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Deportes 30/10/2017 Por Sebastián “Gringo” Ramia (*)
El "Gringo" Ramia es periodista, organizador de "El Mes del Diego". En el día del cumpleaños del Pelusa, desde el corazón, le dedica este relato.
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- Imagen del Instagram de Diego, que celebró los primeros minutos de su cumpleaños junto a Rocío Oliva y Matías Morla

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Todos los años te pienso y te escribo. Hago un rollito con las palabras, las mando adentro de una botella y las lanzo al mar, como un náufrago, o mejor aún: como un enamorado que espera que la casualidad, la mano divina o la fuerza que ande dando vueltas por ahí, empuje la marea hacia el lugar del mundo donde estés y te lleguen estas palabras.
Arranqué por el final, porque tirar la botella es, digamos, la parte fácil. Pero primero está la hoja en blanco el pánico que sentimos los que nos enfrentamos a la nada y al todo y tenemos que empezar a dibujar palabras en la cancha. Debe ser lo mismo que recibir una pelota en campo propio, levantar la cabeza, ver a los tuyos y a los otros. Claro, vos la hacías fácil. A veces estabas diez segundos, sesenta, un día o diez años adelantado a todos. Pero también podías dibujar en una baldosa (lo que se llama inspiración) y hacer una jugada sacada de los mejores sueños en el pasto de la realidad. Por eso vos sos vos y yo soy yo.
Y ya solté las primeras palabras y empiezo a tartamudear porque los enamorados tienen ese gesto de trabarse, de no saber cómo empezó todo y por dónde seguir. Me gusta eso de saberme enamorado de vos. Como los otros días en los que te veía brillar en la gala de The Best. Me vuelve loco verte bien, sonriente, lúcido y divertido: casi a punto de meter la pata al nombrar al ganador antes que a los ternados, bromeando con otro crack como Ronaldo.
Ya en la mitad de la cancha, con la mitad de las palabras escritas, Víctor Hugo diría ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja el tendal. Y yo en vez de eso creo que me tropezaría, diría cosas incorrectas, me rasparía las rodillas, pisaría una palabra con otra.

Ya estamos corriendo ambos.

Vos, para pasar a la historia (a todas las historias) yo, solamente para escribirte palabras de amor y de agradecimientos. Vos dejás atrás a dos, a tres, a veinte tipos. Yo me hago un nudo, me tropiezo con una efe, me tiro de cabeza por el huequito de una O y le paso raspando a una ele. La gente se empieza a parar en las tribunas porque sabe que está presenciando a la historia misma porque no hay ni antes ni después porque el mundo se frena cuando piensan que vas a tocar para Burruchaga y en vez de eso ¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta… Goooooool… Gooooool… ¡Quiero llorar! ¡Dios santo, viva el fútbol! ¡Golaaaaaaazooooooo! ¡Diegooooooool! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme… Maradona, en corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos… barrilete cósmico… ¿de qué planeta viniste? ¡Para dejar en el camino a tanto inglés! ¡Para que el país sea un puño apretado, gritando por Argentina!… Argentina 2 – Inglaterra 0… Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona… Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 – Inglaterra 0.

Termino exhausto, con las manos llenas de tinta. No sé qué dije ni qué hice. Gracias por tanto. Felices 57 años Diego. Ya no sé cómo decirte, año tras año, lo mucho que te quiero.

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