La violencia contra las mujeres en tiempos de confinamiento

Sociedad 27/03/2020 Por Miriam Campos
Según los registros de femicidios en el país, el lugar más inseguro para una mujer, es su propia casa. Un dato que, en este contexto de aislamiento social, activa las alarmas y arroja sobre la mesa, una amplificación de los matices de violencia.
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CUARENTENA SOCIAL

Parece que ocurrió hace mucho, pero en realidad fue hace ocho días. En la previa, cuando explotaba la noticia del inminente aislamiento social obligatorio contra la pandemia de coronavirus, también hubo una explosión de consultas de mujeres, que al verse amenazadas de quedar confinadas con la pareja violenta, se agolparon en las unidades judiciales de la provincia para denunciar o pedir que se efectivizaran medidas cautelares que, con denuncia previa, estaban a la espera de alguna resolución. La urgencia era implementar o sostener la perimetral, la distancia, el botón antipánico o alguna medida que mantuviera al agresor alejado durante la cuarentena.

“Con el aislamiento obligatorio hubo un cese y después volvió. Empezamos a recibir más de 300 consultas diarias a través del 0800 del Estado provincial para atender casos de violencia de género intrafamiliar”, dice a La Nueva Mañana la ministra de la Mujer de la Provincia, Claudia Martínez, y agrega que ante la posibilidad de que lo que acontecía en otros países llegara a Argentina, se empezó a organizar el teletrabajo de los equipos abocados a asistir a mujeres en situación de violencia.

En ese marco, contemplando el contexto de aislamiento social, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) resolvió “prorrogar automáticamente por 90 días, desde su vencimiento, aquellas medidas cautelares dictadas en casos de violencia familiar y/o de género” a vencerse durante la cuarentena. 

Claudia Martínez
La ministra de mujer indicó que tres días depués de iniciarse la cuarentena, hubo nueve agresores detenidos. 

La violencia y el encierro

“Con los días, durante el aislamiento empezaron a surgir situaciones conflictivas en hogares o lugares donde no había situaciones de violencia previa”, explica la ministra y agrega que el confinamiento domiciliario “a veces ha derivado en ese tipo de conflictivas sobre las que se empezaron a hacer consultas para ver qué medidas tomar”. 

Entre los casos receptados esta semana también se registran las denuncias de los hechos de violencia en los hogares donde las mujeres conviven con el agresor -para lo cual se activan los protocolos correspondientes- y además, las denuncias de mujeres que tienen medidas aplicadas contra el agresor pero que fueron transgredidas. El lunes, después de tres días de aislamiento social, hubo nueve agresores detenidos, algunos por violar las restricciones, otros por lesiones, y uno por abuso sexual. 

Durante la cuarentena, el Ministerio de la Mujer dispuso la extensión del 0800 888 9898 a 50 líneas telefónicas con profesionales que trabajan desde sus casas. Para ampliar las alternativas de mujeres que, bajo situaciones de violencia, no pueden hacer llamadas telefónicas, también se habilitó un número especial para comunicaciones vía WhatsApp: 351 8141400. Y en esa misma línea, las redes sociales están abiertas para las consultas: @mindelamujercba es el usuario en Instagram, Facebook y Twitter. Entre las medidas, la Provincia indicó que además se están preparando distintos espacios para refugios de víctimas, “si es que aumentan mucho los casos de denuncias o se prorroga la cuarentena”. 

“Nadie se salva solo”

“Valoramos muchísimo que existan las instituciones del Estado, pero siempre hacemos hincapié en la importancia de fortalecer las redes, los lazos de las mujeres, las amigas, las compañeras, porque ese contacto es el que se escapa a veces al control del agresor”, dice Paula Vallejo Bittar, psicóloga, docente y presidenta de la asociación feminista ConVoz. “Si la mujer tiene que llamar al 0800 en este contexto de cuarentena, conviviendo con el agresor, va a crear sospecha, pero si esa mujer tiene o puede crear una red de amigas y compañeras, ayuda muchísimo”, agrega. 

Tener un pack de emergencia con los documentos, con las denuncias -si las hay-, con ropa básica para las y los hijos y para sí misma, elaborar códigos con las amigas, vecinas y vecinos de confianza, como la simple acción de correr o extender las cortinas de la casa como señal de alarma, enseñarles a las y los niños a no intervenir en una situación de violencia sino resguardarse e incluso estar alerta de no permanecer mucho tiempo en la cocina, todo esto forma parte de un plan de contingencia que la Asociación ConVoz difundió previo al decreto del aislamiento social obligatorio.

