¿Cómo enfrentan la “coronacrisis” las estaciones de servicio?

Política / Economía 29/05/2020 Por Facundo Piai
El desplome de toda la actividad social y productiva termina por afectar drásticamente el consumo de combustibles por todos los flancos. La palabra de CECHA.
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Especial para La Nueva Mañana

El combustible es un bien inelástico. Esto significa que su consumo no puede sustituirse por otro producto. También es un recurso estratégico, al ser un insumo imprescindible para: la producción, la circulación de mercancías y la fuerza laboral, como así también para el esparcimiento y recreación de los trabajadores en su tiempo libre. En efecto, por estas características, el desarrollo de la economía y el consumo de hidrocarburos llevan una relación directamente proporcional. 

Como cualquiera podrá imaginar, los daños colaterales de las restricciones a la circulación de las personas para mitigar los efectos del covid-19 en la población repercuten doblemente en la performance de las estaciones de servicio. El parate de la actividad económica por la cuarentena deprime la demanda de combustible de gran parte del sector industrial. En ese sentido, vale aclarar que, según los últimos relevamientos oficiales, en marzo la actividad registró una caída interanual de 11,5%, en términos generales, que se explica por un desplome de la performance de casi todos los sectores. Las ramas de la actividad más perjudicadas fueron: la industria manufacturera, con una retracción de 15 puntos porcentuales; la construcción con un desplome de 46,6%; y transporte y comunicaciones con una merma de más de 14 por ciento. 

Con el desplome de la actividad se resiente una demanda importante de combustibles, mientras que el desaliento a la circulación y la restricción al transporte de larga distancia con la suspensión de vuelos de cabotaje, trenes y colectivos, termina por afectar drásticamente el consumo de combustibles por todos los flancos. Frente a este escenario ¿cómo enfrentan a la coronacrisis las estaciones de servicio?.

Un informe elaborado por la consultora Economic Trends da cuenta que en abril, primer mes completo de aislamiento social obligatorio, las ventas minoristas de combustibles líquidos cayeron un 47% en relación a las realizadas durante febrero del 2020. Según el relevamiento, la mayor caída se dio en el segmento naftas; con un desplome de Súper del 65% y con la nafta Premium retrayéndose en más de un 70 por ciento. La caída de este segmento se relaciona con la menor movilidad de las personas. Por su parte, el consumo de gasoil presentó un comportamiento negativo, pero en menor medida. Al estar vinculado más estrechamente a la producción y la circulación de bienes y diferentes insumos, la caída del gasoil fue menor que la de la nafta al rondar una merma del 28%. Esto se explica, en parte, por la actividad mantenida por los sectores exceptuados de la cuarentena. 

El informe de Economic Trends advierte que allí en donde las estaciones trabajan con sedanes y el transporte público de pasajeros, principalmente, la caída fue mayor. Por eso, en los grandes centros urbanos del país se registraron los peores números del sector. En la ciudad de Córdoba, el volumen vendido de naftas cayó un 70%, mientras que los números negativos del gasoil llegaron a 46 por cien, en relación a marzo. La disminución abrupta de ventas de combustibles líquidos registrada en abril fue inédita en todo el país. Las estaciones enfrentan una crisis sin precedentes.

Con las ventas por el suelo, la situación del sector es cada vez más frágil. Durante el mes pasado, el 64% de las estaciones de servicio trabajaron por debajo del punto crítico. En otras palabras, más de la mitad de los expendedores tuvieron pérdidas al no generar los ingresos suficientes para cubrir sus gastos. Mientras que el 22% de los establecimientos se encuentra por arriba del punto crítico pero sin llegar al volumen de ventas necesario para obtener un beneficio. Es decir, más del 80% de las estaciones presentan problemas de rentabilidad. Si bien referentes del sector informaron que aún no se registran cierres de establecimientos, la situación podría cambiar de profundizarse la debacle de un sector que genera alrededor de 60 mil puestos de trabajo, y en donde cada estación emplea a más de 10 trabajadores.

La asistencia estatal, el respirador de las estaciones

Gabriel Bornoroni, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (CECHA), definió como “crítica” a la situación que atraviesa al sector. En diálogo con La Nueva Mañana, Bornoroni especificó que para “pasar el invierno” es necesario que se den una serie de factores como la continuación de los acuerdos con el sindicato, las ayudas económicas para las pymes, sumado al levantamiento paulatino de la cuarentena y la activación del comercio. Estos factores harán “que cada vez sea menos riesgoso el cierre de una estación de servicio”.

Las estaciones se guarecen de la crisis desatada por la pandemia bajo el programa de Asignación Compensatoria al Salario (ATP), mediante el cual el Estado afronta parte del salario de los trabajadores de empresas cuyo nivel de facturación y ventas se ven afectadas durante el aislamiento. Este programa de salvataje para la producción y los asalariados del sector formal frente a la emergencia, forma parte de un paquete de medidas que también comprende beneficios para monotributistas y autónomos. De este modo en procura de apaciguar las consecuencias económicas de la emergencia sanitaria, el Gobierno involucró recursos públicos por alrededor de 1,2 billones de pesos. Se estima que durante el segundo trimestre del año el paquete de asistencia económica podría llegar a 5,6 puntos del PBI, según consignan desde el Ministerio de Economía.

 

 

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