José Palazzo: “Estamos haciendo el mejor festival de la Argentina”

En la 20° edición del Cosquín Rock convivirán propuestas tan diversas como las de Divididos y Cazzu. Presente, pasado y futuro del festival de rock más grande de nuestra historia.
Palazzo

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No será una edición más la del Cosquín Rock que comienza este sábado en el Aeródromodo de Santa María de Punilla. Si bien el festival cambia año a año y con el paso del tiempo ha logrado ir reformulándose en su propuesta artística y escénica, el aniversario número veinte le agrega un componente imposible de soslayar. De entrada, la organización espera superar con creces los 120 mil espectadores que dijeron “presente” en el 2019 y lo hace en base a una demanda de entradas que no cesa, a pesar del baldazo de agua fría que significó la suspensión del concierto de Charly García, uno de los números más esperados para este 2020.

"Recién vengo del predio y, realmente, es una locura lo que hacemos" dice José Palazzo a La Nueva Mañana en la previa al evento que reunirá a 154 artsitas durante el fin de semana serrano. "Yo me doy cuenta a la distancia, pero realmente es impresionante", dice orgulloso con la mente puesta en el predio que contará con ocho escenarios, entre los cuales se destacan tres montados espacialmente para los conciertos más convocantes ("son gigantes", dice Palazzo) una carpa especial para la electrónica y un escenario blusero, la ya clásica Casita del Blues. 

-¿Crees que la ausencia de Charly García es un golpazo muy grande para el festival? Más allá delo personal, que entiendo que te pegó fuerte. 
-En lo personal es muy difícil y muy duro. El festival tiene 154 bandas, obviamente que mucha gente quería ver a Charly y era importante que él estuviese en el aniversario 20 del Cosquín Rock. Pero también hay cosas realmente grandes y muy importantes: la vuelta de Divididos después de 15 años, la primera vez de Los Caballeros de Quema, el desconecte de Molotov, el escenario con artistas de electrónica de primer nivel como Chris Liebing o Satoshi Tomiie, la carpa con nuevos talentos de la música urbana, o la Casita del Blues con artistas de Chicago, de New Orleans o de Mississippi. Con esta enumeración te quiero decir que hay cosas realmente muy interesantes para ver a partir de una propuesta muy concreta. Además de todo eso, es la celebración de los 20 años, que también tiene su peso específico. No es que anunciamos que Charly no iba a estar y se cayó la venta, sigue una gran demanda y una gran expectativa porque la gente entendió que el festival no tiene ningún tipo de responsabilidad en esto y lo que pasó es ajeno a nosotros. Si yo fuera otra persona, a lo mejor yo podría insistir para que venga y proponer que suba al escenario en una silla de ruedas o proponer un espacio alternativo, pero no me pareció correcto. Todo el mundo sabe la relación que yo tengo con García. Es muy doloroso y triste lo que pasó, hicimos lo que teníamos que hacer.

-Desde hace años el Cosquín Rock viene experimentando una apertura hacia géneros que en algún momento fueron muy resistidos, vos mismo has dicho que dudaste a la hora de tomar esa decisión de abrirse. ¿Te costó mucho avanzar en esa dirección?
-Me estaba costando mucho hasta que fui al Cosquín Rock Colombia en el que nuestros socios programaron una variedad impresionante de artistas y en un mismo día había cumbia, música electrónica, trap, hip hop, 2 Minutos, Ska-p, Café Tacuba, y ahí me di cuenta que mientras más amplia es la cabeza de quienes programan, más variedad le da al festival y más disfrute genera en la gente. Ahí me cayó la ficha.

-¿Te joden las críticas que vienen desde el público más ortodoxo?
-No me joden porque los conozco perfectamente y, hay que decirlo, el público ortodoxo que critica en redes no va al festival. Imaginate que si alguno de los que va a Cosquín Rock se va a enojar porque están Duki o Cazzu, cuando en el mismo horario están tocando Las Pelotas, Ratones Paranoicos o Ciro. Si realmente querés ver a las bandas más clásicas, ni te vas a enterar que pasa en los otros espacios. Los escenarios tienen casi 900 metros de distancia entre uno y otro, el que va habitualmente sabe que puede armar un mundo aparte en cada lugar. Hay gente que se sienta frente a la Casita del Blues y está seis horas ahí sin moverse, toque quien toque. Hay gente en los escenarios grandes, gente en los escenarios chicos y otros que se mueven. Si no te gusta algo, no lo vas a ver porque tenés otras alternativas. Justamente de eso se trata, de la variedad.

