Declararon los primeros testigos del 12º juicio de lesa humanidad en Córdoba

Judiciales 23/09/2020 Por Adrián Camerano
Lo hicieron de modo presencial y virtual. Algunos testimonios involucraron al ex funcionario menemista "Chiche" Aráoz. El juicio ventila los hechos acumulados en las causas Diedrichs/Herrera.
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1 / 2 - Norma Soulier abrió la ronda de testimonios. - Foto: captura de imagen.

La tercera audiencia del duodécimo juicio por delitos de lesa humanidad en Córdoba se realizó este miércoles desde las 10, con los primeros cuatro testigos de un proceso oral y público que se prolongará, al menos, hasta fin de año. Se trata de los hechos investigados en las causas Diedrichs/Herrera, ocurridos entre marzo y septiembre de 1976, durante la última dictadura cívico-militar. El proceso tiene 43 víctimas y 18 imputados, entre ex agentes de inteligencia, ex policías y ex militares, dos de los cuales nunca habían sido acusados y se encuentran en libertad.

Carolina Prado, presidente del Tribunal Oral Criminal Federal 1, y sus colegas Jaime Díaz Gavier y Julián Falcucci escucharon en la mañana a los primeros dos testigos, Sebastián Soulier y Norma Julia Soulier, quienes comparecieron de modo presencial. En la fiscalía Facundo Trotta reemplazó, por razones sanitarias, a Maximiliano Hairabedian. 

El caso refiere a un operativo de secuestro y desaparición ocurrido el 15 de agosto de 1976 en Villa Páez, con tres detenidos, y otras dos detenciones al día siguiente. Los secuestrados en el primer operativo ilegal fueron Juan Carlos Soulier Guillén, Adriana María Ríos y Sebastián Soulier (de apenas 5 meses de edad), mientras que el 16 sufrieron lo propio Luis Freddi Soulier y Luis Roberto Soulier.  

Según la investigación, las víctimas fueron trasladadas al Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba, el D2. Sebastián fue entregado a su tía Norma Soulier el mismo 16 de agosto, “sucio y en estado de shock”, Luis Freddi permaneció detenido unas 30 horas y también sobrevivió. Distinto fue el destino que las fuerzas represivas les tenían reservado a Juan Carlos, Adriana y Luis Roberto, quienes fueron vistos por sobrevivientes en La Perla, antes de ser asesinados.

Ante el tribunal, y con la presencia virtual de algunos imputados, Norma Julia contó con detalles cómo fue el hostigamientos sufrido por fuerzas policiales y militares en los primeros meses de 1976, con tres allanamientos ilegales en su domicilio que debió enfrentar sola, a sus quince años. La niña, que cursaba el secundario en el colegio Loreto, donde uno de sus hermanos era preceptor, contó con lujo de detalles pormenores del secuestro de los Soulier, la desaparición de su ex novio Coqui Arias y el compromiso con esa juventud del cura Carlos Ponce de León, quien también fue hostigado.

Entre otros aspectos, se refirió al maltrato recibido por parte de policías y militares, entre quienes identificó a los imputados Miguel Ángel Gómez y Calixto Flores, y detalló también el saqueo y la extorsión que durante años sufrieron sus padres, quienes agotaron todas las instancias para saber dónde se encontraban sus hijos y su nuera, militantes de las Fuerzas Argentinas de Liberación Agosto 22 (FAL 22), que permanecen desaparecidos. Soulier padre extendía cheques a pedido de los represores, intentando comprar una información sobre sus hijos y nuera que nunca llegaba, y fue así como "vaciaron la cuenta bancaria", dijo. También refirió gestiones de la familia Arias ante el ex funcionario menemista Julio César Aráoz, que en la misma jornada ampliaría otro testigo.

En el tramo final de su declaración, se dirigió a los imputados señalando que "como familia no nos sentimos vencidos. La lucha por Memoria, Verdad y Justicia sigue. Ellos están presentes y los recordamos con mucho orgullo".

Luego fue el turno de Sebastián Soulier, detenido, desaparecido y torturado psíquica y físicamente pese a que tenía apenas cinco meses de edad. Ante el tribunal, el joven de 44 años señaló que de la casa de sus abuelos "nos robaron todo, al punto tal que de esa casa lo único que me queda es la colcha" en la que, envuelto, fue devuelto a su familia el 16 de agosto de 1976. El testigo reivindicó la militancia de sus padres y su tío, se definió también como un militante político en el marco de la organización HIJOS y detalló el periplo de su familia por conocer la verdad -acerca del paradero primero y del destino final luego- de los integrantes que habían sido secuestrados y desaparecidos.

