Crimen vial: “No puede ser que sea tan barato matar con un auto a alguien”

Ed Impresa 13/05/2022 Por Miriam Campos
“Hay que aprender a diferenciar entre accidente y homicidio vial”, dijo el director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, a poco de iniciarse el juicio de la Tragedia de Circunvalación.
Tragedia Circunvalacion © Martín Reinaldi
Tragedia en circunvalación: Alan Amoedo, de 27 años, embistió a bordo de un vehículo a tres personas: dos de ellas -Agustín Burgos y Sol Viñolo- perdieron la vida y Fernanda Guardia quedó gravemente herica. (Foto gentileza: Martín Reinaldi)

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TRAGEDIA DE CIRCUNVALACIÓN 

El próximo 17 de mayo inicia el juicio de lo que se conoce como la Tragedia de Circunvalación, donde Alan Amoedo, de 27 años, embistió a bordo de un vehículo a tres personas: dos de ellas -Agustín Burgos y Sol Viñolo- perdieron la vida en el acto. En tanto que Fernanda Guardia quedó gravemente herida y aún, tras varias operaciones, intenta recuperarse. 

Lo de Circunvalación “no fue una tragedia, no fue un accidente”, han denunciado este último año las familias de las víctimas. “Esto fue un crimen, un asesinato a bordo de un automóvil”, puntualizó en reiteradas oportunidades Carlos Viñolo, el papá de Sol y es por ello que la próxima semana cuando Amoedo esté en el banquillo de los acusados, el mismo día que se cumplirá un año del choque, pedirán que se tome en cuenta la figura de “Homicidio Vial”.

En el país, la inseguridad vial es la principal causa de muerte en menores de 35 años y el alcohol está presente en uno de cada cuatro siniestros con fallecidos. Es por ello, que especialistas piden cambiar el enfoque tanto desde lo penal, como así también desde lo sanitario porque estos hechos, se llevan entre 3.500 y 4.000 vidas por año.

Tragedia de Circunvalación by Télam
Familiares y amigos de las víctimas, el día del inicio del juicio instalarán una carpa frente a Tribunales para reclamar justicia por las víctimas. Foto: Télam.

“Fue un homicidio”

Ese lunes 17 de mayo de 2021, Alan Amoedo tenía 2.07 de alcohol en sangre, presentaba metabolitos de cocaína en sangre y la pericia mecánica arrojó que circulaba por la banquina, como mínimo, a una velocidad entre 81 y 83 kilómetros por hora. Poco antes de matar, se filmó conduciendo y bebiendo, colgó el video en su cuenta de Instagram y aceleró. Agustín, Sol y Fernanda estaban sentados al costado de la ruta esperando por una grúa luego de sufrir un desperfecto mecánico. No hubo tiempo de reacción. Testigos relataron que Amoedo salió ileso y se quedó mirando la escena como si fuera un espectador más. Nunca socorrió a las víctimas. 

“Estamos convencidos que Amoedo sabía que podía matar a alguien si bebía como bebió y conducía como condujo. Él era plenamente consciente de lo que podía hacer sobre la vida de alguien y así y todo no le importó, mostró desprecio absoluto por la vida de los otros”, dice a este medio Pablo Martínez Carignano, director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), que en marzo pasado fue admitida en la causa bajo la figura de Amicus Cureau y brindará desde el próximo martes argumentos de relevancia pública a través de sus expertos. Tanto la querella como la ANSV, plantearán que se tenga en cuenta el “dolo eventual” para el acusado a la hora de fijar sentencia. 

“En estos casos, consideramos que no podemos hablar de ‘fue sin querer’, ni muchísimo menos hablar de accidente. Esto fue un homicidio”, indica Martínez Carignano y explica que cuando alguien, utilizando un vehículo automotor lesiona o mata a otra u otras personas, hay que analizar si efectivamente el hecho puede encuadrarse dentro de lo que en Código Penal es un homicidio culposo, que aplica cuando la persona no quiso o no tuvo intención de cometer el daño pero por imprudencia, por negligencia, por impericia, terminó haciéndolo. “Esto en la mayoría de los casos sucede. La mayoría de las muertes se producen en ese contexto pero en el caso de Circunvalación queda muy en claro que la persona que terminó con la vida de estos chicos, pudo haberse representado lo que iba a hacer, pudo haber actuado de una manera diferente a la que actuó y no lo hizo”.

Amoedo instagram
 El juicio contra el conductor Alan Amoedo está previsto que inicie el próximo 17 de mayo, justo al cumplirse un año del siniestro fatal. Foto: capturas de pantalla. 