“Cuando no se puede acceder a los canales institucionales, estas son herramientas que se pueden ofrecer a las mujeres. Se trata de practicidad”, indica Vallejos. Sobre todo cuando las estadísticas reportadas por organizaciones sociales feministas, que sirvieron de referencia para avanzar en políticas estatales, revela que el 62% de los femicidios ocurre en el hogar. 

Paula Vallejo Bittar
.“Estar alerta a esas cuestiones, más allá del autocuidado que hay que hacer en estos momentos, es una forma de empatizar", indica la presidenta de ConVoz

En este contexto de aislamiento social, la empatía es algo básico. En el inicio del compromiso y la sororidad, no hace falta tener un conocimiento profundo de lo que atraviesa una mujer para poder estar atentos y atentas si en la casa de al lado, por ejemplo, se oyen gritos y discusiones. “Estar alerta a esas cuestiones, más allá del autocuidado que hay que hacer en estos momentos, es una forma de empatizar”, explica la presidenta de ConVoz y agrega: “Hay que saber que uno no se salva solo. Nadie se salva solo y las redes internas, sociales, en situaciones de abuso, son las que salvan”. 

El cuidado del hogar como mandato 

“En esta situación de aislamiento, sin lugar a duda nosotras somos las que salimos perdiendo, porque estar en el hogar nos implica hacernos cargo de esas tareas de cuidado que antes tal vez estaban más disminuidas, porque nuestros hijes estaban en la escuela, en el jardín, en otro lado o porque nosotras estábamos trabajando o porque, en el mejor de los casos, teníamos la posibilidad de pagar un empleado o empleada de casas particulares, que colaborara con las tareas de cuidado”, dice Betiana Cabrera Fasolis, coordinadora de la organización social feminista Mumala Córdoba.

Lo que plantea Cabrera Fasolis apunta a las tareas y el cuidado del hogar a la que quedan sujetas las mujeres en este contexto de cuarentena. Se habla de la triple jornada laboral de la mujer no reconocida, donde socialmente se le asigna la carga del trabajo formal o informal, las tareas al interior del hogar y la asistencia de cuidados a otros, no remunerado. Ese gasto de energía mental y física quedaron en esto días “on demand” sobre la mesa.

Betiana Cabrera Fasolis
“Creo que en esta situación que nos excede, no elegida para nada y que no podemos controlar, tenemos que ver cómo salimos mejores, cómo salimos superándonos”, indica la coordinadora de Mumala.

“Hay un verdadero reto en cuanto a que nosotras podamos visibilizar esta situación de desigualación, para problematizarla y debatirla. Hay que plantear que no es algo natural, por más que esté naturalizado, que esta cuarentena no significa vacaciones para todes menos para la mujer, quien tiene que estar limpiando, cocinando y garantizando que el resto pase bien su tiempo”, explica la coordinadora de Mumala y agrega que en realidad hay que hacer una repartición equitativa de las tareas, y ahí es muy interesante empezar a discutir otras masculinidades posibles, fuera del modelo de masculinidad hegemónica que siempre se han impuesto.

"Esta situación de aislamiento obligatorio, también nos puso un desafío a quiénes trabajamos estos temas de violencias y sobre todo, a quienes trabajamos desde la perspectiva feministas, de decir cómo hacemos cuando las luchas ya no las podes acuerpar, esta sana costumbre que tenemos de movilizarnos, de ir, reclamar, presentarte en las oficinas de ver cómo se gestiona. Y agudizar todos los sentidos en la cuestión virtual, se pregunta la coordinadora de Mumala. 

No hay que dejar de lado la discusión integral de la violencia intrafamiliar, porque en momentos de aislamiento también es menester prestar atención a la violencia simbólica, la violencia psicológica, "porque esas son violencias que en esta espiral ascendente se van transformando en cosas mucho más graves de las cuáles es mucho más difícil salir".

“Creo que en esta situación que nos excede, no elegida para nada y que no podemos controlar, tenemos que ver cómo salimos mejores, cómo salimos superándonos”, dice Cabrera Fasolis y cierra: “Es un momento de mayor permeabilidad”.

Ed 147 © Pito CamposCómo se prepara Córdoba para enfrentar el pico de la pandemia

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