Grabois: “Hay que revertir el daño que el macrismo hizo a la sociedad”

Ed Impresa 22/04/2022 Por Adrián Camerano
De paso por Córdoba, el dirigente social dialogó con LNM acerca de la coyuntura nacional, la actualidad de la economía popular y los desafíos del tiempo por venir.
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Grabois: “Si nosotros priorizamos la deuda interna vamos a poder ordenar mejor la discusión sobre la deuda externa”.

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Frente a unos cien militantes y dirigentes sociales y en el recuperado Refugio Libertad, el referente político Juan Grabois destacó al actual como “un momento en el que podemos, y en el que el futuro está en nuestras manos”. La visita al que fuera el Grupo de Artillería 141 José de la Quintana fue el miércoles 20, sirvió para un primer contacto de primera mano con el trabajo productivo y de recuperación simbólica y material que allí realiza la organización Trabajadores Unidos por la Tierra y no evitó definiciones sobre la coyuntura actual.

En la actividad realizada en el ex Casino de Oficiales de la otrora guarnición, edificio en el que en semanas se inaugurará una escuela de educación popular, el dirigente del Movimiento de Trabajadores Excluidos destacó que “estamos en un momento raro, que parece que es malísimo, porque hay mucha pobreza y hambre, pero yo creo que es un momento muy bueno, en el que se pueden conseguir muchas cosas, entre ellas tierra para vivir y para producir”.

Además de celebrar las intervenciones de Mercedes Ferrero y Ezequiel del Corro, referentes de la organización que recupera el predio donde en la dictadura funcionó un centro clandestino de detención, Grabois destacó a la camada de dirigentes políticos nacidos al calor de las luchas del 2001 (“siempre fuimos consecuentes y por eso nos respetan") y llamó a “estar suficientemente organizados para dar las peleas que tenemos que dar”. 
Algunas de esas definiciones fueron profundizadas luego en un diálogo mano a mano con La Nueva Mañana.

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- Deuda externa, Consejo de la Magistratura, internas… la agenda diaria no parece dar respiro, ¿no?

- Cuando venís a lugares como el Refugio Libertad todos esos nombres no quieren decir nada, la gente te habla de la tierra, de sus animales, de los cartones que acopió, de la necesidad de vivienda. Y esas son las cosas que a mí y a mis compañeros nos interesa profundizar, porque son la realidad concreta de nuestro pueblo trabajador. Y después bueno, ojalá que haya gente inteligente que resuelva todos estos temas que vos mencionás; yo voy a aportar lo que pueda constructivamente. Hay peleas legítimas que valen la pena, como que no nos roben la riqueza a los argentinos, y otras que no termino de entender.

- Con respecto a la deuda se conformó un interesante colectivo de organizaciones y personalidades. ¿Qué están planteando?

- Lo primero es poner la deuda interna en el primer plano de la discusión. Si nosotros priorizamos la deuda interna vamos a poder ordenar mejor la discusión sobre la deuda externa; siempre poniendo los intereses de nuestro pueblo por delante, todo va a ser más fácil de debatir, se van a despejar las pavadas y lo que estará en primer plano serán la gente y sus necesidades.  

- ¿Ve intersticios en la gestión nacional para este tipo de planteos?

- Por supuesto, veo intersticios, veo un montón de espacios para avanzar y para construir y en esta etapa ya claramente entrando en la pospandemia, apretar el acelerador con todo para sacarle el jugo, en lo que queda en este período de gobierno, y que queden saldos positivos a favor del pueblo.

- ¿Cuál es el riesgo, en términos electorales?

- El riesgo mayor siempre es que se vaya degradando nuestra sociedad. Y eso obviamente lo que genera es que crezcan las alternativas que no son humanas, que no plantean la justicia social como un ideal sino como algo negativo, y eso puede tener muchos nombres y muchos rostros. Pero el riesgo más grande es que los chicos no tengan la alimentación y la educación que se merecen, que haya familias sin techo y laburantes sin derechos; contra eso tenemos que pelear.

- El pasado 24 de marzo fue notorio cierto auge del negacionismo. ¿Lo vio del mismo modo? ¿Cómo lo analiza?

- Las posturas inhumanas, que son las de derecha, la pedagogía de la crueldad, siempre aparecen con el escepticismo. Y el escepticismo es cuando los discursos que son sensibles frente al sufrimiento humano quedan disociados de las acciones que hacen realidad esos discursos. El único antídoto frente a eso es que haya coherencia entre la práctica y los discursos, y eso hay que pedírselo a los gobernantes y a los dirigentes; que se haga realidad la famosa frase peronista que dice que “mejor que decir es hacer”.

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- Ese escepticismo viene anidando hace mucho tiempo en la sociedad argentina, ¿no?

- Siempre hay una reserva de maldad en todas las sociedades, no solo la argentina. Sin embargo, quiero decir que la argentina es una sociedad muy politizada: por ejemplo, Macri ganó las elecciones en 2015 diciendo “Pobreza cero”, no “Viva Videla”. Desde luego, mintiendo, pero no ganó con un discurso de ultraderecha. El discurso de derecha empezó a surgir hacia fines del gobierno de Macri como discurso hegemónico potable. 

- ¿Le ve plafón? 

- Bueno, ahora tiene plafón. Antes no lo tenía, porque había un sector ultrarreducido de la sociedad que estaba de acuerdo con, por ejemplo, estigmatizar a los más pobres. Antes era impensable que alguien saliera a la calle con una remera que diga “Viva Videla” y hoy existe porque el macrismo hizo mucho daño a la sociedad en términos culturales, sociales y económicos, y lograron que se responsabilice de ese daño no a los de arriba sino a los de abajo, y a los que dicen que representan a los de abajo. Eso hay que revertirlo con acción; si logramos revertir la pobreza, la falta de trabajo digno y la existencia de trabajadores sin derechos, eso se desvanece rápidamente.

- En eso hay un doble rol, del Estado y de las organizaciones populares...

- Desde luego. Si los sindicatos permiten un salario por debajo de la línea de pobreza es un error del dirigente sindical, y si los movimientos sociales permitimos que se manosee a los trabajadores de la economía popular es una deficiencia de los movimientos sociales; es decir, no se pueden cargar las tintas exclusivamente en el Gobierno, que como tiene el mayor poder es el que mayor responsabilidad tiene. 

LNM - Edición Impresa 255

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