Pobreza e inseguridad: cuando la crisis se juega a dos bandas

La oposición cuestiona la ausencia de claridad sobre cómo el Gobierno sorteará la crisis económica y frenará la ola de delitos. Los temas que esquivó Schiaretti en el discurso inaugural.
Operativo © Policia de cordoba
El eje sobre la seguridad fue uno de los puntos abordados por el Gobernador. Foto: gentileza Policía de la provincia de Córdoba.

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El “Córdoba no para” que Juan Schiaretti repitió con vehemencia en la apertura de sesiones del pasado lunes quedó flotando como un mantra de autoconvencimiento político, como parte de un mensaje que fue duramente criticado por los sectores opositores y, por lo bajo, también dejó sabor a poco para analistas y aliados ocasionales del poder provincial. 

“Siguen con las mismas promesas hace veinte años y no hay ninguna definición de nada”, dijo a La Nueva Mañana el legislador Orlando Arduh, a la salida del recinto. “Los cordobeses no podemos estar siempre en crisis. Para ellos los cordobeses siempre estamos en crisis y parece que el Ejecutivo no tiene nunca la culpa de nada”, espetó el titular del bloque de Juntos por el Cambio. En esa sintonía se ubicaron la mayoría de los cuestionamientos: la falta de una lectura crítica que sirva al Ejecutivo para barajar y dar de nuevo. 

“Habló 28 minutos y no dio precisiones de nada. Es una gran desilusión, porque tenemos la sensación de que el Gobierno está en una burbuja”, señaló, en ese sentido Maria Rosa Marcone. La legisladora de Encuentro Vecinal, que también expresó su preocupación por el “aumento del narcotráfico en Córdoba”, advirtió también que la falta de datos concretos en materia de endeudamiento y la proyección de sumar más préstamos para obras abre un nuevo interrogante: “No sabemos sobre quién va a caer el próximo ajuste”. 

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Juan Schiaretti durante la apertura de sesiones de la Legislatura.

Crisis y seguridad

Entre las muchas ausencias en su discurso inaugural, el eje sobre la seguridad fue uno de los puntos abordados por el Gobernador, aunque sin demasiado detalle. “Junto a la mejora en la formación de nuestros efectivos, agregaremos 100 nuevos domos de videovigilancia de última generación, incorporaremos 120 móviles policiales con radios digitales encriptados, 100 motocicletas para patrullaje en ciudades, 2.400 chalecos antibalas y el primer semestre se pondrá en funcionamiento el ‘sistema 911’, para optimizar las respuestas ante emergencias con el equipamiento más moderno del mundo”, describió el Gobernador. 

Desde el Ministerio de Seguridad no brindan muchos detalles respecto a cómo funcionará la nueva línea para denuncias, aunque el ministro Alfonso Mosquera lo valoró públicamente al nombrarlo como “el programa más ambicioso de la Policía de Córdoba”. Mientras aún se esperan precisiones que, prometen, llegarán al momento de la puesta en funcionamiento del sistema, el funcionario afirmó esta semana que el 911 convivirá con el 101. 

En una entrevista con Cadena 3, Mosquera también reconoció un “recrudecimiento delictivo” en Córdoba. Allí, el jefe de la cartera de Seguridad provincial dijo que ese crecimiento responde a diferentes causas, pero eligió poner el foco sobre una en particular. “La inseguridad es inversamente proporcional a la prosperidad de las naciones y al desarrollo de sus pueblos (…) la Argentina afronta un proceso de degradación social, la pandemia ha generado estragos en la sociedad y, en ese contexto, las expectativas de mejorar los índices de seguridad son poco alentadoras”, sinceró Mosquera; que también destacó que pese a ello “Córdoba no se ha quedado inerte e interviene de todas maneras” posibles para modificar esa realidad. 

Alfonso Mosquera
Alfonso Mosquera, ministro de Seguridad provincial: “La Argentina afronta un proceso de degradación social, la pandemia ha generado estragos en la sociedad y, en ese contexto, las expectativas de mejorar los índices de seguridad son poco alentadoras”.

Para la legisladora Luciana Echevarría, “que el gobierno presente el problema de la Inseguridad como una consecuencia de la pobreza es realmente cínico”. “En primer lugar, porque los responsables de la pobreza creciente son ellos mismos, y lejos de dar respuesta, pretenden seguir poniendo plata en la policía con equipamiento costosísimo, mientras no han hecho ni un anuncio para aumentar la asistencia social a los sectores más vulnerables”, dijo en referencia a los anuncios del Gobernador. En la misma sintonía, desde la banca del FIT, Noel Argañaraz consideró que “el gobierno prefiere hacer grandes anuncios sobre compra de equipamiento para la policía,  pero no dijo ni una palabra sobre la realidad y la incertidumbre que viven decenas de miles de cordobeses que no llegan a fin de mes, que pueden perder el empleo de un momento a otro por trabajar precarizados”.

