Imanol Salazar, promesa cordobesa del vóley nacional

Deportes 24/09/2021 Por Marcos Villalobo
El juvenil deportista cordobés participó con la Selección argentina del reciente Mundial U19 que se disputó en Irán. Actualmente, el oriundo de Embalse, milita en River. “Mi sueño es seguir", asegura.
IMANOL SALAZAR MUNDIAL
Imanol Salazar: “Mi sueño es seguir. Siempre me propuse seguir adelante. Ya sé que el vóley es mi lugar. Las cosas se pueden ir dando, pero sé que el me voy a quedar en el vóley y espero tener más oportunidades”.

chapa_ed_impresa_01  

 Aniv Web 2021 - Cbzal noticias

 

Imanol Salazar tiene solo 17 años, pero constantemente habla de “las experiencias de vida”. Antes de cada respuesta se toma unos segundos para declarar, se expresa con un tono de voz que expone mucha seguridad en sus dichos. Es prolijo y claro en sus afirmaciones, y, a pesar de su corta edad, no deja de vivir y proyectar esas “experiencias de vida” de las que tanto habla. Por eso desde niño fue inquieto, probando diversos deportes; jugó al fútbol, básquet, softbol, tenis, pero se decidió por el vóleibol. Y es muy bueno. Tan es así que es una de las grandes promesas del vóley nacional.

Salazar, nacido en Córdoba Capital, pero criado en Embalse de Calamuchita, regresó recientemente de Irán, donde participó junto a la Selección argentina de la Copa del Mundo U19.

El seleccionado juvenil tuvo una destacada actuación, donde logró el quinto puesto y el cordobés tuvo partidos que despertó elogios por su nivel.

A días de su retorno al país dialogó con La Nueva Mañana y su primera reflexión sobre lo vivido en el Mundial fue: “La sensación que tuve cuando terminó el último punto del Mundial fue de una paz y tranquilidad bárbara. Soy sincero, a muchos jugadores la presión, como dijo Djokovic, es un privilegio, la presión es constante, se viven muchos nervios, mucha ansiedad en esos momentos. Entonces cuando das todo y las cosas, más allá de que se den los resultados, se hacen, te sentís conforme y te sentís como libre”.

Así es Imanol Salazar, de 2.03 metros y actual jugador del plantel principal de River Plate. Siempre le encuentra una vuelta más allá del mero hecho deportivo. Por eso, cuando habla sobre los efusivos festejos de cada punto en el vóley afirma: “Siempre uno es consciente de lo que vive y lo disfruta, pero sabiendo que dejas todo. A cada punto yo lo vivo como una guerra y los festejos para mí son una forma de liberar la tensión del momento. Los festejos los hago porque cuando pones toda la actitud y las salen, se tienen que festejar”.

- ¿Imanol, aparte de jugar al vóley, estudias algo?

- Tengo 17 años, soy chiquito todavía, voy al secundario.

El Mundial

El último partido del seleccionado nacional en el Mundial jugado en tierras iraníes fue ante Italia, campeón europeo, y con victoria por 3 a 1, con parciales de 18-25, 25-20, 25-19 y 25-21. Salazar hizo 11 puntos en ese juego, entre ellos el último punto, el del triunfo. De esa manera finalizó en el quinto puesto en el Mundial U19 de Teherán. Logró seis victorias en el torneo y solo una derrota, en los cuartos de final, ante Irán. Polonia fue el campeón, al vencer en la final 3-0 a Bulgaria. 

- ¿Sentís que estaban para más?

- Durante el Mundial, jugándolo, viéndolo, se ilusiona, como todos. Desde el primer partido, todos los equipos están con “la ilusión de”. Pero nosotros fuimos sin rodaje, sin torneos, sin experiencia previa, sin nada. Jugamos tres amistosos nada más, tres días antes del Mundial. No voy a decir que no fuimos con la intención, porque siempre pensas en la medalla, más allá de no saber qué va a pasar, y no depende sólo de los resultados, vos podés dar todo, pero si el otro es superior, es superior. Es así. Sabemos que hicimos lo mejor y dejamos a la Argentina lo más alto posible. Más allá de lo que la medalla simboliza, nosotros sabemos que hicimos las cosas bien y los resultados no son malos.

- ¿Pudiste recorrer Teherán?

- Nos mantuvimos en foco. Pero soy sincero, Irán no era un destino que me llamaba la atención. Y cuando llegamos, yo por lo menos y muchos con los que estaban conmigo, no nos atraía, no nos llamaba la atención salir o pedir un día libre. No es un lugar turístico. Y eso estuvo bueno para mantener el foco del equipo en muchos aspectos, porque quizás si el Mundial era en Grecia o el Caribe iba a tener ganas de salir –se ríe-, pero lo que más ganas teníamos era de jugar al vóley.

- ¿Cómo ves el vóley argentino en la actualidad? ¿Lo que pasó en los Juegos Olímpicos crees que puede ayudar al crecimiento de este deporte?

