El peronismo y el eterno juego de seducción electoral en Córdoba

La discusión entre los representantes locales del Frente de Todos vuelve a centrarse en el acercamiento o la diferenciación con Schiaretti. El acuerdo está lejano en el horizonte.
Katopodis Schiaretti

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La visita de Gabriel Katopodis a comienzos de esta semana no fue una más para Juan Schiaretti y su entorno político más cercano. Además de haber sido importante en materia de gestión por la cantidad de anuncios, inversiones y obras que el funcionario nacional trajo consigo; el pasar del hombre del Frente de Todos estuvo cargado de gestos políticos y de palabras que empiezan a tener un peso específico en el ingreso al año electoral que, por ahora, no tiene un calendario completamente definido.

En términos específicos, el ministro de Obras Públicas firmó un acta para el financiamiento de proyectos de agua potable y saneamiento en diferentes localidades del interior por una inversión estimada de $2.700 millones. También asumió el compromiso para la construcción de dos Edificios Modulares en el Marco de los Programas Residenciales de Reinserción Social con el Modelo de Comunidad Terapéutica Pública Profesional (C.T.P.P) y recorrió obras a lo largo de la provincia.

Relación política pendular

Desde la mirada estrictamente política, quizás sea en las obras y los fondos destinados a Córdoba el lugar en el que haya que ir a buscar las explicaciones para una relación política pendular que genera incertidumbre, incluso hasta en los propios sectores que forman parte del Frente de Todos en Córdoba. “El gobierno nacional incrementó un 35% la inversión en obra pública en Córdoba. Hoy tenemos en marcha obras y vinimos a firmar convenios con el gobernador Schiaretti”, dijo el hombre del partido bonaerense de General San Martín. “La relación de Córdoba y la Nación atraviesa la mejor etapa en décadas”, agregó el villamariense Martín Gill, uno de los funcionarios que encabezaron la comitiva que acompañó al ministro.

El 35% de aumento de inversión en obra pública de la que habla Katopodis tiene su punto de comparación con el último año de la gestión de Mauricio Macri, el ex Presidente cuyos seguidores gustan señalar de los beneficios que la “buena relación” con el gobernador trajo a la Provincia. Sin asomarnos a la intención de negar esa verdad relativa (que Córdoba fue uno de los territorios más “beneficiados” por la administración Cambiemos) el estallido del argumento se encuentra en la comparación con la actual gestión. Pandemia de por medio.

Precisamente la pandemia fue uno de los puntos de inflexiones que, a la hora del análisis hacia atrás, destacan el peso de los fondos que arribaron a Córdoba desde las arcas nacionales. No sólo se construyeron tres hospitales modulares y se colaboró en el fortalecimiento del sistema sanitario provincial, sino que se invirtieron (entre marzo del 2020 y febrero del 2021) cerca 60.500 millones de pesos en programas y beneficios sociales que sirvieron para palar la crisis económica profundizada por la pandemia. Se trata de una inversión extraordinaria de $41.387.741.748, que contempla 743.290 IFE; 190.635 trabajadores y trabajadoras del sector privado que recibieron parte de su salario por el Programa ATP; y 47.174 trabajadores beneficiados con el Bono Salud. Son datos, a los que también hay que sumarle $19.051.495.501 invertidos en los programas ordinarios de la Anses y los fondos destinados a paliar el otro gran problema que tuvo que enfrentar el Gobierno provincial, los incendios.

La relación entre la Provincia y la Nación atraviesa “un buen momento”, pero el horizonte de un acuerdo electoral parece estar lejos.

Está claro que el gobernador (y su mesa hiperchica) reconocen el grado de “dependencia” económica que una provincia en crisis como la que administra sostiene con el Gobierno nacional. Ahora bien, ¿Puede esa dependencia financiera limitar, en cierto punto, la puesta en práctica de sus deseos políticos de cara a las próximas elecciones? ¿Se acerca por conveniencia o no se deja conmover y se mantiene en la suya por más invitaciones y advertencias que reciba? En el Frente de Todos, por lo pronto, la estrategia de “recordarle” al Gobernador (y a los cordobeses) la cantidad de dinero que la Nación envía e invierte en Córdoba, parece ser una de las principales herramientas en un juego de seducción y acercamiento medido.  

La primera prueba para imaginar el futuro parece encontrarse en la postura que Gobierno provincial asumió las medidas contra el coronavirus que impulsó la administración nacional. Hay allí, una independencia alarmante en términos sanitarios y una exposición clara en materia de estrategia política: Schiaretti está decidido a defender el modelo de gestión Córdoba, a como dé lugar. Y quien quiera una alianza con el sector que el mismo recreó y renombró para la elección del 2019, deberá atender a ese requisito de mínima.

Tan lejos, tan cerca

La visita de Katopodis a la Casa de Gobierno significó el regreso de dos pesos pesados del oficialismo nacional al Panal. El más significativo fue, sin lugar a dudas, el de Carlos Caserio. El ex presidente del peronismo de Córdoba hoy parece cumplir un doble rol en el devenir de la relación política entre Fernández y Schiaretti. Por un lado, muchos entiendes que su militancia histórica en el justicialismo cordobés y su llegada a los diferentes sectores de Hacemos por Córdoba puede hacerlo portador de la posibilidad de construir un puente sólido entre ambos sectores del peronismo provincial. La realidad, las luces, las cámaras, las declaraciones públicas lo ubican como uno de los representantes cordobeses que le pega con mayor dureza a la gestión de Schiaretti.

Es tan compleja la discusión hacia adentro del Frente de Todos en Córdoba que aquellos sectores que piden evitar a toda costa un acercamiento político electoral a Hacemos por Córdoba, son aquellos que más cuestionan al actual senador. Es decir, que quienes identifican en cada una de sus lecturas un “enfrentamiento de modelos” entre el gobierno nacional y provincial piden, justamente, evitar la candidatura del hombre que más vocifera ese posicionamiento en medios, unidades básicas y tablados. Al menos por ahora.

Dicen que el nuevo cara a cara entre Caserio y Schiaretti fue amistoso. Incluso, desde el Frente de Todos dejan trascender que el punto en común entre los asistentes al cónclave (que completaron Gabriela Estévez, Martín Gill, Ricardo Sosa y Fabián López) fueron las críticas al macrismo. Nada comprobable hacia afuera, en donde el Gobernador mantendrá ese posicionamiento pendular que seduce a peronistas y macristas por igual. 

Schiaretti encabezó la mesa del acuerdo en soledad. A diferencia de lo que se replica diariamente en pautas que invaden las pantallas de televisoras, computadoras y celulares, Alejandra Vigo no participó de las fotos. La casi segura candidata a senadora por Hacemos por Córdoba tuvo su escenario específico, el mismo día, escoltada por sus dos laderos más importantes de cara a la elección: Juan Schiaretti y Martín Llaryora la convidaron a la inauguración del nuevo puente Sargento Cabral en la Capital provincial. 

El mano a mano entre Vigo y Caserio parece perfilarse como el principal desafío en las legislativas cordobesas que se desarrollará en el segundo semestre. Aunque difícilmente algunas de las partes estén dispuestas a ceder, ambos referentes son conscientes de que un acuerdo (aún más) superestructural podría reacomodar las fichas. Por ahora, el juego parece estar demasiado expuesto.  

 

 

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