De Córdoba a Salta, una espiral virtuosa de solidaridad alrededor del sol

Sociedad 29/01/2021 Por Adrián Camerano
Una pyme de Unquillo encabeza una campaña para llevar a la comunidad originaria Lantawos, en Tartagal, distintos elementos que mejorarán su calidad de vida.
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Sus cocinas solares y ecológicas son mascarón de proa de una espiral virtuosa de solidaridad. Foto: Gentileza

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Bill no la conoce a Julia, pero si la escuchara, de seguro repensaría su propuesta loca de tapar el sol para menguar el calentamiento global. “Qué ideas tiene la gente, la verdad. En vez de tratar de hacer uno las cosas mejor, se les ocurre empeorar más, intervenir más. Qué desastre”, contrapone Julia Tügel. Su vida –como la de todos, pero la de ella más- gira alrededor del sol: entre otras creaciones, sus cocinas solares y ecológicas son mascarón de proa de una espiral virtuosa de solidaridad que este febrero llevará calidad de vida a la comunidad Km5 Fwolit Lantawos, en Tartagal.

Docente, creadora y emprendedora, Julia tiene 54 años, es alemana de Hamburgo y está enamorada de las Sierras Chicas. Llegó a Córdoba en el marco de un intercambio estudiantil en enero de 1982, y Malvinas no la asustó: años más tarde volvería al país definitivamente, y elegiría luego Unquillo como su lugar en el mundo. Pero sobre todo Tügel es el motor de la microempresa Febo Asoma – Soluciones Solares, que nació a partir de una experiencia áulica, sobrevivió a un sinfín de avatares -pandemia incluida- y por estas semanas encara un proyecto solidario que merece ser contado.

De la escuela al territorio

La historia comienza hace más de diez años, en la IPEMyT 23 de Unquillo. Como educadora de una institución que se propuso mirar también qué ocurría fuera del edificio escolar, Tügel encabezó un proyecto solidario que consistió en la fabricación de once cocinas solares, que en 2008 fueron entregadas a familias de escasos recursos materiales, pertenecientes a la misma comunidad educativa. La idea prendió, y dos años más tarde, una delegación escolar compuesta por docentes y quince estudiantes donó una cocina similar en la localidad catamarqueña de El Tesoro.

“La llevamos a una escuelita rural, y fue una experiencia increíble. Además habíamos ganado premios de Presidencia de la Nación y de una Fundación. Para los estudiantes fue realmente increíble”, recuerda hoy.
Inquieta, Julia no se detuvo: comenzó a investigar más y más acerca de la energía solar, cursó una maestría en energías renovables, desarrolló a modo de tesis un termotanque solar peculiar, y en 2013 su proyecto –a esta altura, de vida- ingresó al programa de incubadoras de empresas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). “Hasta que en junio de 2019 todo desembocó en constituirnos formalmente como empresa, con personería jurídica y todo lo que se requiere”.

En este punto, la historia de Febo Asoma es similar a la de muchas otras pymes argentinas: para febrero o marzo de 2020 tenían previsto el lanzamiento de la producción en serie de sus creaciones y la comercialización, pero sobrevino la pandemia y todo se frenó. “Se nos acabó la plata, teníamos muchos gastos, empleados en blanco y un alquiler que pagar; realmente se nos hizo muy difícil para la empresa”, ilustra. 

Hasta que la salida vino por el origen: la solidaridad. “Se contactó con nosotros Pablo Churín, un argentino residente en Alemania que había quedado impactado con la necesidad de los pueblos que los blancos llamamos wichis, por los niños que habían muerto deshidratados y desnutridos, y que a la vez había contactado a un cacique, un dirigente importante de esa comunidad. Con la idea de alivianar la situación, pero no con asistencialismo sino con cuestiones más de fondo, elaboró un proyecto del que solo una arista es llevarles las cocinas solares”.

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Julia Tügel: “El proyecto no era sólo enviar las cocinas a Salta, sino también viajar para el armado y uso de las mismas y también en poder aportarles incluso opciones más económicas, vinculadas al uso de la energía solar”.

La solidaridad como desafío

Lejos de culminar con las dos cocinas que Churín adquirió para la comunidad originaria salteña, comenzó en ese momento un desafío mayor. “Nosotros tenemos esa tradición solidaria de origen y pese a esa situación económica critica, donamos una cocina. Entonces desde el principio estuvo claro que el proyecto no era sólo enviarlas a Salta, sino también viajar para el armado y uso de las mismas y también en poder aportarles incluso opciones más económicas, vinculadas al uso de la energía solar”, completa.

En esa línea, entusiasmaron a vecinos de Sierras Chicas para que fabricaran unas bolsas ecológicas que son utilizadas como complementos para cocinas, sean éstas solares o no. Se trata de un bolso realizado a partir de desechos, en el que los alimentos pueden cocinarse en apenas 3 a 5 minutos de hervor y luego culmina el proceso sin demandar energía extra. De esa idea-producto nació La Maga, futura cooperativa con la que Febo Asoma está organizando, para la primera semana de febrero, el viaje a la comunidad Lantawos.

“El pueblo que vamos a visitar está compuesto por 69 familias y el cacique es Modesto Rojas, que atiende a muchas otras familias; él recorre unos 300 kilómetros para llegar a ellos, es un coordinador de cuestiones sanitarias y otras. Estos pueblos tienen muchas dificultades de distinta índole: hay muy poco trabajo; su forma ancestral de vida, hoy en día no la pueden llevar a cabo; sus terrenos no son extensos; hay indocumentados y tienen problemas de agua”, grafica Tügel.

Aportar algo más, siempre

En ese contexto crítico, “la idea del viaje es llevarles ideas y proyectos nuevos, llevarles comestibles nutritivos y hacer una exploración de dos días viviendo con ellos, como para entender un poco sus formas de pensar y de vivir, y a partir de eso quizás aportar algo más”.

Los impulsores del proyecto bien saben aquello de no entregar el pescado, sino enseñar a pescarlo. Lo han experimentado en carne propia, y pretenden transmitirlo a un grupo de argentinos que pertenecen al club de los masacrados, los conquistados, los siempre marginados. Ahora esperan cumplir el desafío de trasladar las tres cocinas solares y algunos bolsos ecológicos hasta Tartagal; y entregar, instalar y capacitar en el uso de los productos. 

Una movida solidaria que, como la vida misma, gira alrededor del sol. Ese que según la leyenda derritió las alas de Ícaro, el que los góticos detestan y que el bueno de Bill Gates –que no conoce a Julia, pero debiera- quiere tapar.

Cómo colaborar

Para aportar ideas, recursos y sugerencias al proyecto, las vías de contacto son los teléfonos 3543696417 – 3543581136 y las redes Febo Asoma Soluciones Solares (Facebook) y @feboasoma.cba (Instagram).

Para aportar fondos, los datos de la cuenta bancaria son los siguientes: 

CA $ 350 0030644700
Nombre y Apellido: 
JULIA FRANZISKA TUGEL 
CUIT/CUIL: 27928367962
Nro CBU: 0200350211000030644708 
Alias: solucionessolares

 

 

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