La Liga Cordobesa apuesta a la educación para enfrentar la violencia

Ed Impresa 22/07/2022 Por Federico Jelic
Desde el ente rector del fútbol cordobés decidió enfrentar los episodios de intolerancia entre padres, niños, jugadores y árbitros que motivaron la suspensión.
Argentino Central
El club Argentino Central realizó campañas de concientización previo a sus partidos.

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A CAVEL (Club Atlético Villa El Libertador) le suspendieron las categorías Primera, Tercera Especial y Cebollitas, siendo esta última la división de mayores registros de violencia. Y no solo en esa institución existen los casos de intolerancia. Al contrario, los últimos episodios y los más fuertes se originan en parte de los padres de los niños de inferiores, que reaccionaron a pura violencia en varios partidos. No solo contra rivales y árbitros: hubo casos de discusiones con sus propios hijos, algo que no es ajeno en la Liga Cordobesa de Fútbol. Hay un gran flagelo llamado violencia y de acuerdo a los últimos antecedentes, se inician puntualmente en las categorías menores, con el comportamiento incorrecto, vergonzoso  y agresivo de los tutores en cuestión. Situación que agudizó la pandemia y el encierro aunque con el rigor de la vedad, la problemática existe desde mucho antes.  

Unión San Vicente y Huracán de La France tienen suspendidas sus localías, por agresiones a dirigentes y a árbitros. CIBI ostentaba la reinauguración de su estadio pero en la Reserva hubo una pelea con la gente de Avellaneda. También fueron conocidos los casos donde un padre le metió un cabezazo al árbitro en el partido de su hijo de 8 años, más otros episodios donde los propios dirigentes de la Liga no quiere citar a los clubes responsables, en función de no estigmatizar a un sector que de por sí es vulnerable. Jueces de línea que debieron retirarse escoltados con patrulleros de la cancha. Hasta hubo un caso en Villa Allende de una madre que tiró agua caliente desde el termo de mate a la cancha, a los jugadores en inferiores, luego de unos empujones. Sin embargo, algo de sol comenzó a iluminar en esta delicada problemática social que claramente excede lo deportivo, con la necesaria intervención de la Liga por ser el espacio donde se visibilizó y de otros actores, como la Policía hasta entes gubernamentales, en procura de alguna idea que pueda ponerle un freno a tanta vorágine de violencia, que no nace siempre de las tribunas solamente. 

Un parate que sirvió para calmar las aguas

La drástica decisión fue de las autoridades de la Liga, por petición de los propios clubes: el fin de semana del 11 y 12 de junio suspendieron todas las actividades en mayores, Primera, inferiores y fútbol femenino, a raíz de los incidentes diversos ocurridos a lo largo de varios meses, pero con hincapié en las categorías juveniles, por el oprobioso comportamiento de sus padres.  

“El parate sirvió para tomar conciencia. Fue una idea que nació de los propios directivos de los clubes ya que no encontraban forma de poder frenar la violencia de parte de los padres. Resolvimos suspender todas las divisiones de manera integral y la respuesta hasta el momento fue positiva”, contó Alejandro Fernández, presidente de la Liga Cordobesa de Fútbol. 

Alejandro Fernandel LCF
Alejandro Fernández

“Se produjeron algunos hechos aislados pero en muchísima menor proporción que antes de la suspensión. Nos estamos ocupando con la parte que nos compete, con talleres para entrenadores de divisiones inferiores y se recibió una propuesta de la Facultad de Psicología de la UNC para dar charlas a jugadores, padres, dirigentes y profesores. Es un paso hacia adelante. Esta problemática no nace en la cancha, se arrastra desde el hogar y se descarga en la cancha. No vamos a solucionar en un mes o dos una circunstancia social que viene de años pero nos ocupamos de la parte que nos involucra. Nos excede en muchos casos”, agregó. 

