Federal A: Ema Giménez, voz de mando y sueños albicelestes

Deportes 08/10/2021 Por Federico Jelic
El defensor y volante de Racing de Nueva Italia es uno de los puntos fuertes de la campaña y cuenta su historia, en el tramo final del Federal A. Y recordó su etapa en Talleres.
Emanuel Gimenez © Racing00009
Yo tenía muchas ganas de volver a Córdoba. Y acá estamos, cerca de jugar una final, convencidos de que podemos dar el gran salto si respetamos nuestro estilo. (Fotos: Racing de Nueva Italia)

chapa_ed_impresa_01  

  

En tiempos de pandemia y con partidos a puertas cerradas, en Nueva Italia había una voz dentro de la cancha que opacaba incluso a los allegados y privilegiados que podían acceder a presenciar a Racing. Órdenes conceptuales y estrategias de juego impartían a partir de la garganta del experimentado volante Emanuel Giménez (36), en procura de acomodar los espacios y rearmar la táctica colectiva. Un líder.

“¡Corréla, Mono (Blanco), dale dale!”, “¡Para adelante Lei (Fernández), metele!”, “¡Bajá Guachi (García), dale, vamos!”. Son algunas de las frases que retumban habitualmente por todo el Miguel Sancho en cada juego con el partido en marcha, con el sello del capitán. Uno de los argumentos de esta “Academia” que empezó con ilusiones de sostenerse y hoy se encuentra a un paso del sueño. 

Ante la requisitoria de La Nueva Mañana, el ex volante de Talleres es el último en retirarse del entrenamiento, en la rutina a puro viento en el predio “René Gorreta”, como dando el ejemplo. Y ahora disfruta su presente en este Racing puntero del Federal A, ilusionado con lograr su tercer ascenso en su trayectoria de casi dos décadas. 

“Nos dimos cuenta que no somos menos que nadie. Estamos en el tramo final, el más importante, donde ni el más optimista hincha de Racing se lo hubiera imaginado a inicio del torneo. Pero fueron transcurriendo las fechas, fuimos creyendo, siempre quisimos ganar en todas las canchas, fue ese un sello distintivo del equipo y bueno, estamos en una posición inmejorable que queremos coronar con el ascenso”, comenzó diciendo Giménez, a falta de cuatro fechas para el final del certamen. 

- ¿Qué te convenció para venir a Racing y qué te queda del tramo recorrido? 

- Mirá, yo tenía muchas ganas de volver a Córdoba por temas familiares, me convenció el proyecto y además era una promesa para un gran amigo mío, Fede López, hincha fanático de Racing. Y acá estamos, cerca de jugar una final, convencidos de que podemos dar el gran salto si respetamos nuestro estilo. 

- Quizás no era el objetivo inicial, pero ahora van por todo… 

- Siempre la idea era pelear por algo, somos exigentes, y a medida que transcurrieron las fechas nunca bajamos el nivel. Fuimos protagonistas desde la primera fecha. Es meritorio esto, porque Racing se plantó en todas las canchas del Federal A, a pesar de recién haber ascendido y ahora queremos más. No nos conformamos con lo logrado hasta el momento. 

Emanuel Gimenez © Racing00010
“De Talleres lo que más recuerdo fue un clásico que le ganamos 4 a 2 a Instituto, en un partido loco. Me tocó jugar muy bien. Al término de ese partido renunció el DT Saporiti (Roberto), estábamos a tres puntos del líder y después se cayó todo. Ese Talleres era un caos, era obvio que las cosas no iban a terminar bien”. 

- ¿Por qué el equipo entró en una meseta futbolística? 

- Es un torneo muy largo, muy competitivo, bien duro porque el último le puede complicar la vida al puntero, y es lógico que en algún momento tengamos una mala tarde, un partido flojo, desatenciones propias del desgaste o una seguidilla de lesiones, de malas rachas. Así es el fútbol. No podemos pretender ganar siempre y brillando. Así y todo, nos recuperamos y seguimos firmes. Nunca nos decaímos. 

- ¿Qué te pide el DT Hernán Medina? 

