Básquet: Mariana Pérez, toda una vida en el deporte adaptado

Deportes 15/10/2021 Por Juan Pablo Casas
La basquetbolista cordobesa milita hoy en el club Bidaideak Bilbao de España, pero realizó diferentes actividades a lo largo de sus 31 años, con el apoyo incondicional de su madre.
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Pérez, referente de la Selección argentina, estará fuera de su Córdoba natal hasta mediados de 2022.

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Mariana Pérez tiene 31 años y será jugadora del Bidaideak Bilbao de España, el último campeón de la Liga de Honor y subcampeón de la Copa del Rey. Su relación con el deporte se da desde mucho tiempo antes de “adquirir” su discapacidad, como ella le cuenta a La Nueva Mañana.

La basquetbolista tuvo un accidente de tránsito a los 8 años por el cual adquiere una paraplejía por lesión medular. Pero antes de eso tuvo una vida ligada a la práctica deportiva. Y así lo explicó: “A mí ya me gustaba mucho el deporte, hacía natación en el club Instituto, jugaba al hockey y además estaba inscripta en el hockey del colegio. Me gustaba bastante la movida del deporte, era muy entretenido para mí”.

Después del accidente, la forma en la que se acercó al deporte fue a través de la rehabilitación, donde su kinesióloga le propuso hacer natación y aceptó, junto con el apoyo de su mamá. “Recuerdo que el primer día de natación después del accidente, mi mamá me había comprado un chaleco salvavidas, manguita flotadoras y flotadores para las piernas y una pelota”, recordó Mariana entre risas, y agregó: “Cuando salí vestida así del vestuario y la gente me miraba como diciendo ‘no creo que todo eso sea necesario’”. Y vuelve a reír.

“El transporte adaptado en Córdoba es una cuenta pendiente muy grande, porque limita a las personas con discapacidad física”.

“Todo era aprender de nuevo”, dice la deportista, en un nuevo medio, en el que se sentía totalmente libre y en donde no había una barrera física “como sí lo es el hecho de estar con la silla afuera del agua”, asume. Con 9 años, era “más que todo un juego” y que mucha parte de la rehabilitación se trataba de eso, con una serie de actividades durante el proceso que ayudaban a mejorar.

Mariana-Perez-basquet © Luca Manno00001

Mariana aclaró que, con el paso del tiempo, ya no era suficiente hacer natación a modo recreativo, entonces de a poco fue entrenando más, se sumó al Taborin, comenzó en el Circuito Nacional y, al poco tiempo, se abrió un equipo de natación adaptada de la municipalidad. Allí, pasó muchos años, mientras también probaba con otros deportes, participando de muchas maratones, siendo otra actividad que la entretenía y a la que le dedicaba tiempo para entrenar.

La actual jugadora del básquetbol español tuvo su paso también por el tenis, como otro de los deportes que la ayudó en su etapa de rehabilitación y fue parte de su mundo por esa época de su vida. 

“Mi mamá sacrificó mucho para que yo pudiera practicar todos los deportes en los que quise participar”.

Superando un pico de estrés

Mientras Mariana cuenta sobre su experiencia de vida, marca un pequeño paréntesis cuando habla de su etapa entre la salida de la escuela secundaria y el comienzo de la facultad. 

En ese momento decidió dejar el deporte de lado y estuvo cerca de un año en esa situación, refiriéndose a eso como lo que ello considera “un pico de estrés”.

Pero después de ese momento en su vida, retomó su interés por la práctica deportiva y con una actividad que se comenzó a convertir en parte definitiva de su vida: el básquetbol.

Mariana fue invitada a ver un partido de la Liga de Córdoba, una de las pocas provincias que tiene su propia competencia promocional o de nivel inicial, lo que “permite que personas que no tienen antecedentes basquetbolísticos, puedan acercarse sin formar parte de una liga profesional”, explicó.

“Al ir a ver este partido que era CICA contra Poeta Lugones, me enganché, terminé jugando en la silla con los chicos y todo se fue dando y ya fui a entrenar el martes, fui el jueves siguiente, el sábado y de ahí nunca más paró esto, por allá por el año 2013”, continuó contando la cordobesa.

