Guzmán se fortalece frente a una gestión económica aún ambigua

Ed Impresa 27/05/2022 Por Facundo Piai
Empresarios locales se expresaron frente a los cambios en la Secretaría de Comercio Interior. ¿Podrá el ministro de Economía domar los precios o sucumbirá ante las subas?
Guzman Hang © NA
Martín Guzmán junto a Guillermo Hang. Foto: NA

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Especial para La Nueva Mañana

Luego de que la Secretaría de Comercio Interior pasara a la órbita del Ministerio de Economía, ocurrió la renuncia de Roberto Feletti; inevitable, para algunos, llamativa, para otros. La dimisión de quien fuera funcionario del gobierno de CFK hizo resonar las declaraciones que el ministro Martín Guzmán había hecho, hace más de un mes, cuando la interna de la alianza gobernante estaba en llamas: “Seguiremos con aquellos que estén alineados con el plan económico del Gobierno”, había enfatizado. Cierto es que, con la designación de un hombre de su confianza, el ministro de Economía se fortalece en el Gabinete nacional. En efecto, el discípulo del Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, absorbe áreas y también responsabilidades. 

Sobre estos cambios, un referente del supermercadismo local y regional señaló a La Nueva Mañana que la designación de Guillermo Hang “traerá un poco de aire”. El empresario rescató que se trate de “un hombre del riñón de Guzmán” puesto que “no hay margen de error”. El ministro “necesita de resultados positivos en su gestión”. En el mismo sentido, un destacado empresario de la industria de alimentos señaló como “más lógica” la “alineación” de la Secretaría con las políticas que instrumentan los ministerios de Economía y Producción. 

Sin embargo, el empresario industrial remarcó que para que los precios bajen, “tiene que haber un plan antiinflacionario que coordine políticas económicas consistentes, consecuentes, aplicadas por un equipo que trabaje de manera coordinada. Como ocurre en las economías que han logrado controlarla en valores que son razonables”. Por su parte, Vanesa Ruiz, representante del comercio minorista, criticó la gestión del funcionario saliente por no convocar nunca al interior. “La acumulación de las subas de los alimentos en estos cuatro meses hablan de la malísima gestión”, señaló. La gerenta del Centro de Almaceneros destaca que pese a los “118 años de trabajo” de su institución, nunca fueron tenidos en cuenta. Por tanto, esperan ser convocados por las nuevas autoridades. 

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Roberto Feletti. (foto: NA)

Posiblemente, a partir del estilo que el histriónico Guillermo Moreno le imprimió a su función, se espera de la Secretaría más de lo que objetivamente puede dar. Si se considera a la inflación como un fenómeno multicausal -como lo entiende Martín Guzmán-; entonces, los precios estarían, en parte, determinados por: la emisión monetaria, el tipo de cambio, el valor del crédito, las expectativas futuras y la puja distributiva. Sin embargo, sobre ninguna de estas variables opera la Secretaría de Comercio Interior. El organismo oficia especialmente como una entidad fiscalizadora con la posibilidad de establecer algunos acuerdos para combatir la dispersión de algunos precios.

En su misiva de despedida, Roberto Feletti evidenció su discrepancia con “el rumbo definido y el programa fijado”. Es sabido que, más allá de los acuerdos de precios y los fideicomisos para abaratar el costo del trigo y aceite, Feletti bregaba por retenciones. Quien fuera secretario de Economía de La Matanza reclamaba que, tras el conflicto ruso-ucraniano con repercusiones en el valor de los commodities, la situación actual exigía “desacoplar el precio de los alimentos a nivel mundial de aquel que pagamos los argentinos”. En efecto, para contrarrestar la suba de alimentos, que ya acumula un 30% en el año, Feletti habría condicionado su continuidad al aumento de retenciones. 

En el Gobierno parece haber, al menos, tres posiciones respecto a aumentar los derechos de exportación de las materias primas. No pocos plantean que la suerte de la estabilidad macroeconómica está ligada a la suba de retenciones. Esto le permitió al gobierno de Néstor Kirchner capturar renta agropecuaria, engrosar los recursos fiscales y pagar la deuda externa, sostiene, por ejemplo, Roberto Feletti. Otros convalidan todo aquello, pero argumentan que no cuentan con los apoyos políticos suficientes para hacerlo. Ambas posiciones confrontan con la mirada que desde el Ministerio de Agricultura tienen al respecto.

Julián Domínguez sostiene lo mismo que planteaba hace diez años atrás cuando era ministro de CFK. En el informe titulado Plan Agroalimentario 2010-2020, presentado en su anterior gestión en Agricultura, Domínguez advertía que la estructura tributaria no debe desalentar a la inversión privada. En consecuencia, el interlocutor del Gobierno con el campo cree que las retenciones terminan afectando a la producción de las principales exportaciones del país. En efecto, en el mediano plazo, incrementos impositivos al agro terminan por repercutir en las exportaciones y el ingreso de divisas, sostiene el bonaerense.  

Un dilema sin solución

El equipo económico advierte que el país puede (y debe) mejorar su perfil exportador de la mano de materias primas, alimentos e hidrocarburos. En la última semana, el Gobierno consiguió el apoyo de Paolo Rocca, ejecutivo de Techint, que calificó como “muy positiva” a las medidas que buscan incentivar las inversiones hidrocarburíferas mediante facilidades para el sector. Pero hay poca claridad sobre el corto plazo, la suerte de los salarios y del mercado interno en ese esquema. Precisamente, en lo que respecta a la suba de los commodities y de la canasta alimentaria, el Gobierno aún no resolvió esa ecuación. 

En una reciente entrevista televisiva el Presidente remarcó que “está muy bien que los precios internacionales suban porque eso supone que redunda en ingresos de dólares que la Argentina necesita”, y al mismo tiempo advirtió que “no está bien que los precios internacionales se apliquen al mercado interno”. El mandatario se mostró a favor de subir las retenciones (esas que según el ministro de Agricultura el Presidente prometió no tocar), pero el Congreso no las apoyaría. ¿Qué se propone entonces? Hasta el momento no hay mucha claridad en ese sentido.

El consumo mengua frente a una inflación que no da tregua

Los últimos informes del Indec evidencian que las ventas de los supermercados se resintieron en marzo, en medio del contexto inflacionario. El consumo tuvo la primera contracción interanual tras diez meses de alza y esto enciende las alarmas en el Gobierno nacional. Asimismo, la consultora Focus Market reportó que en el primer cuatrimestre el consumo masivo en los comercios de cercanía tuvo un saldo negativo de 3%. Con los salarios registrados apenas dos puntos arriba de la inflación acumulada en los primeros tres meses y el ingreso de los informales perdiendo, desde Casa Rosada temen que la caída del consumo esmerile la recuperación económica y destruya las posibilidades electorales del Gobierno.

Aún la Argentina no resolvió cómo exportar más sin desproteger la realidad inmediata de cerca del 40% que es pobre y su preocupación principal pasa por la canasta de alimentos. 

  

LNM - Edición Impresa 260

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