Talleres: ilusiones en la Libertadores, sufrimiento en casa

Ed Impresa 29/04/2022 Por Federico Jelic
La T mostró mejor rendimiento en la Copa que en el torneo local. Pero hay aires renovadores. Empezó con el pie izquierdo y ahora amaga con enderezarse.
_Festejo Libertadores © Talleres
Torneos internacionales: Conmebol (’99); Mercosur (2001); Libertadores (2001, 2019 y 2022) y Sudamericana (2021) (Fotos: Prensa Talleres)

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Talleres no quiere despertar del sueño internacional, incluso sabiendo que tiene fecha de vencimiento. Fue un semestre para el olvido en el torneo local y quedó demostrado que no tiene plantel para disfrutar ambos frentes, sin embargo, en la Libertadores goza de un presente que le permite codearse con los grandes y sacar su chapa de equipo copero, como para seguir escribiendo su historia. Más allá de errores estratégicos de la dirigencia  y en la conformación del equipo, mientras dure la aventura por el continente, sigue comparándose con los grandes y ya como premio consuelo, apunta a nuevos objetivos que pueden servir de salvoconducto entre una etapa que nació convulsionada y que de a poco empieza a ver salir el sol por el horizonte. 

Ante Sporting Cristal de Perú ganó el partido más importante del semestre, sin lugar a dudas. Incluso más que la experiencia en el Maracaná. Es que con los tres puntos logrados en el Estadio Mario Kempes le dejan al Albiazul el camino allanado no solo para soñar con clasificar a octavos de final, sino con el piso de quedar bien posicionados para el otro objetivo, meterse en la Copa Sudamericana en caso de terminar en el tercer lugar. En esa empresa, les saca nueve unidades a los peruanos con seis en disputa. Y con ese panorama, imposible no es reconfortarse. 

Independientemente del final en la zona de grupos por la Copa, hay síntomas de recuperación. El festejo ante River Plate quedó opacado por el tropiezo ante Banfield, evidenciando que la metáfora de la “manta corta” hace estragos en un grupo que más allá delas lesiones  y las bajas, no da la talla para competir en dos torneos exigentes. La salida del “Cacique” Medina dejó su grieta, la designación de Ángel Hoyos fue un fiasco y ahora con Pedro Caixinha el timón ya comenzó a enderezar el rumbo, pero aún no lo suficiente como para salvar la campaña. 

Asimismo nadie le quiere poner límites a la ilusión y a la expectativa en Talleres. Todos quieren seguir dando rienda suelta a la ilusión. Llega el poderoso Flamengo a Córdoba y por Talleres algunos no dejan de imaginar una victoria, sabiendo que la nafta no alcanzará hasta el final del recorrido pero lo mismo disfruta el presente, como espejismo de una realidad distinta, porque sin dudas el premio de jugar la Libertadores se debe aprovechar en el ánimo y en todo lo que representa.  

_Festejo Libertadores 2 © Talleres

Un semestre sin inversiones y con pocas ilusiones 

El presidente Andrés Fassi en ese sentido repite una y otra vez que no hipotecará las cuentas del club por una experiencia copera. Es más, como lema propone una austeridad que genera enojos en sus hinchas (a pesar de que aprueban su gestión) ya que muchas veces en lo económico no contempla el proyecto un plan de inversión y de refuerzos de primer nivel como para soñar con lograr algún título. La Copa Argentina estuvo cerca, quedó a un penal de la gloria pero menos de tres meses después quedó en el piso, en el centro de las críticas, porque la vara quedó muy alta con respecto a lo que el equipo puede brindar en este semestre. El ex hombre fuerte de Pachuca acusó recibo: por primera vez interrumpió el proceso de un DT, como pasó con Hoyos, aceptando la errónea designación y apuntando a cambiar de rumbo. 

