Estados Unidos pretende instalar una base militar en la Triple Frontera

Tras la reciente visita de una comitiva de cuatro senadores estadounidenses a Paraguay trascendió la información sobre el interés en asentarse militarmente en dicho territorio.

Ed Impresa 18/08/2022 Flavio Colazo
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"La estrategia de los EE.UU. para el Cono Sur es inmodificable: lograr el total control sobre la Región para tomar cuenta de los recursos que esta posee".

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Especial para La Nueva Mañana

El Dr. Miguel Barrios* en diálogo con La Nueva Mañana analiza el reciente trascendido sobre una posible próxima futura base militar de EE.UU., en la zona fronteriza aludida, junto a varios aspectos trascendentes para la Región dentro del marco de situación global pospandemia, con una guerra en curso, en territorio ucraniano, y las potentes, y al parecer insostenibles, tensiones políticas/bélicas entre las grandes potencias continentales (EE.UU., OTAN, Rusia y China) que afectan a la totalidad de las naciones del planeta. Barrios es autor -entre cuantiosos títulos- de Por qué Patria Grande, libro recientemente reeditado con prólogo del Papa Francisco, y prefacio a cargo de quien fuera secretario General de Itamaraty entre 2003-2009 y ministro de Asuntos Estratégicos de Brasil entre 2009-2010, Samuel Pinheiro Guimaraes. 

Base militar: movimiento táctico para tomar control en la Región

Barrios refiere acerca de un hipotético plan de los EE.UU. para tomar cuenta de la amazonia penetrando al Brasil desde el territorio colombiano/venezolano; esto previendo contar con la presencia de Duque en Colombia y con la ausencia, producto de un derrocamiento, de Maduro en Venezuela. 

Habiendo triunfado Petro sobre Duque en Colombia, sosteniéndose Maduro en Venezuela, contando en parte con cierta gestualidad favorable hacia él por parte de los EE.UU., y previendo una muy posible victoria electoral de Lula en Brasil, este plan, que usted ha mencionado -antes de que el escenario actual en la zona colombiana/venezolana/brasileña tomara forma definitiva- pareciera destinado su fracaso; pero, análisis de situación mediante, EE.UU. parece haber reaccionado, y ha supuestamente permitido que se filtre la información sobre su deseo de colocar una base suya en Paraguay en atención a los peligros que le presenta la zona de la Triple Frontera, ¿De qué modo conecta usted esta información –que ha tomado estado público- con los análisis suyos anteriores sobre ambos temas: Triple Frontera y plan de injerencia de EE.UU. sobre el Cono Sur? 

-La estrategia de los EE.UU. para el Cono Sur es inmodificable: lograr el total control sobre la Región para tomar cuenta de los recursos que esta posee; ahora, lo que va modificando son las tácticas. Las tácticas básicas del Imperio, EE.UU., son las penetraciones en diversos ámbitos, el cultural, básicamente en los ámbitos educativos, el económico y el militar; la pretensión de instalar una base en la zona limítrofe -entre Paraguay, Argentina y Brasil- es un movimiento táctico enmarcado dentro de la estrategia de EE.UU. para lo que considera su “patio trasero”: toda la América hacia el sur del Río Bravo, y dentro de ella, por supuesto, Sudamérica, o el Cono Sur.

Esta supuesta intención que EE.UU. ha dejado trascender… ¿Puede ser realizada realmente, o es solo una advertencia intimidante -o una amenaza- para la Región? 

- Según muestra la historia estos tipos de intenciones de EE.UU. -como este de dejar correr la voz sobre su voluntad de establecer una base en la Triple Frontera- pueden ser de advertencia o amenaza, pero también de cumplimiento efectivo. 

Miguel Barrios + Libro
(*) Miguel Ángel Barrios es profesor de Historia, doctor en Ciencia Política, doctor en Ciencia de la Educación, y especialista en Criminalística y en Geopolítica. 

