
Cerro La Cruz de San Antonio de Arredondo: un balcón para admirar Punilla
Especial para La Nueva Mañana
En mi afán por descubrir lugares para mostrarles y contarles en esta sección, siempre estoy atenta a lo que publican los municipios, los grupos de trekking, las cuentas o páginas que se dedican a relevar y visibilizar esos rincones únicos que tiene Córdoba y la Argentina en toda su extensión.
Así, “explorando” desde la computadora o el celular, llegué a este cerro que casi pasa inadvertido en la geografía y en la multiplicidad de ofertas turísticas con las que cuenta el valle de Punilla.
Se trata del cerro La Cruz que está ubicado en la localidad de San Antonio de Arredondo y que tiene su homónimo en Carlos Paz, por eso suelen confundirse. Ambos presentan un recorrido que sigue las estaciones del Vía Crucis, el ritual practicado por la religión católica.
Estos dos cerros tienen una diferencia considerable en altura ya que la cima del de Carlos Paz está a 2200 metros de altura sobre el nivel del mar, mientras que según pude averiguar, la cumbre del de San Antonio está a casi 1000 metros. Luego de hacer estas aclaraciones, es hora de ponerse en marcha.
Cómo llegar
Para llegar a San Antonio hay que dirigirse desde Córdoba capital hacia Carlos Paz, una vez allí se debe tomar la Ruta 14 y ahí vamos a encontrar a ambas localidades prácticamente pegadas, solo con un cartel que las divide.
El ingreso al sendero del cerro está sobre la ruta, junto al Centro hípico Santos Lugares y enfrente a la Residencia Franciscana. Para identificarlo también se puede tener como referencia una parada de colectivos y el cartel que tiene en su entrada donde se especifican los horarios y las indicaciones a tener en cuenta.
Un dato: el portón se encuentra casi siempre cerrado, pero igualmente está permitido el ingreso –a través de sus aberturas– siempre que se respeten los días y horarios que señala el cartel. El recorrido es completamente gratuito.
El ascenso
El camino arranca bordeando el Centro hípico, donde se puede optar por hacer cabalgatas y aprender a montar. Lentamente, me va internando en el monte nativo por un sendero que se va haciendo más angosto, pero que no tiene demasiada pendiente.
Unos metros más y la cuesta ya empieza a hacerse notar, el ascenso se hace por un camino bien marcado, más estrecho que en el comienzo y con tramos donde hay muchas piedras chicas, lo que requiere ir subiendo con cuidado para no resbalarse.
La primera estación del Vía Crucis se muestra claramente con un monolito pintado de blanco que tiene un dibujo y la descripción del momento que relata La Biblia. Da la sensación de que recién ahí comienza el trayecto.
A medida que voy subiendo, empieza a descubrirse la amplitud y la belleza del valle de Punilla encerrado entre los cordones montañosos: a mi espalda tengo el enorme macizo de Los Gigantes y de frente –y bajo mis pies– el conjunto de las Sierras Chicas.
Si bien este recorrido presenta una dificultad baja a media, hay partes en que la subida se hace más pronunciada y demanda mayor esfuerzo.
Descansando en una de las estaciones, me encontré con dos personas que ya venían bajando a buen ritmo. ¡Tenían 72 y 78 años! Muy entusiasmados, me contaron que ya habían subido al Uritorco y al Machu Picchu, y que estaban planificando su próximo desafío: el Champaquí. Luego de recargar las pilas con la buena energía de esta pareja, continué camino.
El ascenso me sigue regalando vistas increíbles: el nuevo puente de Las Jarillas, el lago San Roque, la enormidad de las ciudades aledañas y cerros de distintos tamaños por todos lados. Pero también, revela la gran sequía que padecen nuestras sierras y la peligrosidad de que cualquier descuido o mala intención puede hacer un daño irreparable.
El final del recorrido
Las catorce estaciones se suceden una tras otras y en pocos minutos estoy en la cima del cerro. Una cruz de buen tamaño marca el final del camino y me da la bienvenida. Ya hay varias personas descansando y otras se disponen a descender.
La inmensidad del paisaje y el aire fresco de las sierras son una gran recompensa para una caminata que lleva poco más de una hora.
El cerro La Cruz es una opción muy recomendable para quienes quieren salir a conectarse con la naturaleza, hacer un poco de actividad física y disfrutar de las maravillosas postales cordobesas.
Datos útiles
Horarios para ingresar al Cerro La Cruz:
En primavera/verano: de 8 a 20 horas.
En otoño/ invierno: de 8.30 a 18 horas.
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