larga de alimentos y plantas que han sido analizadas previamente por otros biólogos. Accedí a análisis que confirman que alimentos, plantas y sustancias alimenticias son hormonales o prohormonales, sea porque tienen moléculas idénticas a los estrógenos humanos o a la testosterona humana, o porque son vitaminas o minerales o distintos nutrientes que, metabolizados en tu cuerpo, aceleran procesos hormonales orgánicamente”, explica. A través de análisis de sangre observa los resultados de las distintas plantas y registra sus propios cambios metabólicos y anatómicos. Su propuesta no es sólo encontrar una alternativa “más saludable” o consolidar las terapias alternativas, sino también “discutir la frontera entre lo natural y lo cultural. Lo prostético y lo endóstico. Eso es lo que a la antropología le interesa. Humanizar la ciencia es entender que la plasticidad fenotípica y la plasticidad del sexo fenotípico es constante, no es una cosa estática; hay que entenderla en flexibilidad, eso nos puede ayudar mucho como sociedad a pensarnos”.

Cicatrices y dudas: no todas las personas saben que son intersex

Según Potencia Intersex, las personas intersex son aquellas que nacen con características biológicas que varían del modelo corporal masculino/femenino hegemónico. Estas variaciones pueden darse a nivel de los cromosomas, las gónadas, los genitales y otras características corporales consideradas como marcadores o indicadores del sexo. La intersexualidad no es ni una identidad de género ni una orientación sexual. El colectivo, conformado en 2019 tras un encuentro latinoamericano intersex, busca generar contenido educativo, promover el encuentro y el desarrollo de una nueva legislación, además de visibilizar sobre los procedimientos quirúrgicos normalizadores que son parte de un protocolo médico que existe para las personas que nacen con variaciones intersex. 

Ella explica: “Estas normalizaciones quirúrgicas son ‘para cuidarte psiquiátricamente’, que no dudes de tu sexo asignado al nacer y eso te permita constituirte como una persona normal porque la sociedad no está enterada de que las personas intersex nacemos y existimos. Entonces se justifican estos procedimientos. Según la Organización Mundial de la Salud, las tasas de suicidio en personas intersex son altas, incluso también se comenten infanticidios debido a la conformación binaria de la sociedad”. 

La falta de información sobre el propio cuerpo o sobre las intervenciones realizadas en la infancia se mantienen como dudas y se materializan en las cicatrices. “Esas dudas igual siempre te van a acompañar, porque están en tus cicatrices o en la ingesta de medicación permanente, de por vida. Esos procedimientos suceden por lo general en el ámbito hospitalario con profesionales de la salud mirándote e interviniendo en tus genitales sin tu consentimiento. Todas esas marcas psiquiátricas aún son peores de las que el protocolo médico intenta salvarte”, señala. Por eso la apuesta, desde el colectivo, a tener espacios de encuentros abiertos donde se reconocen con personas o familias que necesitan una escucha activa sobre este tema. 

No todas las personas intersex saben que lo son, dice, y explica que el protocolo médico obliga a anular esa información de la biografía médica. “Desde niña me di cuenta que mis características sexuales eran muy distintas de lxs otrxs niñxs. Tenía cicatrices que siempre me llamaron la atención, pero que nunca nadie me supo explicar ni me dijo nada. Luego, en mi adolescencia me volvieron a operar, me dijeron que era un apéndice y ahora como investigadora puedo acceder a la información y enterarme que el protocolo dice que poner apéndice es lo que hay que hacer para extraer genitales internos”. 

Potencia Intersex presenta su fanzine colectivo el viernes 21 a las 18 en el Museo de Antropología (Av. Hipólito Yrigoyen 174). La propuesta reúne a artistas intersex de Latinoamérica para mostrar que no “toda nuestra vida tiene que ser un discurso médico: también nos gusta sacar fotografías, dibujar, escribir... existimos, resistimos y producimos cosas”. 

  

 

La Nueva Mañana - Edición Impresa 281

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