El camino hacia la reactivación de la economía: la cultura al rescate

Luego de haber tocado fondo, el rebote de la producción cultural empieza a entusiasmar a los referentes del sector. Después de casi un año y medio paralizada en su quehacer presencial, las proyecciones presagian un resurgir.
Ed 229 © Pito Campos
La cara de la reactivación económica comienza a observarse desde diferentes sectores que buscan ser faros para un camino que se presume complejo. Ilustración: Daniel "Pito" Campos, para La Nueva Mañana.

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En momentos en que la pandemia parece dar un respiro que permite comenzar a flexibilizar las diferentes restricciones que paralizaron la actividad por prácticamente un año y medio en todo el país, la cara de la reactivación económica comienza a observarse desde diferentes sectores que buscan ser faros para un camino que se presume complejo, pero que se transita con expectativas. En ese sentido, los sectores más perjudicados por el parate general, son los primeros que empiezan a sentir el “rebote”. Entre ellos, la producción cultural aparece como una de las áreas destacadas.

Precisamente una de las medidas que va en sintonía con esa tendencia fue anunciada la semana pasada por el Gobierno nacional y consiste en “potenciar el consumo de bienes y servicios culturales” con un bono de cinco mil pesos a jóvenes de entre 18 y 24 años beneficiarios del Progresar y jóvenes de estas edades que reciben Asignación Universal por Hijo, Asignación Universal por Embarazo o de pensiones no contributivas por invalidez.

El objetivo de la medida, que ayer fue suspendida temporalmente por una cautelar presentada por el equipo de abogados de Juntos por el Cambio y aceptada por la jueza María Romilda Servini, es incentivar el sector de servicios que aún se mantiene con niveles por debajo de la prepandemia, a partir de ese subsidio al consumo cultural.  Una de las razones centrales que justifican la política encarada desde el Ministerio de Cultura de la Nación se sustenta en los datos de la última Encuesta Nacional de Consumos Culturales elaboradapor el Sistema de Información Cultural de la Argentina (SInCA) que transparentó la desigualdad en el acceso a bienes y culturales que sufren, centralmente,  aquellos jóvenes que se encuentran en vulnerabilidad social. “Es una obligación indelegable del Estado nacional y del Ministerio de Cultura en particular, implementar políticas públicas tendientes a reducir y equilibrar esa brecha, equiparando oportunidades”, señala el comunicado de la cartera que dirige Tristán Bauer al hacer oficial la medida que empezará a regir a partir de noviembre. Siempre y cuando los fuegos de artificio electoral de la opocisión y la Justicia así lo permitan.

16,1%  disminuyeron las actividades culturales durante 2020

Vale señalar que según otro relevamiento del SInCA (2019), los jóvenes son el grupo etario que más consume cultura, que está más digitalizado y que más dinero mueve en el sector cultural. Solo en algunos rubros tradicionales como la radio, los diarios en papel y el teatro, la franja etaria que marca el ritmo de consumo no es la que contempla a los menores de 24 años.

Conociendo esa realidad, también es necesario referir que la política que universaliza la medida nacional, ya estaba siendo aplicada en varios distritos en todo el país.

La caída y el nuevo despegue

A través de la Cuenta Satélite Cultura, el Indec mide la incidencia económica de la cultura en la Argentina a partir de información referida al PBI cultural, el empleo y comercio exterior cultural, el gasto de gobierno en cultura y otros indicadores relevantes para el sector. Una de las categorías analizadas en sus informes es el Valor Agregado Bruto Cultural que analiza el valor generado en la producción de bienes y servicios culturales finales dentro del espacio económico del territorio argentino. Es decir que permite conocer cuál es el peso que el sector cultural tiene dentro de la producción nacional y cómo se comporta en el tiempo.

Con la pandemia como elemento transversal de análisis, las actividades culturales disminuyeron en un 16,1% respecto a los números del 2019, un desplome que suena más estruendoso en la comparación con la media económica nacional, que fue del 9,9%. En esa comparación, la caída de la producción cultural fue un 63% más alta que la de la economía total.

Según los datos que el Indec genera en conjunto con el SInCA, el año pasado la cultura generó unos 410.100 millones de pesos y aportó al universo laboral aproximadamente 271 mil puestos de trabajo, el 1,4% del total generado en la Argentina.

Durante el año pasado, el impacto del quehacer cultural en los números generales de la economía estuvo encabezado por la producción audiovisual (25%), los libros y las publicaciones (21%) y el diseño (12%). Este último, se ubica segundo entre las áreas que mayor cantidad de empleo generaron en el universo de la producción cultural (43,9% sobre el total).

