Villa Siburu: la tribuna, su presidenta y los arquitectos de un sueño

Deportes 05/04/2021 Por Federico Jelic
En la barriada que lleva el nombre del club, hay razones de sobra para festejar: inauguraron sus primeros escalones de cemento. Mariela Carreras, la titular de la institución, cuenta su proceso.
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La gestión del club está a cargo de su presidenta Mariela Carreras. Foto: gentileza.

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Los sueños se fortalecen más desde los proyectos que en la misma cristalización. Y vaya si el humilde Villa Siburu Central conoce de qué se trata eso de empezar a creer desde el llano, con un club recuperado y con conquistas que nunca imaginaron.

Es el reflejo de la gestión de Mariela Carreras, primera presidenta de un club de la Liga Cordobesa de Fútbol, que ahora al proceso se le agrega la cereza del postre, la “vedette” de todos, con la construcción de la primera tribuna en su estadio, allí en el barrio del mismo nombre. Y sin pedirle nada a nadie: bien a pulmón, como fiel reflejo de la clase obrera que caracteriza la zona, sus hinchas lograron el orgullo de levantar con sus propias manos las gradas que hoy contienen a sus seguidores. Y su bautismo fue con gloria: victoria 3-1 ante Las Flores.

Dicho alcance es apenas un eslabón más en la consecución de eventos que logró el club de la Primera B, en tiempos machistas y más en el mundo del fútbol, donde Carreras demostró capacidad de sobra para asumir la conducción de un club. Y los resultados, a la vista. 

Esta nueva tribuna, es un orgullo, estamos muy felices, proyectamos un club social y deportivo que tenga un mejor nivel de confort para los jugadores y la gente que viene a alentar. En 2014 comenzamos buscando armar un club diferente, hemos ido trabajando para mejorar, por más condiciones dignas. Trabajamos en lo social, en la conducta de los jugadores, cada día avanzamos más y hay gente que se sigue sumando a este sueño”, le contó Mariela, con emoción, a LA NUEVA MAÑANA. Ya lleva tres mandatos al frente de la institución, aunque siempre colaboró con otras funciones, desde la Secretaría o en lo que fuera necesario.

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- Sigues siendo el primer registro de una mujer presidenta de la Liga Cordobesa, ¿cómo te han tratado en este tiempo? 

- Estoy contenta con el respeto recibido. Además siempre estuve acompañada de un gran grupo de gente, de mujeres; no saben lo importante que son las madres de los chicos en la formación de los jugadores. Tengo grandes compañeros, cada uno con su rol, aportando para un Villa Siburu más digno y grande.  

- Seguro sigues siendo vista como algo extraño, e incluso con desconfianza al principio… 

- Estoy acostumbrada. Hubo un grupo de gente que me postuló para que sea cabeza de un proyecto en la lista y acá estoy. Sigue adelante la continuidad de la idea. Villa Siburu estuvo 12 años desafiliado, así que cuando empezamos a trabajar debíamos crecer en reputación y confianza. Tanto en el barrio como en la Liga. Recuperamos con obras y otros crecimientos, todo valió la pena. Si hasta nuestra Primera entrena doble turno para llegar en las mejores condiciones al campeonato… 

- ¿Sufriste alguna discriminación en este tiempo por ser mujer? 

- Hubo algunos episodios. Hay gente que me recibió muy bien y otros no tanto. Son problemas de los otros, no míos. Y eso la verdad se contrarresta con trabajo y dedicación. Y eso hicimos. Las mujeres a veces tenemos que demostrar el doble. Pero no me quejo, hoy la historia habla por sí sola. 

- ¿Cómo subsiste Villa Siburu? 

- Nosotros cobramos una cuota social muy baja, hay chicos que no tienen cómo pagarla, pero que quede en claro que acá nunca se le cerró la puerta a nadie. Hacemos trabajos solidarios, hemos vendido empanadas, hicimos rifas y ferias, tenemos algunas donaciones, a veces algún que otro aporte, pero todo sigue de pie gracias a los vecinos. Al club lo reconstruimos entre todos, jugadores, dirigentes y chicos. 

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“Todo fue de ellos, estamos muy orgullosos. Buscaron materiales y pusieron muchas horas al sol para concretarla”. Mariela Carreras

- ¿Cómo divides el tiempo en tu vida personal y la entidad? 

- Trabajo hace dos años en el Concejo Deliberante, toda mi vida fui vendedora de todo, fundamentalmente ropa. Y con ese mismo espíritu afronto todos los días las necesidades del club. Si hasta hemos dado platos de comida en pandemia, y todo sale de nosotros, de lo poco que tenemos en el bolsillo.  