Y a decir verdad, hay valores que se conservan del exitoso año pasado pero que no rinden como el semestre pasado: pasa con Michael Santos, Enzo Díaz (cada tanto recupera la memoria), Juan Méndez y el caso atípico de Diego Valoyes, quien aún no completó nunca los 90 minutos en lo que va del 2022. Las lesiones ni siquiera le permiten completar el primer tiempo pero después convierte ante rivales como River y retoma su cauce normal. La falta de regularidad está jugando una mala pasada y de esa forma se genera un presente incómodo, sobre todo para Fassi que lejos de romper la alcancía e invertir en figuras, intuyó que la salida del “Cacique” Medina no iba a generar problemas pero en los resultados, fue todo lo contrario. Incluso algunos jugadores cambiaron su actitud y bajaron el nivel, algo que el hincha no perdona y que solo se cura con triunfos. 

Caixinha © Pasion albiazul

Por eso el festejo ante Sporting Cristal aporta una bocanada de aire fresco, a pesar de que la alegría puede ser pasajera porque se viene el cuco Flamengo, pero una derrota no significará un dolor incurable en el ánimo del hincha. Porque sigue expectante y porque como premio consuelo tiene al caer la chance de la Sudamericana. Los aires de grandeza de los hinchas invitan a seguir soñando con codearse con los mejores del continente, pero el plan “B” (que siempre fue la “A”) tampoco le caería mal a un semestre que fue tormentoso hasta paupérrimo en algunos aspectos y que hoy miran el horizonte con ojos de optimismo.  Y en eso, Caixinha juega un rol clave. El portugués entendió la idiosincrasia del fútbol doméstico, sus vaivenes, y por esa sencilla razón el hincha no pierde la ilusión, esperando que en julio los vientos renovadores vuelvan a poner a Talleres cerca del protagonismo. Como si esta etapa fuera necesaria del proceso, el hecho de caer en el barro, para tomar envión y ser conscientes de la realidad. Y en paralelo con la curación de esas heridas, el golpe debe aparecer en julio, con nuevos refuerzos, si es que pretende seguir en los primeros planos otra vez o se conforma con una venta al año para equilibrar las cuentas. La decisión es de Fassi. 


El fracaso de la Libertadores 2002, en la cancha y en las cuentas 

Talleres America © Mexsport
(Foto: Mexsport)

En Talleres ya saben por experiencia propia que aventurarse en grandes desafíos puede tener sus inefables consecuencias. Pasó en 2001-2002 con la clasificación a la Copa Mercosur  y la primera Libertadores, con un plantel que a pesar de lo extenso en recursos nunca estuvo a la altura y dejó una pobre imagen y a nivel campaña, olvidable. Al punto que esos 26 puntos cosechados fueron el lastre en el futuro, propiciando el descenso dos años después. Es decir, de tocar el cielo futbolístico con las manos, de jugar en el Estadio “Azteca” de México donde Maradona levantó la Copa del Mundo en el ’86 y en el mítico Morumbí de São Paulo, terminó con un derrotero en los certámenes de ascenso, con la quiebra del club por un pasivo impagable y seis años en el Argentino A, mancha que percude el legajo albiazul que contrasta con sus otrora años de gloria. 

¿Se repite el error? En esa ocasión, el presidente Carlos Dossetti entendía que reforzando el plantel con sueldos por fuera del presupuesto y con la caída deportiva, la crisis institucional se hizo inevitable. ¿Y el plantel era de baja jerarquía, acaso? Para nada, fue repatriado el DT Ricardo Gareca, hoy al frente de la Selección de Perú, figuraban Diego Garay, Rodrigo Astudillo, Daniel Albornós, Pedro Ojeda, Mario Cuenca, Julián Maidana, entre otros. Solo que al no contar con respaldo suficiente para financiarlo terminó cayendo en lo deportivo y en sus finanzas en un pozo y en el ostracismo del que tardó más de una década recuperarse. Hoy en los promedios Talleres no tiene urgencias, pero un viraje en el timón es obligatorio si no quiere repetir la peor de sus historias. 

   

   

LNM - Edición Impresa 256

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