Bertoni, el “Trinche” y el carácter para hacer historia

Deportes 15/05/2020 Por Federico Jelic
El emblemático delantero campeón con la Selección argentina opinó sobre Carlovich en honor a su muerte. Además contó, en diálogo con LA NUEVA MAÑANA, detalles emocionales de su vida actual. Un diálogo íntimo.
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bertoni-carlovich - "El Trinche podría haber jugado en Real Madrid, sin duda", recuerda Bertoni.

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Una cansada y desalentada voz de Daniel Bertoni se escucha del otro lado del teléfono. Con amabilidad solicita tolerancia y tiempo para responder cada pregunta. Como si tuviera la cabeza en otro lado, como dando a entender a su vez que solo el respeto y los principios lo mantienen en pie, después de sufrir algunas tormentas que la vida le puso como desafío. Sin embargo, no esquivó y contestó con el corazón. Sí, porque apenas nombramos al “Trinche” Carlovich comenzó a cambiar el sonido de su garganta, como una inyección anímica. Se mutó hacia algo más alegre, como si el recientemente asesinado futbolista bohemio fuera el motivo para momentos de tristeza, un abanderado de las buenas vibras.

Hay que poner en contexto: Bertoni, gloria de Independiente, campeón del mundo con la Selección argentina en 1978, entre otras conquistas, perdió a su madre en tiempos de cuarentena por riesgos de coronavirus.

Por eso lo invade la emoción con algo de vulnerabilidad, aunque lo mismo pudo opinar sobre su pasado, del fútbol actual, la actuación del “Trinche” en ese partido mitológico y hasta con un apartado para Talleres.


“¡Qué fenómeno el Trinche, nos pegó un baile bárbaro ese partido!”, comenzó diciendo el gran atacante que defendió al país en dos mundiales, levantando la copa en uno, además de haber formado parte de procesos anteriores. Aquella noche del ’74, un combinado rosarino le pegó una milonga a la Albiceleste de Vladislao Clap, y Carlovich fue elevado a la categoría de leyenda.

Y se explayó: “Verdaderamente no esperábamos que un jugador manejara un equipo y la pelota con tanta precisión. Una calidad nunca vista. Carlovich ese día jugó de bastón y galera. Estaba (Mario) Kempes y Santamaría también, pero sin dudas el brillo fue todo suyo. Nosotros fuimos a dar un espectáculo con la Selección y al final el espectáculo terminó siendo suyo. Nos bailaron, nos bailó. Tuvo un gran rendimiento. Sobresalió sobre todas las figuras que había esa noche en cancha”.

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Tomás "Trinche" Carlovich. Foto: gentileza




- ¿Le sorprendió que no llegara a otras categorías más importantes para jugar?

- Sí, claro, pero por su forma de ser, fue normal lo que sucedió. Eran otros tiempos. Yo creo que tenía talento para jugar en cualquier grande de Europa, no tengo dudas. Distribución, fantasía, panorama para hacer jugar a sus compañeros, criterio para hacer circular la pelota. El tema es que no supo cuidarse, pero condiciones tenía de sobra.


- ¿Con quién lo podrías comparar, del futbol contemporáneo?

- Tengo a Fernando Redondo como uno de los mejores volantes centrales que vi en mi vida y a la vez, creo que Carlovich no tenía nada que envidiarle. Es más, podría haber jugado en Real Madrid si se acomodaba y se cuidaba, sin duda. No llegó más lejos lamentablemente porque no supo cuidarse, le faltó contención quizás.


- Su final es todo un mensaje de una sociedad en decadencia…

- Me duele la impunidad. Eso de matar a alguien para robarle la bicicleta marca una miseria asquerosa. Tengo la peor sensación, es muy doloroso. A eso solo lo decide Dios, pero en esta sociedad donde los valores no existen, es moneda corriente. Le pasó al ‘Trinche’ y le pasa a cualquiera. Nos quedamos con el recuerdo de sus gambetas y sus magias imborrables para siempre.


La Selección y el hambre de gloria

Luego la charla con Bertoni llevó a otros costados de la historia. Por ejemplo de aquellos duelos con Independiente frente a Talleres, pero a la vez con otros matices de la vida. Y comentó: “Yo fui vendido a Sevilla después de ganar el Mundial, ya veníamos de ser campeones contra Talleres en la final del Nacional, me vino como un premio hermoso. Ya teníamos recorrido en la Copa Libertadores. Me ayudo el ritmo de competencia, pero no era tan fácil como ahora. Ir a Europa era como viajar a la luna”.


- ¿Pudo integrarse con facilidad?

- Sí, hubo una gran adaptación, desde lo cultural, lo humano y lo deportivo. Llegaba con un ritmo diferente pero créeme que si algo te va a ayudar en ese proceso, es tu convencimiento de ir a triunfar o de ir a hacer historia. Si uno va a probar suerte o ver qué pasa, lo más probable es que no te vaya muy bien. Estaba convencido de ir a hacer historia, no a pasear.


- ¿Esa fue su herramienta fundamental?

- Por supuesto. Hay otros factores que inciden, como el ambiente, el extrañar la familia, la vida cotidiana, la alimentación entre otras cosas. En mi caso me pude acomodar rápido en Sevilla como también en Fiorentina porque fui con ganas de ganar. En España e Italia la barrera idiomática no es un problema por suerte pero la verdad se haría muy difícil si encima que estas lejos no podes hablar con nadie. Me integré rápido. Si mostrás tu carácter de entrada, más fácil te van a aceptar porque te ganas el respeto. Y eso tiene que ver con la personalidad de cada uno, incluso por encima del talento en muchos casos. Hay que ir convencido.


- ¿Tenés contacto con tus compañeros campeones del mundo? ¿Hay relación con los cordobeses de ese proceso?

- Habíamos conformado un grupo de Whatsapp con todos los que abarcamos esa hermosa etapa. El tema es que yo me fui, no estoy bien anímicamente. Es por un tema personal, con la partida de mi madre. No la pude despedir como soñaba, la última semana de vida no la pude visitar, y eso me hizo muy mal. Sumado a eso, estoy con un tema prostático que me tiene un poco alterado. Pero en parte es para mantenerme ocupado en mis asuntos. No es nada contra nadie, es un tema personal, yo viví una situación de gran dolor, no le pude dar el último adiós a mi madre y por eso es que pido que me respeten mi espacio.

- Imagino que los recuerdos deben ser imborrables igual, con semejantes compañeros…

- El “Tigre” Bravo, un personaje bárbaro. El “Cabezón” (Luis Galván) también, ni hablar de Daniel Valencia, qué pedazo de jugador. La “Cata” Oviedo es otro maestro. Además de tremendas personas, eran unos jugadorazos. Ese Talleres fue monstruoso. Tengo recuerdos inolvidables. No me olvido de la calidad del “Hacha” Ludueña. Ese espíritu competitivo más la armonía general nos llevó a ser campeones del mundo.

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