- Sobre todo que trate de estar en mi lugar, cubrir bien mi posición porque Racing va para adelante, y entonces debo cumplir con equilibrar. No debemos quedar expuestos, hay que tener resguardo en caso de quedar mal parado en alguna contra. 

- En tu caso, voz de mando permanente. 

- Es una de mis características de juego, de correr y ordenar, hablar a los compañeros, Quizás ahora se nota un poco más por mi experiencia, pero estoy contento acá en Racing, con la consigna de dejar todo y cumplir el objetivo. 

- ¿Cómo tomaron tus compañeros este hecho? ¿Te “charlan”? 

- (Risas) No, todo bien, al principio a muchos le pudo parecer chocante, quizás raro, pero siempre lo hago de buena ley y para ordenar. Se ve que se fueron acostumbrando. Soy así, nomás (Risas). 

- ¿Cómo te imaginás el reencuentro con los hinchas en la cancha? 

- Va a ser hermoso. La gente de Racing está ilusionada, pasó mucho tiempo de jugar sin hinchas y va a ser raro al principio. Creo que será una fiesta, que nos vengan a alentar en este momento crucial, será como un refuerzo más. 


La cicatriz de Talleres, en modo de aceptación

Emanuel Gimenez © Racing00005
“Talleres era tóxico en ese momento, ya se cerró esa parte de mi historia y siempre le voy a desear que le vaya bien. Pude jugar con un ídolo como ‘Chicho’ Serna, de quien aprendí mucho. Siempre fui de preguntar, de averiguar conceptos y tanto de él como de Maxi Salas pude aprender de todo”. 

Emanuel Giménez debutó en Talleres allá por el 2003 de la mano del célebre José Omar Pastoriza, siendo uno de los pibes del club obligados a dar la cara tras el descenso en 2004 en la infausta promoción ante Argentinos Juniors. De todas maneras, más allá del recuerdo, le quedó una herida por su salida y libertad de acción en 2007, cuestionando a la gerenciadora de Ateliers, empresa que comandaba los destinos del club luego de la quiebra. “Me tocó irme en el peor Talleres. Fue algo tóxico, pero ya está superado. Se me terminó el contrato y en ese momento fue raro, sin respuestas. El club en ese entonces estaba manejado por gente que no tenía la menor idea de lo que era Talleres, solo vinieron a hacer negocios y terminaron de la peor manera”, rememora Giménez. 

“Ese Talleres había perdido sentido de pertenencia, era como una empresa extranjera sin conocimientos del club. Nunca le dieron lugar a las inferiores como habían prometido, no había proyecto de nada. Y al final los juveniles pagaron los platos rotos”, agregó casi sin respirar, pero con mucha claridad.

Y redondeó: “Ese equipo del 2004 estaba por clasificar a las copas peleando con Boca y River el título y de repente todo terminó. Y lo que queda es el descenso, no la buena campaña”. 

“Muchos no tuvieron la continuidad que merecían, pero bueno, el fútbol tiene esas cosas. Es bueno saber que ahora Talleres está en otro nivel, dejé una parte muy importante de mi vida en ese club”, comentó el volante de Racing. 

- ¿Volviste a la cancha alguna vez? 

- Nunca más. Sí voy al predio porque mi hijo Enzo juega en la 2001 de Talleres, pero no volví a verlo en cancha. No siempre coincidió y tampoco es que busqué mucho volver.  Luego me enfoqué en mi carrera. Nunca más me llamaron para volver, alguna vez me llamaron, pero era tercera o cuarta opción, así que seguí con lo mío, sin vivir del pasado. Ahora estoy feliz en Racing, esperando lograr mi tercer ascenso. 

- Igual, esa etapa te marcó… 

- Sin duda, debutar en Primera y jugar con los colores donde uno se formó, es lógico que den algo de melancolía. Pero con el tiempo, ya con más experiencia, uno va entendiendo y sobre todo, aceptando cómo son estos procesos y por qué pasó lo que pasó. Por algo fue.  Me enfocó en el día a día, semana a semana, con la mente puesta en hacer historia con Racing. 

 

 

LNM - Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más 
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
Todos los viernes en tu kiosco ]


Te puede interesar