- Más allá de lo que crea yo o no, soy consciente que sí. Siempre se lo ve desde el lado financiero o político y no es tan por ese lado. El vóleibol necesita gente y el apoyo de la gente; y eso durante los Juegos Olímpicos se vio. Se notó de una forma distinta. Porque antes de los Juegos muy pocas personas me hablaban de vóley, solo las de mi ámbito, pero el resto no escuchaba a la gente hablar de vóley. Pero cuando empezaron los Juegos me empezaron a llegar mensajes, apoyo, comentarios, gente que no te imaginabas con una pelota de vóley bancando en las redes a la Selección, volviéndose fan, acompañando. Eso fue increíble. El cambio fue notorio. Hace 33 años también hubo un hecho similar, que marcó lo mismo y para ese momento fue una locura. Ahora hay una generación nueva que vivió esto y fue increíble lo que hizo el vóley argentino, se puso en el mapa en un montón de aspectos.

- Y ya está acercando chicos y chicas al vóley...

- Exactamente, para eso es lo que vale esta medalla. Lo dijo (Marcelo) Méndez, en medio de las emociones, cuando se logró la medalla de bronce, me pareció increíble, dijo que lo que necesita el vóley es que los chicos y las chicas vayan a jugar, les guste, porque no es un deporte que si lo conoces no te va a gustar. Es un deporte hermoso. ¿Cuál es el tema? No es la opción principal, entonces no recibe atención, pero esta medalla va a ayudar.

WhatsApp Image 2021-09-22 at 17.30.14
El pasado fin de semana se jugó el clásico River-Boca, con triunfo para los “millonarios”, pero con lesión para el cordobés.

- ¿Conoces alguno de los jugadores de la Selección mayor?

- Tuve la suerte de entrenar con ellos, cruzarme a muchos de los que estuvieron en el proceso. Cuando entrenaban en el Cenard me paso como estar en el Disney del vóley. Me levantaba, iba a entrenar y estaba Facundo Conte, Cristian Poglajen, Bruno Lima, era como ver a Messi en el potrero.

- Muy buena analogía. ¿Tenés algún referente?

- Me guío en referente del juego, porque no los conozco personalmente, y Sebastián Solé es mi referente. Él es increíble.

Sus inicios

Imanol Salazar es oriundo de la localidad serrana de Embalse. Hijo de Marcela y Walter, y hermano de Violeta.  Y justamente su hermana es una de las causas por las que juega al vóley.

El central que en el Mundial usó la casaca 12 de la Selección narró: “Pasé por un montón de deportes. Fútbol, softbol, básquet, tenis y otros deportes. Siempre a lo que más jugué fue al básquet. Desde chiquitito hasta los 14 años jugué al básquet. Siempre fue el amor por la pelota y el deporte. Sigo teniendo la misma intención y pensamiento, pasa que encontré mi lugar en el vóley. Yo siempre quería probar algo nuevo. En mi familia el vóley y el básquet iban en paralelo. Yo jugaba al básquet y mi hermana al vóley. Entonces se analizaba los dos deportes en las charlas con mi viejo. Y al verla a mi hermana jugar, me moría de ganas de probar. Al principio era el deporte de mi hermana, pero un día me decidí cambiar y probarlo; y más allá de que lo había jugado en la escuela, cuando entré a la cancha fue increíble. Fue amor a primera vista. Era todo demasiado lindo. En muchos aspectos el vóley, más allá de la sociedad, es el mejor ambiente en el que me manejé, e hice muchos amigos. El softbol también me encantó. Gracias a Néstor, un profesor en Embalse, amo el softbol, lástima que no hay lugares donde practicarlo, porque me gustaría jugarlo”.

imanol en Rio Tercero
Salazar jugando en la provincia de Córdoba cuando recién se iniciaba.

- Hablando tiempo atrás con un directivo del vóley cordobés me contaba de tu historia, de que jugabas en los torneos de la provincia, pero que te tuviste que ir a Buenos Aires para crecer.

- Siempre trato de vivir nuevas experiencias. No me fui porque el vóley es mejor, sino para vivir algo nuevo. Hay que cambiar, jugar en distintos lugares. Hay que vivir. Arranqué en Fitz Simon, en la cúpula del Polideportivo de Embalse. Yo jugaba al básquet y siempre al lado estaban los del vóley. Nos alcanzábamos la pelota entre sí. Por eso, siempre fue en paralelo. Y decidí probarme en el vóley porque algo me iluminó. Después estuve en Río Tercero, donde hice muchas amistades. En la Selección de Córdoba había varios chicos de Río Tercero. Habían ascendido a la División de Honor. Y siempre soy fan de las experiencias. Y me encantó estar ahí, estar en Fitz Simon, estar en Río Tercero, porque tengo buenos recuerdos, y por el apoyo al vóley que había. El vóley te deja muchas personas lindas.

- ¿Desde cuándo estás en River Plate?

- En River estoy desde hace un año. 

- ¿Cómo la estás llevando a la adaptación?

- Es una situación rara en algunos aspectos, con esto de la pandemia, porque costó que se jueguen muchos partidos. Además, estuve mucho tiempo con la Selección. Entrenábamos como si fuese un club, menos los domingos. Con esto de la pandemia no podía, tampoco, conocer otros lados. Todavía estoy conociendo. Vivo a seis cuadras del Cenard, que era donde entrenábamos con la Selección y me movía solo esas cuadras. Ahora estaba volviendo a sentir de nuevo el arrancar con River.

  • Nombre y apellido: Imanol Salazar.
    Fecha de nacimiento: 12/12/2003
    Lugar de nacimiento: Córdoba Capital.
    Clubes donde jugó: Fitz Simon, Embalse; Instituto Marcelino Champagnat (IMC), Río Tercero; River Plate.
  •  

 

LNM - Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más 
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
Todos los viernes en tu kiosco ]


Te puede interesar