“El tema de la seguridad es un tema que los cordobeses están padeciendo y lo único que dijo es que van a seguir comprando insumos. No puede decir que comprando 2400 chalecos y 100 motos pueden solucionar el tema de la seguridad. No hay una política de Estado respecto a un tema tan delicado, y eso es algo verdaderamente preocupante”, afirmaba Arduh, eligiendo ese lugar para una de las críticas centrales al discurso del Gobernador. 

“La inseguridad no es un problema de cuántos chalecos y cuántas balas”, considera el radical Marcelo Cossar, consultado por este medio. “Pobreza, exclusión, marginalidad creciendo en una provincia cuyo gobierno celebra haber hipotecado futuras generaciones contrayendo una deuda de 2.300 millones de dólares y sigue anunciando obras que no sabemos cómo se van a pagar, porque la realidad es que todavía no pagamos las anteriores, muestra dónde están las prioridades de este gobierno. Porque cuando hablamos de pobreza, hablamos también de cómo priorizamos y cómo distribuimos los recursos que tenemos”, señaló.

Luciana Echevarría
Luciana Echevarría: “Que el gobierno presente el problema de la Inseguridad como una consecuencia de la pobreza es realmente cínico”.

Reparto, prioridades y justicia social

A pesar de que el Gobernador elige poner uno de sus ejes discursivos en “la Córdoba que avanza hacia el progreso con justicia social”, la situación económica general profundizada por la pandemia parece ser uno de los principales dolores de cabeza que se proyectan sobre las soluciones urgentes que necesita la Córdoba del 2021. Sin ser un fenómeno exclusivamente mediterráneo, los datos que dan cuenta de la suba de costos, la caída del empleo y la cada vez mayor porción de la sociedad ubicada bajo la línea de la pobreza y de la indigencia sirven para pintar un panorama complicado. Sin embargo, la estadística no es elemento necesario para percatarse de la situación: basta con andar por la calle. 

Según un relevamiento del Centro de Almaceneros, en la capital cerraron 1315 comercios minoristas durante el año pasado. El centro cordobés habla por sí sólo y proyecta una situación que angustia a quienes ven perder sus fuentes de trabajo y quita las esperanzas a quienes buscan insertarse en un mercado laboral cada vez más pequeño. 

“Creemos que en la provincia, como en todo el país, la pandemia mostró las consecuencias de años de neoliberalismo y desfinanciamiento. Lo vemos en el sistema de salud, cómo ahora también se expresa crudamente en la educación pública. Lo que todo el mundo se da cuenta es que  está creciendo la desigualdad, los que siempre fueron subsidiados y privilegiados son los empresarios, los sectores de agro negocios y multinacionales acumulan millones, mientras el pueblo trabajador es cada vez más pobre”, dice al respecto Noel Argañaraz.

Eduardo Fernández fue uno de los pocos referentes nacionales del panperonismo en cuestionar públicamente a Schiaretti por sus anuncios. “Pese a hablar con generalidades del apoyo a la industria, el discurso ratificó lo que los indicadores vienen marcando: desde hace una década estamos frente a un gran proceso de desindustrialización en Córdoba”, dijo el diputado nacional del Frente de Todos, que convocó a “fortalecer a los sectores más golpeados económicamente a través del trabajo”.

Vale decir que, a diferencia de otras oportunidades, el Gobernador apenas si nombró los gestos políticos que la Provincia tuvo durante el 2020 para con los sectores más golpeados por la pandemia. “Fue así que invertimos en asistencia social, en créditos, subsidios y alivios impositivos al sector productivo, entre otras cosas”, dijo, al pasar. 

“La pandemia es global, pero el abordaje de la emergencia es diferente, porque responde a políticas públicas y a planes que no tuvimos”, dijo Cossar al respecto. “Fuimos los primeros en advertir que no era salud versus economía, sino salud y economía. Lo social no es algo que puede esperar, es el lugar donde impacta todo lo demás. Empresas y comercios que cerraron y no van a volver a abrir más, eso no lo recuperamos en un día, ni en dos. Reclamaban subsidios, les dieron créditos que no podían pagar. Ahora reclaman trabajo”, señaló el legislador de la UCR. 