Dejó en claro Fernández que la ronda de reuniones incluyó a los árbitros de la cooperativa, como para buscar aunar esfuerzos, con compromiso, respeto, educación, ya que “en cualquier lado puede surgir la chispa de todos los problemas”, según manifestó. 

Medidas y gestos que suman 

“Es un tema muy delicado porque los padres parecieran que quieren salvarse, como pretendiendo que su hijo es el nuevo Messi. Entonces lo cargan de presiones y lo alteran, lo sacan de quicio en vez de apoyarlo y acompañarlo. Desde Argentino Central hace tiempo que nos venimos ocupando porque fue un club con muchas sanciones. Tenemos reuniones con los padres y armamos acciones conjuntas para concientizar. Por ejemplo, hubo partidos donde los niños exhibieron pancartas con mensajes alusivos en contra de la violencia, con muy buena recepción de las partes involucradas”, contó Sergio Flores, presidente de “La Charla”.

Sebastián Chiatti, máxima autoridad de Las Palmas, se pronunció con la misma tónica: “Nos estamos ocupando porque la situación es problemática y se nos fue de las manos. Muchos padres trasladan sus frustraciones a los hijos y a los árbitros. Hicimos reuniones con los padres y profesores,  no queremos repetir estos episodios. Creo que el mensaje se entendió pero no cantamos victoria, todavía falta mucho por trabajar en esa materia. Hay que hacerles entender a los padres que sus hijos no son los responsables ni están obligados  a salvarlos económicamente. En Las Palmas no somos indiferentes e hicimos nuestro aporte”. 

Algunos clubes aplicaron derecho de admisión a los padres, aunque tampoco es esa la finalidad, ya que la esencia de los clubes es precisamente formar, educar e incluir. Pero de todas formas, figuran alertas en busca de detectar casos y trabajar con los padres a la par. Y hay casos de sobra.

Cosedepro, atento 

“Los datos que empezaron a despertar nuestra preocupación empezaron hace mucho tiempo atrás. Hubo hace un mes una fuerte agresión de un niño de Instituto sobre uno de Belgrano, que pudimos detectar el nacimiento de ello desde una presión e insulto de parte del padre al jugador agresor. Fue muy fuerte para la temprana edad de los jóvenes.  La violencia es un tema arraigado en nuestro fútbol y debemos seguir tomando cartas en el asunto”, contó Marcelo Frossasco, titular de Cosedepro (Comité de Seguridad Deportiva de la Provincia). 
“Por eso es que hablamos con los padres, con las autoridades de los clubes, con las asociaciones, Ligas y Federaciones correspondientes, árbitros y dependencias policiales. Seguimos los detalles con jefes departamentales donde ocurren los incidentes en busca de incluirlos en el sistema de Tribuna Segura. Son pilares fundamentales e instamos a que se actúe de oficio en las unidades judiciales más próximas. Es la forma de ocuparse”, añadió Frossasco. 

Frossasco
Marcelo Frossasco

A pesar de que hay un respiro momentáneo en la problemática, desde Cosedepro no celebran ni mucho menos. “Estamos siempre en permanente contacto con quienes manejan a los jóvenes, con instrucción y pedagogía, ya que comparte gran parte del día con ellos, con la finalidad de concientizarlos. Hemos promovido reuniones con los padres porque hemos notado que son quienes promueven la violencia en muchos casos. En un momento incitaban a una mayor competencia, hoy parecen dispuestos a dejar su enojo a sus frustraciones, como haciendo sentir que su hijo es el próximo Maradona o Messi cuando de fondo es para satisfacer su ego o necesidad deportiva económica, desvirtuando el sentido de este deporte en menores”. 

La batalla cultural continúa, con la necesidad de educar y sentar bases desde la familia, base de la sociedad. La Liga no está exenta de la violencia en todos sus actores pero al menos de consuelo, hay avances en una compulsa que parecía perdida y hoy ya hay más luz en el horizonte.

 

 

LNM - Edición Impresa 268

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