Matías Catalán mostró virtudes y cambió silbidos por aplausos

El marcador central de Talleres jugó un partidazo ante Flamengo en el empate 2-2 por la cuarta fecha del Grupo H de la Copa Libertadores. Hizo de todo, y muy bien.
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Catalán en acción. Foto: Prensa Talleres.

Hay que confesarlo: muchos llegamos al estadio para ver a Gabigol, Bruno Enrique, De Arrascaeta (hizo un golazo maravilloso), Everton, Filipe Luis o David Luiz. Todas estrellas, con pasado europeo y un nivel extraordinario, que supera la media de Sudamérica. Son las figuras carteludas del cuco de la Copa Libertadores. El Flamengo tiene un equipazo.

Sin embargo, el que se llevó todos los aplausos en el primer tiempo fue Matías Catalán. Los primeros 45 minutos del marcador central de Talleres fueron perfectos. Sin fisuras.

Pero no solo eso. A los 2 minutos del complemento cortó una jugada en el área, salió jugando, eludió a dos jugadores brasileros y encaró al arco. No le dio el aire para más. Pero los aplausos volvieron a sentirse desde las tres tribunas de hinchas albiazules en el Estadio Mario Alberto Kempes para el defensor.

En esa referenciada primera etapa hizo de todo: cortó, ganó en velocidad, hizo transiciones, ganó en las alturas tanto defensiva como ofensivamente. Incluso en un momento de esa etapa, tras un quite fenomenal, Caixinha se le acercó y lo aplaudió. Daba para aplaudirlo. Jugó un primer tiempo para aplaudir.

(No hay que olvidarse que en la cuarta fecha de la Copa de la Liga Profesional, Catalán fue silbado por los hinchas). Su imagen hoy es otra. Acierto del técnico luso.

En el complemento, el “Mengao”, herido en su orgullo, fue a buscar el empate, que lo logró con ese golazo increíble de De Arrascaeta y Catalán siguió jugando bien. Pero el nivel del primer tiempo no se puede sostener los 90 minutos.

Aun así continuó siendo voz de mando. Ordenando y siendo ordenado. Con el gol de Santos para el 2-1, el “Fla” otra vez salió con todo y Catalán fue el abanderado de la resistencia. El gol de Pedro, el del 2-2, quizás hubo un descuido. Pero la jugada fue rápida; el brasilero supo ubicarse entre los dos centrales y definir con alta clase.

 

 

 

 

 

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