Símbolo serrano: el cóndor, rey de los cielos cordobeses

Medio Ambiente 29/03/2020 Por Gabriel Tello
Considerado por los pueblos originarios como un ave sagrada, el cóndor, el ave terrestre de mayor envergadura, habita las grandes laderas de nuestras serranías, donde se lo puede observar desplegando su magestuoso vuelo.
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- En nuestra zona, laderas occidentales de las Cumbres de Achala y Sierras de Pocho, los observamos muy a menudo, sobre todo al final del invierno. Fotos: Gabriel Tello.

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Especial para La Nueva Mañana

Además de ser un símbolo de nuestras serranías, el cóndor es el ave terrestre de mayor envergadura, por lo que su presencia tanto en el cielo como en los perfiles de las rocas es imponente. Por esta razón vive sobre grandes laderas como las que tenemos en nuestras Sierras Pampeanas. Se distingue entre otras aves similares por el color de su plumaje, por su blanco collar y las terminaciones en abanicos de sus alas, que miden abiertas casi tres metros y medio de un extremo a otro, en un ejemplar adulto.

Considerado por los pueblos andinos como ave sagrada, representa para ellos la fuerza, la inteligencia y la exaltación, e inclusive para la cultura incaica es símbolo de inmortalidad.

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Fotos: Gabriel Tello.

En nuestras serranías se encuentran numerosos sitios arqueológicos que dan testimonio de las culturas aborígenes  que habitaron nuestros valles, expresadas en morteros, conanas y pictografías. Y allí, en las pictografías atribuidas a comechingones y sanavirones suelen destacarse tres imágenes: el felino, la serpiente y el ave (cóndor), estrechamente relacionadas a lo sagrado. En este sentido, algunos pueblos del noroeste argentino sostienen aún hoy que el cóndor tiene un simbolismo muy importante: afirman que  no muere nunca, que al sentirse viejo vuelve al nido desde donde renacerá. De hecho,  su figura está presente en los escudos de armas de las repúblicas de Chile, Ecuador, Colombia y Bolivia.

En peligro de extinción por su bajo nivel de reproducción

El cóndor andino alcanza su madurez sexual entre los seis o siete años, formando pareja para siempre (monógamo) y empollando un huevo cada dos años. Esto lo ubica en un nivel muy bajo de reproducción, convirtiéndolo en un ave en peligro de extinción. Sin embargo es un ave muy longeva, pudiendo alcanzar los ochenta años de vida. Ademássu capacidad de vuelo es impresionante, desplazándose en grandes distancias y alcanzando los 5.000 ó 6.000 metros de altura, sobre corrientes cálidas ascendentes.

De vuelo silencioso, con prolongados planeos en grandes círculo y con movimientos constantes de cabeza, el cóndor pasea su figura por el ancho cielo, deslumbrando a quien se detenga a observarlo. Su aguda visión le permite detectar alimento a gran distancia, y que tomará cuando se encuentre absolutamente seguro de que su presa esté muerta.

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Fotos: Gabriel Tello.

Su imponente presencia en las Cumbres de Achala y las Sierras de Pocho

En nuestra zona, laderas occidentales de las Cumbres de Achala y Sierras de Pocho, los observamos muy a menudo, sobre todo al final de la estación más dura del año: el invierno. En esa época del año, cuando los vientos, la sequía y las heladas ponen en jaque la vida de los animales, sobre todo  los vacunos que recorren grandes distancias en busca de pastos y aguas, ahí, cuando finalmente los más débiles caen, los primeros en llegar a la presa son los caranchos, más tarde los jotes y luego los cóndores .

Al transitar la Ruta Provincial 34, camino de las Altas Cumbres, tenemos la oportunidad de observarlos al lado mismo de la vía, por ejemplo en la Quebrada de Batán, en el Km 105, o en el nacimiento del Río Mina Clavero. Y si nos alejamos sierra adentro  por senderos podremos contemplarlo en su hábitat , la Quebrada del Condorito, declarado ya Parque y Reserva Nacional en la década del 90.

En plena ceremonia

Terminada la época más fría, apenas comienza a “calentar el sol”, como les gusta decir a los lugareños, se lo ve al cóndor nuevamente, a veces volando a muy baja altura, buscando alimento y también reparo en las grandes piedras si la noche lo sorprende. A la mañana siguiente, cuando el calor del sol se hace sentir empieza una hermosa y prolongada ceremonia: agita sus alas, da pequeños pasos y cambia de posiciones hasta lanzarse a volar.

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Fotos: Gabriel Tello.

En sitios muy visitados por turistas, tal el caso de “Los Túneles”, en las Sierras de Pocho, los cóndores suelen volar a muy baja altura, pudiéndose observar inclusive con detalle los movimientos de su cabeza. Vuelan en círculos sobre las personas, de ladera a ladera, sobre grandes quebradas, posándose en salientes de piedras y hasta en los muros mismos, al borde del camino.   Observarlos es encantador, placentero, emocionante, una experiencia única e imperdible. 

 

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