En materia de exportaciones e importaciones, el comercio exterior de bienes y servicios culturales, también presentó déficit comercial, en un total aproximado 48.017 millones de pesos.

Sin números actualizados del 2021, uno de los expertos consultados por La Nueva Mañana advierte que “se exportó bastante diseño, el mundo entendió que nuestro país tiene excelentes productores audiovisuales que, en la relación con el precio dólar resultaban una posibilidad de inversión excelente; y también hubo un gran fenómeno generado a partir de las producciones vía streaming”, otras de las explosiones durante la pandemia de la cual la creatividad y la capacidad de cordobeses y argentinas se supo destacar.

Participacion

Los indicios desde la presencialidad y el turismo

Francisco Marchiaro es director general de Promoción de la Ciudad de Córdoba. Su área busca posicionar a la Capital en el concierto turístico nacional. En ese marco, señala que el aporte de las actividades culturales y creativas en general es “muy significativo”.

“La caída del sector cultural ha sido muy fuerte pero su recuperación ha demostrado una gran capacidad para la capacidad de derrame para otras industrias”, señala consultado por este medio. Una prueba de ello es lo sucedido durante el fin de semana largo pasado, en donde todos los centros turísticos del país se llenaron de turistas, que asistieron a diferentes espectáculos, públicos y privados, al aire libre y en lugares cerrados y movieron millones de pesos en gastronomía y comercios de las zonas en las que esas ofertas encontraron eco de asistencia. Algo de esa “explosión de consumo” que circunda al universo turístico se escribió en la edición de la semana pasada de este periódico.

Un reciente informe publicado por el periodista Juan Manuel Pairone en la revista Rolling Stone, da cuenta de la difícil situación por la que la industria más grande de la música cordobesa tuvo que pasar durante la pandemia, cuando los principales centros bailables de la provincia pasaron de tener una actividad que reunían semanalmente a decenas de miles de personas pasaron a tener una quietud total a razón de las disposiciones sanitarias. No solo que los asistentes se quedaron sin el disfrute del encuentro (se estima que, los bailes más grandes reunían entre 3 mil y 8 mil personas por noche) sino que cerca de medio centenar de personas a cargo del staff de cada jornada dejaron de percibir sus ingresos. Músicos, iluminadores, plomos, sonidistas, transportistas, tiracables, encargados de seguridad, la lista se haría interminable. El sector, como tantos otros del campo cultural, también chocó de frente contra una de las situaciones más complejas de la actividad, el trabajo no regularizado que impidió a un sector que transita su día a día con característica de mega empresa poder acceder a los diferentes programas de Gobierno que buscaron garantizar el ingreso de trabajadores y trabajadoras durante el parate pandémico.

63% La caída de la producción cultural  en 2020 fue un 63%, más alta que la de la economía total.

Con la reapertura que desde finales de septiembre experimentan los diferentes circuitos cordobeses, el imperio cuartetero lentamente va retomando su hiperkinética actividad a lo largo de toda la provincia. Con un aforo del 70% y un máximo de 4 mil personas en lugares cerrados y la posibilidad de reunir a más 5 mil en espectáculos al aire libre, el ritmo de la actividad que mayor gente nueve entre las industrias culturales cordobesas comienza a tomar impulso y proyecta un verano que ilusiona a músicos, públicos y empresarios del sector.

El cuarteto, en esa realidad, es espejo de los cientos espectáculos presenciales que, siempre atado al devenir de la pandemia, se proyectan en una exponencial recuperación de cara a la temporada que comienza y que ya se presagia con circulación récord.

Al respecto, Marchiaro destaca las potencialidades de la Ciudad con algunos aspectos que podrían ser trasladables al resto de los destinos de la provincia. “Por primera vez se está haciendo un ejercicio interesante por articular la industria del espectáculo, la gastronómica, la cultura y la turística, eso tiene un indicio de sinergia muy impresionante en cualquier parte del mundo y acá no se estaba haciendo. Hay un conjunto importante de atributos que no se estaban trabajando, como es el cuarteto considerado como fenómeno patrimonial y turístico, es un ejemplo de eso”, señala.

Fueron meses eternos de sinsabores y desesperanza en que las reuniones se sucedieron buscando soluciones que en algunos casos ayudaron y en otros tantos se vieron atropelladas por la urgencia sanitaria. Las expectativas se renuevan de cara a una nueva temporada que marcará, entre otras cosas, el regreso del circuito festivalero, otra de las industrias culturales centrales de la Córdoba estival. La cultura, ese sector duramente golpeado por la llegada de la Covid-19, se prepara para renacer en la pospandemia.

 

 

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