Isento, una iniciativa que surgió reciclando telas de jeans

Economía social 05/11/2021 Por Mónica Hernández
El proyecto nació en pleno aislamiento social, preventivo y obligatorio. Hoy está cumpliendo el sueño del local propio, contribuyendo con la economía circular y la sustentabilidad.
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Esta tienda sustentable, Isento, surge en plena pandemia, “en realidad Lucía, mi hija, quien estaba en el último año de la secundaria y la verdad es que entró en crisis con toda la situación del año pasado, viste, todo lo que fue transitar el último año de secundaria, la falta de poder compartir las clases y charlas con sus compañeros, cero salidas, cero viajes, cero fiesta de egresados… Entonces, de pronto, estaba muy aburrida en casa sin saber qué hacer y, bueno, desde siempre nosotras hemos consumido ropa de segunda mano o usábamos ropa que nos pasaban nuestros familiares”, comentó Ana, dueña del emprendimiento familiar. 

A partir de ese momento, Lucía decide hacer una limpieza de placard, como de alguna manera hicimos la mayoría de nosotros el año pasado con el advenimiento del aislamiento obligatorio. Al ver que tenía mucha ropa que no iba a usar más, decidió venderla para juntar dinero, por las dudas ella y sus compañeros pudieran realizar el tan anhelado y organizado viaje de fin de curso.

De esta manera, con su bolsito salió a ofrecer esa ropa a las amistades y a amigos, siguiendo con la recolección de las prendas que le iban dando otros parientes, a partir de lo cual armó su Instagram y las vendía por este medio. Se sumaron los vecinos a esta propuesta, con lo cual tuvo mucha colaboración.

En este momento, Lucía está cursando la carrera de Trabajo Social, lo cual al hacer las materias de forma virtual ayudó en esta tarea de los envíos de pedidos, ante lo que desbordaron con los pedidos y se decidieron a buscar un local para exhibir y comercializar la ropa.

Libertad en la forma de vestir

Esta palabra portuguesa, “isento”, significa libre, “lo cual tomamos en forma literal: libre de prejuicios, de preconceptos, y también como hablando de esto de la oportunidad de elegir y que cada persona se ponga lo que le pinta y, fundamentalmente, no hacer diferenciación de género ni nada por el estilo, sino que sea un espacio libre para todos”, contó Ana.

Por otra parte, Isento comenzó en setiembre del año pasado, es decir que abrieron el local en plena cuarentena, con una inauguración en un local muy pequeño que les dio la oportunidad de arrancar con el proyecto y desde el 4 de noviembre están atendiendo en un lugar más amplio sobre la avenida Richieri, en barrio Jardín de la ciudad de Córdoba. El lema de Ana y Lucía es: “empatizá con tu mundo, relacionado con la libertad, la sustentabilidad, el apoyo entre emprendedoras y crecer para seguir sumando gente”. 

A la vez, las emprendedoras, madre e hija, están en contra de la producción masiva, de la explotación textil y de los empleados que trabajan en serie. En tanto, trabajan con ropa de segunda mano y las proveedoras les acercan prendas, “lo cual siguió en la época de pandemia porque lo que nos pasaba era que mucha gente se había quedado sin trabajo, entonces también nos trajeron muchas prendas de locales que cerraron o de gente que comenzó a fabricar en sus domicilios o que, de pronto, tenían muchas cosas para vender y no tenían como subsistir, también realizó su limpieza de placard y trajo muchas cosas que le ocupaban lugar y que no usaba, además de percibir por ello un pequeño ingreso”. 

Además de contribuir con este emprendimiento a la economía circular y la sustentabilidad, pues la indumentaria es gran contaminante del medio ambiente, en especial la tela de jean por las tinturas y fibras que no se degradan con facilidad, muchos de los colaboradores pudieron abonar los servicios con el dinero que obtenían de las ventas.

Reutilizar los jeans

Por otra parte, en ese movimiento Ana y Lucía comenzaron a ver que había muchas prendas que no se vendían, entre ellas los jeans. “Un jean es una prenda muy difícil de donar, pues gente de bajos recursos no la quieren, que nos les sirven además de ser muy difícil de lavar a mano sobre todo si es muy rígida, muy dura sin expandex. Para aquellas personas que no cuentan con calefacción es muy complicada, ya que es calurosa en verano y fría en invierno, entonces empezamos a ver y pensar qué hacíamos con los jeans que nos quedaban, por ello proponemos: ‘reducí, reutilizá, reciclá’”, acotó la emprendedora.

Entonces, ¿qué pensaron?

Con los jeans empezamos a fabricar bolsas de comprar y después fuimos agregando otras confecciones como delantales, almohadones, organizadores, individuales y ahora ya contamos con una amplia gama de productos. La acumulación nos quita tres cosas: tiempo, espacio y energía.

A las prendas y retazos de jeans las reciben en el local de avenida Pablo Richieri 3.327, en los horarios de atención y toman ropas para vender y las que no están en buen estado para la venta las arreglan, las ponen en condiciones de uso y las donan a varias instituciones, entre ellas, merenderos y organizaciones que reciben indumentaria para regalar y esta actividad se realiza una o 2 veces al mes. 

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