Tácticas en desarrollo de EE.UU. para la Región

¿Cuáles son las actuales maniobras tácticas de EE.UU. -que usted ve que están en curso- en la Región?

- Hoy a nivel económico la táctica es promover la bilaterización de tratados de libre comercio (entre EE.UU. y cualquier país ubicado desde México hacia el sur del continente), y en la promoción del control del flujo de dinero proveniente desde el crimen organizado porque todos los fondos económicos  provenientes de este -mediante el lavado de activos- van a guaridas fiscales que EE.UU. controla a su antojo. También destacan la penetración, hacia el interior de los gobiernos nacionales, a través de los diferentes departamentos estadounidenses–DEA, embajadas, bases militares, etc.- que se van instalando en los diversos países del Cono Sur. Pasa que al estar hoy el centro económico del mundo en las regiones de Eurasia y el Asia/Pacífico EE.UU. intentará frenar –a cualquier costo la influencia de las potencias de allí en nuestra Región, como pueden ser, el libre comercio con dichas potencias o la llegada de inversiones económicas, y también una posible penetración cultural.

Sobre el tema Malvinas usted ha señalado que debiera ser imprescindiblemente un asunto sudamericano, ¿Por qué? ¿Cuáles riesgos se corren de no ser tomado así?

- Porque en el nuevo mundo multipolar los espacios son continentales –no son estados/Nación clásicos-; dentro de ese marco Malvinas debiera formar parte del territorio insular de la Patria Grande debido a su proyección atlántica y… ¡antártica! Usted note que cuando se avanzó en el proceso de integración con la Unasur los reclamos por Malvinas se hicieron desde una perspectiva regional y los buques ingleses no podían ni amarrar un barco en el territorio de los países que lo conformaban; pero luego, con la llegada de los gobiernos neoliberales a los países de la Región esto se desarticuló y hoy ya se habla de vuelos hacia Malvinas desde Chile, Uruguay, y hasta desde Brasil.

Soberanía e independencia de la Patria Grande

En Por qué Patria Grande usted atiende a varias dimensiones pensando en la sobrevivencia de la independencia de cada país del Cono Sur y de la Región toda, ¿cuáles de esas dimensiones considera centrales? ¿De qué modo los diversos gobiernos nacionales de la Región –a su entender- están asumiendo el tratamiento de dichos puntos?

- Un estado para ser independiente debe poseer un poder continental y/o regional en 5 dimensiones: política, científico/tecnológico, militar, industrial, y -la intangible dimensión- cultural; esta última dimensión es la que le da fuerza a las 4 tangibles nombradas primeramente; la verdadera soberanía de los pueblos se alcanza desde esta dimensión cultural por la fortaleza del sentimiento de auto/pertenencia, de sentirse integrante de un pueblo con una misma historia, con un mismo origen, viviendo un mismo presente y con un devenir en común-; esta dimensión –la cultural- debe ser abordada principalmente desde el sistema educativo, que es la transmisión intencional de una cultura plural -y no neutral-, es decir: debemos formar sujetos pedagógicos sudamericanos. Si no se logra la soberanía cultural va a ser muy difícil alcanzar y sostener otro tipo de soberanía. Por esto, más allá de los convenios firmados, son necesarios instrumentos que imbriquen la cultura y la educación en forma concreta y operacional como la homologación directa de los títulos universitarios y una visa regional. 

¿Qué importancia le asigna, dentro de esta perspectiva suya, a la existencia de una moneda en común entre los países del Cono Sur?

- Es que para poder aspirar a una moneda en común para la Región también es necesario la soberanía cultural; los individuos que conforman el pueblo de la Región deben tener una conciencia previa de pertenecer a un todo en común, la soberanía monetaria debiera ser consecuencia de una soberanía cultural.

La multipolaridad y el nuevo orden mundial

Usted plantea una segunda situación histórica en cuanto a una multipolaridad en el ordenamiento global, ¿puede explicar, desde su punto de vista, qué tipo de multipolaridad se está gestando o estamos viviendo? ¿Cómo se encuentra nuestra Región respecto a esta multipolaridad?

