Impacto ambiental: autovías sin estudios de emisiones de CO2

Ed Impresa 29/04/2022 Por Miriam Campos
Avanzan los proyectos de Punilla y Paravachasca y los estudios con cálculos sobre emisiones de dióxido de carbono (CO2) -que contribuye al efecto invernadero- siguen sin aparecer. En pie, los vecinos continúan el reclamo por las inconsistencias en una iniciativa que parece marchar a toda costa.
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El CO2 es uno de los gases causante del cambio climático y el calentamiento global. Foto: gentileza.

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“Denunciamos pero no se nos escucha”, dice a La Nueva Mañana Carolina Carrizo, bióloga, investigadora de Conicet y especialista en botánica, sobre los cuestionamientos a los proyectos viales en el valle de Punilla -variante para las rutas 55 y 38- y Paravachasca -Autovía Ruta 5-. Se trata de dos trazas que, impulsadas por el Gobierno, avanzaron en los papeles a toda velocidad pero que en el camino fueron dejando interrogantes y reclamos sobre un proyecto cuya ejecución afectará bosque nativo, cuencas hídricas, reservas arqueológicas, viviendas y la biodiversidad de Córdoba.

La iniciativa de la Provincia en la que participa la empresa Caminos de las Sierras ya mostró su maquinaria en terreno pero hasta el momento, no cuenta con estudios de cálculos sobre las emisiones de dióxido de carbono (CO2), que deberían haberse incluido en detalle en el estudio de impacto ambiental, pese a que la disminución de este gas de efecto invernadero fue marcado como uno de los objetivos del proyecto para solicitar a la Corporación Andina de Fomento (CAF) un préstamos de 75 millones de dólares.

El CO2 es uno de los gases causante del aumento de la temperatura atmosférica y por ende, lo que tanto se debate en estos tiempo: el cambio climático y el calentamiento global. Es por ello que en la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP26), se acordó un límite de compromiso mundial para reducir las emisiones de dióxido de carbono. 

“Argentina firma estos tratados contra el cambio climático, adhiere y por lo tanto, Córdoba también pero nosotros vemos que las acciones van en sentido contrario. Tal como estos proyectos de rutas que se argumentan para dar más movilidad, más carriles y como efecto colateral, disminuir emisiones de dióxido de carbono pero eso está equivocado”, dice Carrizo que además forma parte de la Asamblea de Paravachasca, y agrega: “Nosotros producimos CO2 cuando respiramos, la industria cuando produce también lo emite. Todos producimos CO2 en distintas cantidades y entre ello, están los vehículos que se mueven con combustibles fósiles, que entre tanta porquería que largan a la atmósfera como nitratos, metales y demás, está el dióxido de carbono”. 

Una curva de contaminación

La investigadora indica además que existen estudios que han mostrado que hay una velocidad óptima para el consumo de emisión de CO2 que es entre 50 y 80 km/h pero “si uno va muy despacito”, que es lo que pasa cuando hay congestiones, se emite mucho más CO2, que es el argumento del Gobierno para justificar la necesidad de hacer una vía que agilice el tránsito cuyo discurso ha sido replicado por numerosos intendentes y jefes comunales de los valles, sin tener en cuenta que si un vehículo se traslada a altas velocidades,  vuelve a las emisiones iniciales de los 30 0 40 km/h: “Es una curva que tiene forma de U, no es que mientras más rápido voy, menos emito”, dice. 

Si un conductor va despacio, emite mucho CO2, si luego empieza a levantar la velocidad, emite menos hasta un punto de aceleración donde al ir cada vez más rápido, se vuelve a emitir más CO2. Entonces, allí entran en juego estas rutas que muchas veces facilitan andar a 130 km/h o 150 km/h, sin control de los límites de velocidad. “En la audiencia de Punilla, para adherir a este proyecto, uno de los jefes comunales dijo ‘admitamos, nadie respeta el límite de velocidad’. No, no admitamos alegremente que estamos haciendo las cosas mal, y demos vía libre a que sigamos haciendo las cosas así”, añade Carrizo.

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Si un conductor va despacio, emite mucho CO2, si luego empieza a levantar la velocidad, emite menos hasta un punto de aceleración donde al ir cada vez más rápido, se vuelve a emitir más CO2.

Sin estudios y sin mirada a futuro

En esa línea, Guillaume Hoffman, ingeniero informático, investigador, vecino de Bialet Massé e integrante de la Asamblea de Punilla, cuenta que hay una afirmación de distintos actores políticos y empresariales que siguen sosteniendo que las emisiones de CO2 bajarían con la construcción de las nuevas trazas. Esto es un objetivo que está claramente escrito en el decreto que lleva la firma del gobernador Juan Schiaretti para solicitar la habilitación del préstamo de la CAF: “El Gobierno dice que se apunta a bajar las emisiones pero no hay ni un estudio que respalda eso. Y es lo que me parece muy importante de denunciar”, indica Hoffman y agrega que durante la audiencia, cuando los vecinos hicieron la pregunta por escrito, tuvieron una vaga explicación de que “sí se podría decir que van a bajar las emisiones de CO2 porque se elimina la congestión”. 

El argumento a favor de la autovía es que “cada minuto de congestión que se elimina, es un minuto ganado”. Ese razonamiento en realidad funciona en el ámbito urbano pero no funciona en la autopista porque en un ámbito urbano, las personas a bordo de vehículos están limitado por el entorno: “Uno puede andar a 50 o 60 km/h, máximo porque el entorno no permite tomar velocidad, entonces el tiempo de tránsito que te queda lo seguís haciendo pero en un rango de velocidad optimo para un vehículo común que es entre 40km/h y 80 km/h”, grafica el ingeniero. 

Tras un relevamiento de estudios sobre el aumento de la velocidad de circulación en este tipo de proyectos, Hoffman indica que es falso decir que si se elimina la congestión automáticamente se  bajan las emisiones porque si se permiten velocidades altas- incluso se suma la ampliación de carriles donde podrán circular más vehículos- el consumo por kilómetro vuelve a aumentar. “Cuando uno va a más de 80 o 90 km/h y se quiere ir más rápido, hay que poner más energía por kilómetro por hora, para vencer la resistencia del aire”, amplía. 

“Tras su visita en Córdoba, la CAF reafirmó que la obra iba a bajar las emisiones, eso fue lo que me motivó a escribir y hablar de este tema porque estamos en un momento bastante grave”, explica Hoffman y puntualiza: “No estoy diciendo que porque la obra aumenta las emisiones, no hay que hacerla, no es mi argumento. No digo que hay que bloquear cualquier proyecto por esto pero para evaluar si la decisión se va a tomar o no, hay que evaluar con toda la información que podemos tener a disposición, y esa información, cuyo cálculo se puede hacer, debería tenerse en cuenta pero acá no hay absolutamente nada”. 

Para el vecino de Bialet Massé, estas obras de gran infraestructura, de hacerse van a quedar en la comunidad prácticamente para siempre, por eso hay que pensar hoy cuál es la infraestructura que queremos para los próximos 50 años y eso tiene que seguir siendo relevante dentro de 50 años: “Creo que hay que encarar todo así ahora, hoy por hoy pensando en el consumo energético y en el cuidado ambiental hay que pensar sin duda a largo plazo y no es algo que estén haciendo los gobiernos”.

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(Cortesía: Asamblea de Paravachasca)

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