Leopoldo Marechal, o el escritor con compromiso de patria

Cultura 26/06/2020 Por Flavio Colazo
Con sus tres mojones literarios -Adán Buenosayres, Megafón, o la guerra y El banquete de Severo Arcángelo- su figura y su obra parecen estar destinadas a eludir el olvido.
Leopoldo Marechal

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Especial para La Nueva Mañana

Se cumplen 50 años del fallecimiento del autor de "Adán Buenosayres", Leopoldo Marechal. La Nueva Mañana tomó contacto con Jorge Torres Roggero  (doctor en Literaturas Modernas, profesor emérito de la Universidad Nacional de Córdoba. Fundador del Grupo de Estudios Literarios del Cono Sur, director de la revista/libro Silabario y de la página web Confusa Patria) a fin de abordar la profundidad de la obra de este mayúsculo escritor argentino.

¿Cuál es la magnitud de la significación e importancia de Leopoldo Marechal en las letras argentinas?

- Marechal debe ser incluido entre los escritores argentinos que con mayor constancia y profundidad se preocuparon por el destino de la Patria.
 
¿Puede señalarnos los aspectos característicos de su obra?

- Él realiza un maravilloso tejido de símbolos, no como mero recurso literario, sino como encarnadura viviente de su destino de sujeto individual e histórico. Pero la crítica durante mucho tiempo –y algunos aún lo hacen- lo juzgó por su postura política y no por su excelencia literaria. En Argentina no se le presta todavía toda la atención que merece, pero su obra es frecuente tema de investigaciones y tesis doctorales en universidades europeas y latinoamericanas.

El vicario Alberto Bustamante señaló a este medio (ver nota LNM-15-11-2019) que el Papa Francisco abrevó en algún aspecto doctrinario de Marechal. ¿Cuál considera que fue su aporte dentro de la doctrina religiosa?

- La búsqueda de Marechal es profundamente religiosa. En el sentido etimológico de la palabra: re-ligar. Se convierte así en un peregrino de lo Absoluto empeñado en volver a Dios. Transita un camino iniciático que nos incita a leer y vivir los “símbolos sagrados”. Veamos un episodio tomado de El Banquete de Severo Arcángelo y cómo se manifiesta su visión metafísica a través de sus personajes. El Hermano Jonás es un extraño personaje que vive aislado en una covacha entregado a la tarea de acelerar el advenimiento de lo que ha dado en llamar el “hombre final”. Es necesario que la humanidad culmine su camino descendente para que se cumpla de una vez la catástrofe que la “insectificación del hombre” va a desatar. Para ello, el Hermano Jonás ha creado un robot al que ha bautizado Colofón. ¿Quién es Colofón? Es el “hombre cero”, “la tabula rasa”, el “consumidor absoluto” de apariencias. Es la obra maestra del Anticristo en su último grado de “vaciedad metafísica”. Le habrán anulado enteramente y con método la conciencia de saberse imagen de Dios. Así Marechal postula que vivimos en una edad de hierro en que el hombre ha perdido contacto con lo sagrado. La robotización del hombre anticipa el reinado del Anticristo. Ante tal situación, solo queda aferrarse, “como a un barril flotante”, a la Palabra, al Cristo cuya segunda venida espera. En consonancia con esto postulaba: “Quienes realmente esperamos en Cristo, no necesitamos golpearnos el pecho públicamente”. 

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Jorge Torres Roggero, doctor en Literaturas Modernas, profesor emérito de la Universidad Nacional de Córdoba.

Leopoldo Marechal, o el escritor metafísicamente peronista

Marechal pagó caro su adhesión al peronismo. ¿Cuál fue su Participación dentro de los gobiernos de Perón?

- No ocupó función ni cargo público alguno. Siguió su carrera docente y terminó jubilándose. Aportó, sí, material de doctrina en el orden educativo y cultural. Marechal confiesa: “Vino el 55 y entré en una década de soledad terrible. Cuando apareció El Banquete... muchos, aquí y en el extranjero, me creían muerto”. Él nunca renunció a su militancia peronista. Decía: “Fui, soy y seré peronista. Para mí el justicialismo es la única solución para la Argentina”. Y añadía: “El peronismo, que fue cristiano, digan lo que digan, transformó una masa numeral en un pueblo esencial”. 

¿De qué modo fue perseguido?

- Durante diez años estuvo proscripto de páginas literarias, bibliotecas y librerías. Entre  1955 y 1965 solo lo visitaban “cuatro fieles de la amistad”. Muchos amigos le negaron el saludo en la calle, se le cerraron todas las puertas vitales y literarias en una especie de “muerte civil”. 

Escritor argentino y… latinoamericano?

- “Como latinoamericano me interesa la liberación de las trabas que nos impone el imperialismo yanqui. Pero la verdadera trascendencia la visualizo como metafísica, y solo viable mediante Cristo”,  decía.

¿Cuáles son los aspectos más destacables en sus tres célebres novelas…? 

- Como toda la obra de Marechal, exigen una lectura en clave simbólica. Como la caja de los magos, tienen doble fondo. Tras la siempre presente clave religiosa, se ocultan el humor, la farsa, lo teatral y, sobre todo, una gran erudición. Por debajo, discurren la kabalá, la alquimia y la astrología. También los rastros de Platón, San Isidoro de Sevilla, Dante y René Guenón, entre otros. Pero además todos los ritmos y ritos de la cultura popular. Adán Buenosayres puede ser leída desde simbolismo del viaje. Pero ese viaje es una tumultuosa peregrinación por diversas Buenos Aires: la ciudad de la gallina, la oscura Cacodelphia o la ciudad de la Paloma (del Espíritu Santo). El Banquete de Severo Arcángelo puede ser leído como una novela policial o como la preparación para un banquete escatológico, un final de finales. Es el libro que, a lo mejor, hoy tenemos que leer para desentrañar el misterio del milenio. Por último, Megafón, o la guerra que, escrito en horas cruciales de la patria, despliega el simbolismo de la guerra y la esperanza del pueblo: es una “gran voz” que, con su sacrificio, anuncia la redención de la Patria: “es un canto de libertad y una risa de libertad y una danza caliente de libertad”. 

Puede dejarnos algunas reflexiones de Marechal que le resulten significativas…

- Le dejo una sobre literatura. -“En materia de literatura, el hombre ha conocido ya el mejor libro, la Biblia; pero continúa padeciendo las consecuencias de los peores, los de cocina.” Y dos definiciones de escritor, una “peyorativa”- “Escritor: animal bípedo de una sola pluma, que se alimenta de incienso y promoción.” Y una “mejorativa”: “Escritor: ser hermosamente expresivo, que manifiesta exteriormente para los otros lo que hay en él de manifestable”. Como vemos, en Marechal, el humor puede ser el rostro riente de la metafísica.

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Leopoldo Marechal falleció el 26 de junio de 1970. Autor de tres novelas que resultan mojones ineludibles de la literatura nacional, su figura y su obra parecieran estar destinadas a eludir el olvido merced a la permanente lectura y el análisis, tanto como por parte del público como de la crítica.  



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