- La polaridad afecta un tipo de orden mundial, un equilibro de poderes sobre el cual se sostiene el andar del mundo, hay posibilidades de unipolaridad y de multipolaridad; esta última ha sido vista en su forma bipolar en el caso de la guerra fría entre EE.UU. y la URSS, ahora estamos asistiendo a un fenómeno de multipolaridad que solo se vio luego de la caída de Napoleón en el siglo XIX; asistimos a una pérdida de la centralidad occidental –europea, no de los EE.UU.-, y vemos que los estados en tensión son continentales/industriales, al mismo tiempo vemos que el eje está en la zona del Asia/Pacífico. A EE.UU., Rusia, China y la OTAN –ningún país europeo puede plantarse por sí solo como fuerza en pugna dentro la multipolaridad-  ahora también se suman un gran número de corporaciones -que tienen igual o más fuerza que varios estados-, me refiero a las corporaciones tecnológicas, los sistemas financieros, las redes sociales, al crimen organizado en sus diversas presentaciones –mafias tradicionales, carteles de narcotráfico, etc., industrias armamentísticas, ejércitos y policías privados; todos estos son actores principalísimos en la nueva multipolaridad; dentro de ese espectro América Latina –en especial el Cono Sur- es un inmenso interrogante.

¿Cuál podría ser una reflexión final para resumir su pensamiento en cuanto a la proyección del futuro de la Región?

-Que sin la Patria Grande seremos el cementerio de la historia, y con la Patria Grande seremos indestructibles. Nuestro destino final se develará en poco tiempo.


El Papa Francisco y su Patria Grande

-¿Cómo fue que el Papa Francisco decidió prologar la reedición de su libro: Por qué Patria Grande?

- Bueno, sucede que compartimos con Francisco la amistad -y el respeto por mayoría de las perspectivas- de Alberto Methol Ferrer (ver LNM – Alberto Methol Ferrer y el pensamiento vivo del Papa Francisco- 15/11/2019), de quien fui discípulo y amigo, a tal punto que dirigió mi tesis sobre Manuel Ugarte; y este libro es un rescate de la proyección histórica del concepto Patria Grande -acuñado por Ugarte-, tomando a Latinoamérica como una nación única y diversa en su identidad cultural mestiza, barroca y católica. Creo que el Papa prologó el libro porque ambos consideramos que no hay identidad latinoamericana sin pensar en un fundamento católico dentro de la unidad latinoamericana; baste pensar, por ejemplo, en la tradición mariana que atraviesa a la Región toda; claro que este ·”fundamento católico” al que refiero no habla de una hegemonía ni de un totalitarismo religioso católico. Creo también que para entender la decisión del Papa -de prologar Por qué Patria Grande- hay que pensar en los documentos de Medellín, Puebla, Aparecida y Santo Domingo; y hay que notar que Francisco es el primer Papa jesuita, y latinoamericano. El mismo Papa ha dicho hace poco, a una periodista de Télam, que el destino de la Patria Grande -soñado por San Martín y Bolívar- tiene carácter de profecía bíblica.  

“…Uno de los principales valores de la historia - y que se manifiestan en estas páginas - es la capacidad de abrir al futuro y a la esperanza. En el pasado, en el testimonio de nuestros mayores, podemos encontrar las llaves para responder a los problemas que hoy nos acucian e iniciar, como ellos, procesos que quizás otros podrían saborear. 

La pandemia nos demostró, una vez más, que nadie se salva solo y que una real integración se basa en el diálogo y en la amistad social entre los pueblos que ayude a llevar adelante una agenda común de desarrollo integral para todos. Deseo que las páginas de su libro ayuden a despertar la esperanza de soñar y trabajar por una Patria Grande donde la integración garantice, custodie y continúe a promover la sabiduría mestiza que a lo largo de los años supo engendrar”. 

Fragmento del prólogo del Papa Francisco.

 

La Nueva Mañana - Edición Impresa 272

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