“La inspiración es una parte muy chica del proceso: lo demás es puro trabajo”

Cultura 06/05/2022 Por Adrián Camerano
La premiada Eugenia Almeida, que presenta en Córdoba su nueva novela, habló de su reciente premio y pide que la escritura "sea reconocida como un trabajo”.
Eugenia almeida - © Cecilia Corteės
Eugenia Almeida: "Escribir es mi modo de estar en el mundo".

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ENTREVISTA A EUGENIA ALMEIDA

Su inminente cumpleaños 50 encuentra a Eugenia Almeida transitando lo que podría denominarse un momento intenso. Lo que en muchas personas es sinónimo de crisis, confiesa, para ella es “fiesta”. Y vaya si tiene motivos para celebrar: en días presentará en Córdoba su nueva obra, “Desarmadero”, y por “La inundación” acaba de ser galardonada con el Premio de la Crítica de la Fundación El Libro, que organiza la Feria en Buenos Aires.

Escritora, comunicadora y docente, la obra de Almeida ha sido traducida a varios idiomas, y no es este el primer premio que recibe ni será seguramente el último. De estos tópicos, de sus inquietudes a la hora de la escritura y del rol de la lectura, entre otros temas, la autora dialogó con La Nueva Mañana a horas de recibir la nueva distinción (este sábado 7) y de presentar “Desarmadero” el martes 10 desde las 18 en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas, avenida Vélez Sársfield 299.

¿De qué va “Desarmadero”? ¿Marca continuidades/disrupciones con obras anteriores?

- “Desarmadero” es una novela negra, la historia de diversos personajes que se van cruzando para su suerte o para su desgracia. Esas historias personales están atravesadas por el delito, por el crimen, por la pobreza o por la búsqueda de poder. Hace unos días una colega lo calificó de “policial oblicuo”. Me gustó mucho esa definición.

"Para mí ese premio representa un gran honor"

Con respecto al premio, ¿cómo lo recibió, qué motivó en usted? ¿Recibirlo junto a Martín Kohan y Laura Ramos marca una cuestión generacional?

- Para mí ese premio representa un gran honor. No solo porque me deja en compañía de escritores como Ramos o Kohan. También porque entre los ganadores a lo largo de la historia hay muchos de los escritores que más me gustan, como María Moreno, Hebe Uhart, Diana Bellessi, Griselda Gambaro, Isidoro Blaisten, Olga Orozco y Abelardo Castillo. A eso se suma que sea un premio de mis colegas (también yo me dedico a la crítica o -al menos- a comentar libros). Pero sobre todo estoy muy feliz porque este premio visibiliza aún más el enorme trabajo que viene haciendo DocumentA/Escénicas como editorial. No es fácil editar libros hoy y mucho menos hacerlo con esa potencia y esa dedicación, sin ceder ciertos principios. Para mí, el premio es compartido con Gabriela Halac. Mi felicidad es haber hecho este libro con ella.

¿Qué utilidad cree que tienen los premios, si es que la tienen?

- Me cuesta pensar las cosas en función de una “utilidad”. Como lectora, los premios me ayudan a descubrir libros en los que quizás no había reparado, o me permiten volver a algunas relecturas.

La distinción se da en el marco de una Feria conmovida por el discurso de apertura de Saccomanno. ¿Lo vio/leyó? Si fue así, ¿qué podría reflexionar a partir de sus palabras?

- El discurso de Saccomanno planteó algunas verdades de las que todos hablamos. Es muy bueno que se hagan públicas. Ya Claudia Piñeiro había hecho mención explícita de algunas de estas cosas en su discurso inaugural de 2018. He insistido mucho en la necesidad de que la escritura sea reconocida como un trabajo. En la medida en que solo puedan dedicarse a la escritura aquellos que pueden regalar su fuerza de trabajo, mayor va a ser el empobrecimiento de nuestra cultura. En ese sentido, apoyo el trabajo que viene haciendo la Unión de Escritoras y Escritores para que nuestro trabajo sea reconocido de una manera digna. Y en relación a eso, hay un punto del discurso de Guillermo en el que quisiera hacer una aclaración. No siempre estamos en “condiciones desfavorables” frente a los editores. Es verdad que sucede en la mayoría de los casos, pero también hay excepciones. Por ejemplo: Gabriela Halac en DocumentA/Escénicas.

¿Qué le inspira a escribir? ¿Y para qué, por qué y para quién escribe?

- La inspiración es siempre un misterio. Y solo una parte muy chica del proceso. Lo demás es puro trabajo. Por eso, insisto, tenemos que luchar por condiciones de trabajo dignas. El porqué y el para qué se responden igual: escribir es mi modo de estar en el mundo.

¿Por qué da talleres de lecturas, y no de escritura? ¿Se enseña a escribir? ¿Se enseña a escribir enseñando a leer? Me recuerda aquello de lo que se jactaba Borges, no de lo escrito sino de lo leído. ¿Opina en línea con esa máxima borgeana?

- La lectura está poco valorada. Incluso por muchas personas que quieren escribir (y esa es una paradoja). Mis talleristas -salvo excepciones- no quieren “ser escritores”. Disfrutan de la lectura por la lectura en sí. Y eso es precioso. Con la escritura, trabajo en clínicas. No sé si se puede “enseñar a escribir”, pero sí creo que un cierto acompañamiento ayuda muchísimo a ver cosas de nuestra propia escritura que es muy difícil ver en soledad.

Vivimos en un mundo de sobreabundancia de información, de textos de diversos tipos, de estímulos de todo tipo. La industria editorial no escapa a eso, y miles de obras van a la mesa de saldos a poco de salir, y con suerte. La pregunta es: ¿por qué leer a Eugenia Almeida?

- No lo sé. Creo que no soy yo quien tendría que responder esa pregunta. Lo que sí sé es que en las mesas de saldos he encontrado a cosas maravillosas. Ningún buen lector debería privarse de visitarlas. 

LNM - Edición Impresa 257

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