“Con la pandemia se nos hizo difícil, pero no paramos de trabajar”

Sociedad 04/01/2021 Por Mónica Hernández
Así lo señaló Ignacio Andrés, integrante de la Cooperativa de reciclado y bioconsumo Paravachasca - La Miñosa que colabora con la economía social de Anisacate.
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La Cooperativa de Reciclado y Bioinsumos Paravachasca surgió hace un año y medio en Anisacate. Foto: gentileza.

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COOPERATIVA DE RECICLADO Y BIOINSUMOS PARAVACHASCA – LA MIÑOSA

Como parte de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (Faccyr), que en Córdoba se denomina “Recicladores del Ambiente”, distribuyen sus productos por la red de comercialización La Creciente en todo el valle de Paravachasca, con clientes particulares y viveristas que forman parte de la economía popular.

"La Cooperativa de Reciclado y Bioinsumos Paravachasca surgió hace un año y medio en Anisacate y empezamos trabajando principalmente con todo lo que era bioinsumos, o sea el reciclado, los guanos del corral, grandes generadores de cerveza artesanal junto con la poda, el chip y la paja”, contó el socio Ignacio Andrés. 

Entretanto, a partir de esos elementos los 12 socios cooperativistas comenzaron a gestionar los residuos y transformarlos en abono para la tierra, para un proceso agroecológico. Asimismo, con esos abonos lograron armar una marca, La Miñosa, para comercializar los productos a cultivadores, y además empezar a trabajar fortaleciendo algunas quintas de la zona, en la transición de un modelo agroecológico, todo eso ya trabajándolo en el lugar propio de cada productor cuando trabaja la tierra y coloca las semillas, coordinando algunos calendarios de siembra.

En ese momento, “entonces invitamos a los productores a que vayan acopiando los materiales, los guanos, buscando la poda que tienen y vamos a juntarnos en algunas jornadas y desarrollamos esos espacios de insumos para que el productor tenga materia prima a lo largo de la siembra. Obviamente, tenemos la limitación que tiene que ver con la tierra y con la maquinaria”, acotó el productor. 

Para poder avanzar más les hace falta tierra, extracciones grandes de la misma y maquinaria donde puedan instalar una biofábrica con todas las herramientas que se necesitan.

Mientras tanto, el modelo que tienen es experimental, les sirve para hacer productos en la dimensión de viveristas, aunque no pueden trabajar con grandes productores, porque a mano no se puede, se necesita maquinaria especializada: tractor, volteadora y otros elementos. 

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El modelo que tienen es experimental, les sirve para hacer productos en la dimensión de viveristas. Foto: gentileza.

Aportes a la comunidad

Con respecto a otras de las actividades que realizan desde la cooperativa, Andrés comentó: “Hace poco con esta cooperativa empezamos el trabajo de reciclado de los residuos sólidos urbanos en Alta Gracia, con un pequeño centro de acopio donde hay cuatro personas que están ando recolectando material y vendiéndolo de manera cooperativa. Nuestra función y nuestra proyección es poder colaborar con el medio ambiente con los materiales RSU (Residuo Sólido Urbano) sobre todo el cartón y los distintos tipos de plástico, pero también con los residuos húmedos”.

Desde fuera de la parte comercial, realizan un importante aporte a los productores de hortalizas de toda la región de Paravachasca, produciendo bioinsumos para un modelo agroecológico sin agroquímicos.

-Me mencionaste hace un momento el tratamiento de los guanos de corral, ¿cómo se lleva a cabo ese tema? 
La gestión de los guanos de los corrales es sumamente importante, ya que si no se gestionan y tratan bien se transforman en patógenos y si son bien gestionados son de muchísima utilidad para lo que es un buen proceso de siembra. Por ello, aprovechamos toda esta materia prima.

-Como cooperativa, ¿de qué forma han sobrellevado todo este tiempo de aislamiento social obligatorio?
Tenemos bastante proyección con ganas de crecer y con la pandemia se nos hizo bastante difícil, pero no paramos de trabajar.

Bocashi y composta

En el mes de julio, junto a productores locales, los miembros de la Cooperativa de Reciclado y Bioinsumos estuvieron reciclando residuos agropecuarios y armaron un bocashi para la nueva siembra agroecológica.

El bocashi consiste en un abono orgánico sólido, producido a partir de un proceso de fermentación anaerobio (es decir sin la presencia de oxígeno) que acelera la degradación de la materia orgánica, tanto animal como vegetal, y también eleva la temperatura, permitiendo la eliminación de patógenos. Este proceso es más acelerado que el compostaje, ya que permite obtener un abono entre 12 y 21 días.

En el mismo mes comenzaron a mudar la biofábrica que se encontraba en la comuna de Los Aromos hacia Anisacate (en el predio La Marianita) y en su página de Facebook compartieron algunas fotos de las jornadas, esperanzados en terminar la construcción en breve.

Por otra parte, los cooperativistas se dedicaron a desarrollar una jornada de producción del bocashi para el patio productivo de Javi y Deli (dos compañeros de la entidad cooperativista), a lo cual se sumó la visita de otros productores de la zona para avanzar en el camino de la producción agroecológica de la economía popular.

Para finalizar, “la composta es un producto obtenido a partir de diferentes materiales de origen orgánico, los cuales son sometidos a un proceso biológico controlado de oxidación denominado compostaje. Posee un aspecto terroso, libre de olores y de patógenos, es empleado como abono de fondo y como sustituto parcial o total de fertilizantes químicos”, aclaran desde la Fan Page.

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El bocashi consiste en un abono orgánico sólido, producido a partir de un proceso de fermentación anaerobio. Foto: gentileza.

Beneficios de los productos

“Entre las ventajas de nuestros productos que surgen luego de utilizar el bocashi, podemos mencionar: aporte de materia orgánica al suelo; suministra microrganismos benéficos; incrementa la porosidad, la retención de humedad, la infiltración del agua, la aireación y la penetración de las raíces”, comentó Andrés.

Asimismo, entre otros, transfiere a las plantas resistencia a las enfermedades.

Como uso y recomendaciones, en condiciones óptimas, se aconseja la aplicación de un kilogramo por metro cuadrado cada 6 meses y para los almácigos se recomienda un 30% de bocashi en el total del sustrato.

 

 

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