Proyecto de ley Tahiel 

En octubre de 2020, el organismo nacional presentó en el Congreso el proyecto de ley Tahiel, en memoria del niño de seis años muerto en Laferrere, provincia de Buenos Aires, durante una picada entre dos jóvenes. El mismo establece inhabilitación para conducir, contempla que “el delincuente vial” permanezca detenido desde el momento que se inicia la investigación y plantea penas de ocho a 25 años de prisión que a diferencia del crimen culposo, por lo que está acusado Amoedo, contempla una pena de entre tres y seis años solamente. Hasta el momento, la iniciativa impulsada por la ANSV, permanece en la Comisión de Legislación Penal en Diputados de la Nación.

-¿A qué se apunta con el proyecto de ley presentado hace casi dos años?

-Queremos que se cree la figura del Homicidio Vial y que se asimile al homicidio simple. Hoy en Argentina tenemos un derecho penal dominante donde se sigue considerando a los hechos de tránsito como un tema menor, casi sin relevancia jurídica porque la respuesta automática es “nadie sale a matar con su coche” pero esto no siempre es así. Hay que tener en cuenta si esa persona que atropelló y mató, tomó alcohol, tomó drogas, si corrió una picada, si se subió a una vereda, anduvo en contramano, si pasó un semáforo en rojo, por ejemplo. Necesitamos tener un país donde estas cosas no sean toleradas, no sean permitidas. Hoy en día, la inteligencia del derecho penal paradigma dominante, no tiene todavía lugar para esta concepción pero vamos a seguir peleando.

-En estos casos, ¿faltan campañas de concientización?

-Por supuesto que en Argentina hacen falta más campañas, hace falta que la seguridad vial sea tratada como un tema de salud pública, hace falta que las principales figuras públicas tengan una expresión sin matices respecto a lo que está bien y lo que está mal arriba de un volante. Todo eso es cierto pero este tipo de casos, son casos que no se previenen con una campaña, no se previene con educación vial. En los países que tienen muchos años de tradición en seguridad vial, se encuentran personajes que cometen actos repugnantes al derecho y a la vida de los demás. En esos casos, lo que sí tienen ahí es una sanción muy, muy dura, muy fuerte, que también es un modo de hacer campaña respecto de la sociedad. No puede ser que en Argentina sea tan barato matar con un auto a alguien. No puede ser que la norma sea la excarcelación, la pena en suspenso o solo trabajo comunitario, que está bien para la enorme mayoría de los casos pero no para todos. Hay que saber diferenciar.

-¿Por qué debería ser un tema de salud pública?

-Si tenemos en cuenta que la inseguridad vial es la principal causa de muerte en menores de 35 años en Argentina y que en cualquier ciudad o pueblo, los siniestrados por hechos de tránsito compiten por las camas de terapia intensiva con el resto de los enfermos y que en el presupuesto de un país los costos de atención sanitaria de los siniestros viales son enormes, según la OMS puede ser hasta tres puntos del PBI en los países pobres. Si uno considera todo eso, claramente, la seguridad vial tiene que ser tomada no como un tema de multas, policías, señales de tránsito sino como un tema de salud pública y darle un abordaje desde ese lugar. Por ejemplo, en Argentina todos los años se hacen campañas contra el dengue, zika y chikungunya, y todo el mundo sabe que tiene que usar repelente de mosquitos, etc, etc. En el peor brote de dengue que fue en el 2011, mató a unas veinte personas, y nosotros estamos hablando de algo que mata alrededor de 3.500 o 4.000 personas por año. Por eso hay que cambiar el enfoque. 

-¿Qué características o datos destacan sobre este tema en el país?

-El fenómeno de la inseguridad vial es mundial y mata principalmente a los jóvenes, es algo global. En Argentina eso se repite y después por supuesto hay variantes por regiones. Nosotros tenemos que en el NEA y en el NOA, de cada 10 fallecidos, casi siete son motociclistas, eso no pasa en Patagonia. Sabemos que el alcohol está presente en uno de cada cuatro siniestros viales con fallecidos. Tenemos datos del SEDRONAR que el consumo de alcohol en los jóvenes ha subido fuertemente en los últimos años. Por eso es valioso lo preventivo. Los controles de alcoholemia son importantes porque cuando son sostenidos, visibles, se comunican a la gente, los resultados llegan. En el programa “Alcoholemia Federal”, que empezamos en diciembre de 2020 en todas las provincias, allí los datos arrojaban una tasa de positivos del 8%, es decir que cada 100 controles que se hacían, había 8 positivos. En las últimas ediciones del programa ya tuvimos cuatro, y en la última 3.6%. Estos datos muestran un cambio pero falta trabajar más, mucho más, concientizar sobre el valor de la vida propia y la del otro.

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