Eduardo Fernandez © gentileza
Eduardo Fernández: "Desde hace una década estamos frente a un gran proceso de desindustrialización en Córdoba”.

“Córdoba es una provincia quebrada. No por falta de ingresos, sino por políticas conscientes de beneficio a los sectores más poderosos y concentrados de la economía, en detrimento de los de abajo”, explica Luciana Echevarría. “Las sumas millonarias destinadas a pagar la deuda, las exenciones impositivas a los empresarios del campo, los beneficios económicos para el empresariado en general, lo pagan con ajuste y hambre los sectores populares. Esa situación genera, sin lugar a dudas, no sólo un gran empobrecimiento de la población y un enorme crecimiento de la desigualdad social: hay una parte minoritaria de la sociedad que es dueña de muchísimas cosas, y una mayoría absoluta que no puede acceder a resolver sus necesidades más básicas”, advierte, dando cuenta de una situación que empieza mostrar realidades extremas en toda la provincia. 

La reforma policial

Relacionado con los dos puntos anteriores, entre la falta de autocrítica que los opositores achacan a Schiaretti se destaca la situación al interior de las fuerzas de seguridad. Si bien hubo gestos que sirvieron para demostrar una reacción respecto a algunos hechos que pusieron aún más en cuestión la legitimidad de una parte de las fuerzas policiales, la reconstrucción de la confianza de la sociedad hacia la institución parece haber sufrido un profundo quiebre tras los casos de violencia institucional que se repitieron en el 2020. 

“En la sesión del 23 de diciembre el oficialismo aprobó las modificaciones a la ley 9235 de Seguridad Pública, que incluyó además la creación de un nuevo sistema de control en el funcionamiento de las fuerzas de seguridad. En ese momento lo advertimos: que eran modificaciones formales, respuestas superficiales, parciales, cuando no oportunistas, en lugar de propuestas estructurales al tema de la inseguridad. Que los cordobeses teníamos dos grandes miedos: a la delincuencia y al abuso institucional. Que no estaban ni abordando ni resolviendo el tema de fondo”, dice Cossar, señalando la responsabilidad de todos los actores del proceso, más allá de machacar sobre la fuerza policial en sí. 

Al respecto, Noel Argañaraz advierte que “Schiaretti repite la receta represiva que ha demostrado en todas partes del mundo que no funciona y que lo único que produce son asesinatos de pibes de las barriadas populares, como Joaquín Paredes o Abel Suárez. Han gastado millones y millones en armamento, equipamiento, tenemos más policías que maestras de primaria, pero la intensificación de la presencia policial en los barrios no es más que la forma bajo la cual que se garantiza el gran delito y se intenta criminalizar la pobreza”.

Orlando Arduh
Orlando Arduh: “Para el gobierno los cordobeses siempre estamos en crisis y parece que el Ejecutivo no tiene nunca la culpa de nada”.

Más dura aún suena la crítica de Luciana Echevarría, que acusa a la policía de ser la responsable de “todos los negocios ilegales de la provincia”. “Que frente a semejante situación la única respuesta sean más chalecos antibalas y motos para la policía demuestra que el gobierno de Schiaretti no solo va a seguir fracasando, sino que además va a profundizar el problema”, advierte, e insiste en “la necesidad de hacer una profunda reforma en la Policía, comenzando por depurarla, dejar de aumentar el presupuesto y dotar a la población de herramientas de control social”. “Junto con eso, es necesario invertir las prioridades económicas: que todos los recursos de la provincia se destinen a los sectores más desfavorecidos y que se cobren fuertes impuestos a los millonarios y grandes empresarios”, agrega. 

“Hacemos por Córdoba es gobierno hace 21 años. Así que en nuestra provincia, la cadena de pobreza, exclusión, marginalidad, delito, inseguridad y violencia institucional, todos problemas graves, complejos y relacionados, tienen los mismos padres”, afirma Cossar a modo de resumen político que unifica las críticas de todo el arco opositor.
En un año electoral, difícilmente el Gobierno cordobés pueda dejar a un costado el conjunto de temas que empiezan a aparecer en la cima de las preocupaciones que relevan encuestas y estudios de opinión. 

¿Será el momento de dejar a un lado las grandes obras para enfocarse en el andar cotidiano de los millones de cordobeses que transitan la provincia de modo cotidiano? Quizás ese sea un debate que por estas horas el Gobernador esté teniendo consigo mismo y con su grupo más cercano de asesores. En respuesta a esa pregunta tal vez se ponga en juego el legado definitivo de unos de los mandatarios que más tiempo ocupó el timón de mando en la historia de la Provincia. 

  

  

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