A partir de ahí, todo fue combinar la facultad con los entrenamientos, al mismo tiempo que entró a la Selección como parte de un recambio generacional. “El básquetbol fue ocupando un lugar más importante y más tiempo en mi agenda y todo giraba en torno a eso”, relató.

Mariana-Perez-basquet © Luca Manno00003

Una vida al lado del deporte

“Tengo 31 años, tuve el accidente a los 8. Llevo más de 20 años viviendo como una persona con discapacidad y que practica deportes, además de otras actividades”, así comenzó explicando el avance del deporte avanzado en el país. Y agregó: “Sinceramente, creo que hemos avanzado tanto en las oportunidades que hay para practicar un deporte adaptado si no como la información que hay. Cuando yo era chica, mi mamá y yo no sabíamos adónde dirigirnos o cómo averiguar sobre el tema, no había tanta información y tampoco había tantos espacios dedicados al deporte adaptado”.    

Desde su punto de vista, ahora hay un cambio, se pueden encontrar espacios e información ayudados por la aparición de las redes sociales y poder ver lo que sucede en el mundo como algo mucho más globalizado. Mariana entiende que esta es también una tarea de los medios, la de difundir el deporte. “En los últimos Juegos Olímpicos y en los Juegos Paralímpicos se notó la difusión, ya que estos últimos tienen menos sponsors, menos tiempo, menos transmisiones. Así y todo, hay un mayor acceso y uno puede plantearse la inquietud de decir ‘quiero practicar este deporte’, buscar y saber a dónde dirigirse”.

La financiación y el equipamiento son otros temas que Mariana abordó, ya que entiende que son parte de un escalón más alto para superar. “Eso nos diferencia de otros países, en donde los elementos deportivos están al alcance de, sobre todo, los niños que recién empiezan y porque no, adultos que también recién comienzan. Es bastante difícil y es la primera barrera grande para ingresar a un deporte. Por ejemplo, en el caso del básquetbol una silla de ruedas puede costar desde 1500 dólares hasta 5000 dólares, 6000 o más”, describió.

Jugar en Europa

Tener la oportunidad de haber jugado en Cantú en 2018, en Italia, le permitió a Pérez conocer, primero, la realidad de otra liga, de una Liga Profesional, algo que es muy diferente con respecto a la competencia argentina hoy en día.

Además, le dio la chance de entender y valorar que este deporte puede hacerse a nivel profesional. 
“Es cuestión de tomárselo seriamente y se puede lograr un alto rendimiento. Pero, además, yo puedo entrenar mucho sola, le puedo dedicar tiempo, pero si no tengo un equipo que me exija, es muy difícil”, contó la cordobesa; y continuó: “Me hizo crecer muchísimo a mí, por lo menos lo siento así, tuve una madurez deportiva que me ayudó mucho para mi crecimiento personal, que hubiera sido difícil si no hubiera participado de esa liga”.

Su mamá, un pilar fundamental

La deportista no puede ocultar su admiración al hablar de su mamá, quien la acompañó desde el comienzo en las diferentes prácticas deportivas y quien siempre estuvo junto a ella apoyándola y ayudándola. 

“Mi familia se reduce a mi mamá principalmente, ella sacrificó mucho de su parte, de su tiempo y de nuestro presupuesto familiar para que yo pudiera practicar todos los deportes en los que quise participar. Practicar deportes no es fácil ni barato, al menos en Argentina. Cuando era chica, el principal problema era el tema del transporte. El transporte adaptado en Córdoba es una cuenta pendiente muy grande que limita a las personas con discapacidad física poder acceder al transporte público para dirigirse a los clubes. Ni hablar para ir al colegio o simplemente recreación”, contó Mariana. En ese sentido, destacó que su madre fue fundamental para cumplir con sus anhelos de practicar deportes y de llevarla a los diferentes lugares a los que deseaba llegar para realizar las diferentes prácticas.

 

 

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