- ¿Fuiste jugadora del club? 

- Armamos el grupo de las veteranas para ayudar a las chicas dque vean que es posible armar un equipo. Yo tengo 39 años, soy defensora, me considero rústica –se ríe-, pero estoy siempre disponible al servicio. Entonces para animar a las chicas que no llegaban a veces a armar los planteles es que nos preparamos las veteranas, para guiarles el camino de que luchando, todo se puede conseguir. 

- Hoy el equipo femenino es una realidad… 

- Y con buena imagen. Costó arrancar. El sueño empezó en 2018 y era muy difícil, fue duro en serio. Pero ellas nunca se sintieron solas y hoy son una historia de superación. Le demostramos que si podíamos nosotras, ellas también iban a poder. Hoy tienen entrenadora, preparador físico, que están cerca de ellas. La idea fue siempre la misma: queremos que nuestra institución les dé las mismas oportunidades a todos. 

- Y de repente llegó el sueño de la tribuna… 

- Es increíble. Primero tuvimos que cambiar el alambrado apenas nos afiliamos y de repente apareció este proyecto. Lo hicieron los chicos de “La Vieja Guardia”, nosotros colaboramos con lo que podíamos y en realidad, todo fue de ellos. Estamos muy orgullosos. Buscaron materiales y pusieron muchas horas al sol para concretarla. 

- ¿Vas a seguir en la presidencia? 

- Y la verdad, no sé bien, creo que hay de mi parte una construcción realizada, hay que dejar lugar a nuevos dirigentes también, yo siempre estaré al servicio de mi club, desde afuera o desde adentro, poniendo mi corazón en marcha, en la cancha, no importa desde donde.  

- El club sufrió discriminaciones, al encontrarse en una zona vulnerable, ¿cómo han afrontado esos sucesos discriminadores? 

- Con trabajo y educación. Buscamos cambiar esa imagen, invitamos a la gente a que viniera y muchos decían que tenían miedo. Hoy les puedo decir que nuestro barrio tiene asfalto, luz y servicios. No escapa a los flagelos de la inseguridad como pasa en muchos barrios. Pero trabajamos y nos mentalizamos para superar las estigmatizaciones. Nos pasó con algunos chicos… 

- ¿Discriminación en pleno partido? 

- Sí, claro, a ver… Es un pequeñito que se molestó porque le gritaron desde la tribuna “negro villero”. Se enojó y se fue de la cancha. Hacía mucho que no nos pasaba. Hay gente que tiene esa forma de hacerle creer al otro que es inferior. Nosotros trabajamos muchos con ellos para superar esas agresiones, las personas de las barriadas populares históricamente han recibido esa denominación, pero son personas como todos. Me saco el sombrero ante ese niño y sus compañeros, porque tienen un corazón inalcanzable.

 ¿Y cómo lo remediaron? 

- El mismo chico regresó a la cancha. El árbitro le había llamado la atención porque el niño se fastidió y golpeó el suelo. Lo sacó de la cancha. Y al regresar el chico dijo que va a seguir trabajando porque ese acto de discriminación no es su problema, sino de quien discrimina. Fue un aprendizaje. 

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“La Vieja Guardia”, construyendo su espacio en cancha  

Miguel Celayes es uno de los referentes de “La Vieja Guardia”, la barra de Villa Siburu Central, quien dio paso a la explicación casi como arquitecto de la construcción de la tribuna. “Esto es un orgullo inmenso, años de trabajo nos costó esta realidad que empezó con el deseo de sentirnos cómodos en casa. Nació a la salida de un partido de visitante con unos amigos, y el club siempre se mostró receptivo a nuestro proyecto. El tema era salir a buscar recursos y los conseguimos. Rifas, empanadas, locros, bailes, sorteos, peñas, hicimos lo que se te ocurra y al final lo logramos”, contó el caracterizado simpatizante del club rojo y blanco. 

“La inflación fue nuestra enemiga, ¿Sabés las veces que teníamos el número para ir a buscar el camión con hormigón armado y el precio nos subía cuatro mil o cinco mil pesos de una semana a otra? Al final pusimos de nuestro bolsillo más otros esfuerzos, para saldar todo. Si no era imposible”, agregó.

“Nos hicimos asesorar por arquitectos y gente que sabe. Tenemos en la barra gente que trabaja en la construcción que dio una mano desinteresada. Acá no hubo aportes estatales. Agradecemos la mano de los vecinos, amigos, familiares que hoy podrán disfrutar de la tribuna de nuestro querido Villa Siburu”, concluyó.  


   

  

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