A la vez, contó que pese a que sabía que sus padres habían sido asesinados, "durante años cada vez que tocaban la puerta de mi casa corría y me imaginaba que eran ellos". El conmovedor testimonio prosiguió con un racconto histórico de la lucha del movimiento de Derechos Humanos, algunas circunstancias personales referidas a su infancia y adolescencia, la extorsión económica y moral sufrida por sus abuelos y los avances en cuanto a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.

En ese sentido, se refirió a la recuperación del ex centro clandestino La Perla, lugar al que -dijo-"no podemos dejar de asociar con la muerte", pero a la vez como un sitio "que tiene presencias y que habla". 

Soulier destacó que los juicios "son importantes y reparan", pero también advirtió que "llegan tarde". "Mis cuatro abuelos murieron sin que el Estado argentino les garantizara justicia", señaló. Y cerró: "Nosotros somos la alegría y la vida, y siempre hemos batallado contra la muerte y la tristeza".

"Chiche" Aráoz

Tras un cuarto intermedio decretado hasta las 14, declararon vía teleconferencia Jorge Arias y María Livia Cuello, por el secuestro y desaparición de Miguel Ángel Arias, de apenas 19 años.

En la madrugada del 29 de junio de 1976 el joven fue secuestrado de su casa de barrio Balcarce y trasladado al ex centro clandestino de detención y exterminio La Perla, donde permaneció cautivo y posteriormente fue asesinado. Su hermano Jorge refirió ante el tribunal los detalles de aquel operativo ilegal y relató que junto a su padre intentaron esa madrugada presentar la denuncia en la comisaría más cercana y en el Comando Radioeléctrico, sin suerte. "No nos tomaron la denuncia, y en el Comando había un asado con vino y música, se le reían a mi papá", lamentó aún hoy, a 44 años.

Por otro lado, fue minucioso Arias al relatar gestiones de familiares ante diferentes entes y personas y cómo acudieron al más tarde funcionario menemista Julio César "Chiche" Aráoz, en búsqueda de información sobre sus seres queridos. "En el año´76, ´77 un tío mio hacía galpones, donde le estaba haciendo un galpón a una persona y comentó el tema del secuestro de mi hermano y esta persona le comentó ´mi yerno está en eso, está metido, trabaja con gente del Ejército, te puede dar una mano´. Le consiguió la dirección y este señor cuando lo fue a ver era César Aráoz, yo lo acompañaba, estaba por la calle Tablada, por atrás del Mercado Norte. Yo sentía las conversaciones que tenia mi mamá con mi papá y sí me acuerdo que fueron varias veces y hasta que llegó un momento en que el mismo (por Aráoz) le dijo que tenía la información sobre mi hermano (...) a mi viejo le pidieron cinco nombres para saber algo de mi hermano, según Aráoz por orden de Vergez".

"Mis viejos vinieron destruidos, llorando y de lo único que me acuerdo es que siempre dijeron no (...) Fueron a verlo de nuevo, mis viejos dijeron que no. ´Bueno, olvídense de su hijo, de que van a saber algo´. Y encima lo amenazó, con decirle que ´no se olviden que ustedes tienen dos hijos´", refirió.

En ese punto, el abogado querellante Claudio Orosz pidió que ese tramo de la declaración se remitiera a la fiscalía federal 3, para ser adjuntado a una denuncia oportunamente presentada, que fue archivada. El tribunal hizo lugar, asegurando que enviaría una nota al respecto.

Jorge Arias cerró su intervención interpelando a los imputados y señalando "que por lo menos tengan la grandeza de decir por qué lo hicieron y dónde está".

Tras él declaró finalmente su madre, María Livia Cuello, quien dijo que "nunca pensé que mi hijo me iba a faltar", aseguró que durante tantos años "nadie supo decirme nada" acerca de su destino y reconoció que "quisiera saber dónde está, para llevarle una flor y dejar este tormento". 

"Yo cada vez estoy más triste, veo que mi vida se acaba y no voy a saber qué pasó con él", señaló. La mujer también relató gestiones ante Aráoz y un comodoro de apellido Bengolea, ambas sin éxito.

La primera jornada del juicio consistió en la lectura de hechos y acusaciones, mientras que en la segunda jornada se relevaron datos personales de los imputados y algunos de ellos hicieron uso del derecho a declarar ante el tribunal.

El juicio se transmite en vivo por el canal de YouTube del Tribunal, en el que pueden visualizarse también los videos de las audiencias celebradas. La próxima será el 1 de octubre, a las 10.

https://www.youtube.com/channel/UCyQJUlKhS-thgxlv-HcYTOA

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