Schiaretti con todos: el entusiasmo de los propios y la seducción de los ajenos

El juego de supuestos es cosa de todos los días en los pasillos de una política provincial que a todas luces ya entró en juego electoral. Algunas claves del escenario por venir.
Manes Schiaretti
El intendente de La Calera dijo que “se puede conversar con todos” pero advirtió que el “futuro de los argentinos es alguien que no está en la grieta” y tiró el nombre de Facundo Manes.

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Todo en la política cordobesa se lee en una clave electoral que parece demasiado ajena a la tan machacada frase que advierte que “no es tiempo de hablar de candidaturas”. El gobernador Juan Schiaretti la tomó este martes cuando retornó a su actividad luego del viaje que lo tuvo aislado por un positivo de covid en los Estados Unidos. En una rueda de prensa que ofreció en el barrio popular Las Magdalenas llamó a “dejar de pelearse como perros y gatos, y generar algo nuevo que supere la grieta”. 

La obsesión por escapar de la pelea entre los extremos ocupa la parte central de cada una de sus expresiones cada vez que es consultado sobre el rumbo que toma la administración nacional y, sobre todo, la situación general del país. En esa dirección es conocida la intención del mandatario cordobés por incidir en la construcción de una alternativa para las elecciones del 2023, sólo que para hacerlo aún resta conseguir aliados de ocasión que se sumen a su aventura. Para eso, a Schiaretti no le queda otra que pescar en la grieta. En palabras de los sectores más duros del PRO y el libertarismo, buscar captar a “los tibios” que, formando parte de algunos de los dos grandes bloques de poder en la Argentina, pueden pegar el salto y sumar a una propuesta “de centro”. 

Tratar de responder a ese entuerto parece ser una de los juegos preferidos entre los pasillos y los pocillos de la política cordobesa por estas horas que hace todo tipo de especulaciones en torno a cuánto está dispuesto a arriesgar el gobernador para afianzar un posible armado nacional. 

Schiaretti – Manes, ¿una dupla posible? 

Esta semana, uno de los dirigentes más entusiasmados con la proyección de Schiaretti se arriesgó con una fórmula que implicaría una especie de cimbronazo tanto en el oficialismo como en la oposición. “Me encantaría ver a Schiaretti en una fórmula presidencial porque da previsibilidad, certeza, confianza, y sentido común, que es lo que le hace falta hoy a la política argentina”, dijo Facundo Rufeil en una entrevista otorgada al programa Con el diario del lunes, que se emite por Canal 10. Cruzado de piernas y explayándose con tranquilidad sobre la teoría que acaba de lanzar al aire, el intendente de La Calera dijo que “se puede conversar con todos” pero advirtió que el “futuro de los argentinos es alguien que no está en la grieta” y tiró el nombre de Facundo Manes. Una vez lanzada la bomba, Rufeil, que ya había tenido que dar marcha atrás con un acto que se proponía como una especie de primer paso para instalación para la candidatura nacional de Schiaretti el año pasado, la encendió. “Ya se está hablando, se está conversando”, aseguró. 

Facundo Rufeil La Calera
Facundo Rufeil, intendente de La Calera

La idea de una fórmula integrada por el cordobés y el neurocirujano implicaría un movimiento brusco para el radicalismo cordobés que sueña con eyectar al peronismo del poder provincial. Aunque nadie lo grita, porque “todavía falta mucho” y “nadie quiere quemarse”, el diputado bonaerense es el radical presidenciable predilecto entre los hombres y mujeres de boina blanca que asientan su trabajo en Córdoba. Para eso alcanza con repasar la clase magistral que Manes brindó en el Pabellón Argentina de la UNC en su última visita a la provincia, que contó con asistencia perfecta por parte de sus correligionarios mediterráneos. Esa vez, Manes se reunió con Schiaretti y se convirtió en el único dirigente sin cargo ejecutivo que se sentó en el despacho del gobernador, con foto oficial incluida. Según entienden quienes analizan ese tipo de movimientos, la publicación de aquellas imágenes explica tanto como la ausencia absoluta de publicaciones en las redes del gobernador cuando el presidente Alberto Fernández arribó a Córdoba el pasado 29 de abril. 

La pregunta sobre la legitimidad de los dichos del intendente de La Calera rápidamente se instaló en el arenero político provincial. Alrededor de Schiaretti repiten el rosario: “No es tiempo para hablar de candidaturas”. Sin embargo, todos ya saben que Llaryora será candidato a gobernador pero nadie puede hacerse una idea respecto a qué es lo que pasa por la cabeza del gobernador cuando piensa en su futuro. Rufeil lo definió como un tiempista. “Él maneja tiempos electorales y hoy el pueblo argentino está pidiendo otra cosa. Está pidiendo gestión y que gobernemos. No hay que apresurar los tiempos”, afirmó. 

Saltos y coqueteos

El pensamiento generalizado en el peronismo cordobés libera a Schiaretti de cualquier “obligación” de corte partidario. Salvo los referentes que lo fueron enfrentando en los últimos años, cuya referencia más cercana es Carlos Caserio, no cuestionan su alejamiento del peronismo nacional y tampoco cierto congelamiento en la relación con sus pares provinciales. Quizás por esa razón lo ven como capaz de romper las limitaciones que impone la grieta y de dialogar “con todos”, sin diferenciar colores ni ideas.

Entre los armadores de esa estrategia cuentan con el espejo provincial, donde la base fundamental para el éxito de Juan Schiaretti y José Manuel De la Sota fue la capacidad para ampliar las bases de apoyo, aliados y votos, y lo proyectan para la próxima elección cordobesa. Otra contienda en la que el schiarettismo se juega su paso definitivo a la historia. 

¿Qué harían todos los radicales que apoyan a Manes si las conversaciones con Schiaretti prosperan? Más allá de que todos en la política cordobesa empiezan a atajarse y advertir las elecciones son separadas, que el votante provincial sabe qué se elige en cada caso y que la contienda nacional no debería influir en los armados domésticos… ¿puede un acuerdo nacional habilitar pases locales?

Marcos Juárez, botón de muestra de estrategias y desentendimientos

Esta semana comenzó con un pase que movió estructuras en el sur provincial. Con la campaña electoral ya lanzada en Marcos Juárez, “kilómetro cero de Cambiemos” y ciudad protagonista de la única elección del 2022, se oficializaron candidaturas con las primeras horas del lunes.  

Sin poder ser reelecto, el intendente Pedro Dellarossa, el primer mandatario macrista de la historia, resolvió la puja interna del oficialismo eligiendo a la presidenta del Concejo Deliberante, Sara Majorel como candidata a la intendencia. En ese debate interno, la principal perjudicada fue la ex secretaria de Gobierno municipal, Verónica Crescente, que también se había anotado como una de las aspirantes a continuar con la gestión de Dellarossa, pero ahora enfrentará al espacio político desde el cual gestionó encabezando la boleta de Hacemos por Córdoba. 

Esta semana el enojo de los intendentes radicales con las autoridades del partido, y sobre todo con los legisladores y referentes nacionales que se oponen al cambio de la norma que habilitaría una re-reelección por única vez en los municipios sin Carta Orgánica, subió de temperatura de modo llamativo. En todo ese cruce de declaraciones y comunicados hay quienes empiezan a advertir que si nadie en Juntos por el Cambio se quiere sentar a escuchar los reclamos de los intendentes, posiblemente sea momento de hablar con el gobernador. 

 

 

LNM - Edición Impresa 267

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