-¿Cuán importante fue para vos lo que sucedió el año pasado alrededor de la Ley de Cupo? Parece identificarse una reacción.
-Efectivamente fue así. Cuando nos sentamos para armar la programación de este año, de lo primero que hablamos con el equipo de trabajo fue respecto a la necesidad imperiosa por tener una mayor cantidad de participación femenina en los escenarios. Trabajamos para eso y lo logramos, hoy casi el 37% de quienes tocan en el festival son artistas mujeres. Es más, creo que somos el único festival de este verano que cumplió con la Ley de Cupo y lo hicimos con creces. Nosotros anunciamos grilla el 12 de noviembre, y la ley salió a fines de ese mes, por lo que eso te da cuenta de que nosotros ya veníamos con la convicción de que teníamos que avanzar en ese sentido.

-¿Pero qué te pasó personalmente con esa discusión luego de la edición 2019? ¿Sentís que quedaste expuesto por lo que dijiste o por algo que hiciste?
-La verdad que no. El mundo del espectáculo está divido en dos: los que hacen cosas y los que critican a los que hacen. Yo estoy adentro de los que hacen, entonces naturalmente estoy más expuesto a equivocarme. Parte de las cosas que sucedieron el año pasado fueron errores sobre los que este año estamos trabajando para mejorar.

Cosquin Rock 2019 oficial
La edición 2019 del Cosquin Rock reunió a más de 120 mil personas. La de este año espera superar esa convocatoria - Foto: Prensa Cosquin Rock

-¿Cómo se hacer para llevar adelante un monstruo como Cosquín Rock en la Argentina del 2020?
-No es fácil. Hay que tener mucha constancia, trabajar con mucha fuerza a la par de un equipo que tiene que creer en uno. Siempre es conveniente tener un buen socio, como tengo yo, que tenga los pies en la tierra y que te pueda ayudar en lo que hace falta. En nuestro caso, yo siento que él (Marcelo Oliva) se me adelanta en un montón de cosas y está ahí para liderar toda la tormenta comercial y económica que se genera alrededor de cada evento. Pero, sobre todo, hay que creer en el festival. Eso es lo más importante. Yo me levanto todas las mañanas y me convenzo de que estamos haciendo el mejor festival de la Argentina.

-Más allá de la Argentina, Cosquín Rock es una marca continental, con replicas prácticamente en toda América Latina. Eso te da la oportunidad de testear qué es lo que pasa con la música nacional más allá de la frontera. ¿En qué lugar está hoy el rock argentino visto desde el exterior?
-El rock argentino tiene un historial muy importante y por eso hoy Cosquín Rock tiene la posibilidad de subsistir en América Latina, gracias a Soda Stereo, a Los Fabulosos Cadillacs, a Fito Páez, a Charly García, a Miguel Mateos, a Los Enanitos Verdes y tantos otros tipos que caminaron el continente en los ochenta y los noventa y que transformaron al rock argentino en uno de los géneros más importantes de Latinoamérica. Hoy existen pequeños nichos pero no estamos dentro de los protagonistas del rock continental, tenemos que reconstruir un montón de cosas. Sin embargo, hay una visión muy respetada de nuestro rock y esa es una base importantísima.

-¿Cuáles son esos géneros destacados a nivel continental que ocupan el lugar en el que alguna vez estuvo el rock argentino?
-Hay mucho trap, mucho hip-hop, bandas de cumbia-rock muy buenas, algunos nuevos valores que están relacionados con el universo del freestyle, muchas bandas de mujeres que te ponen enfrente mixturas musicales muy diversas, entre otras cosas que a nosotros nos sorprenden permanentemente cuando viajamos. Cada país al que hemos ido tiene su mixtura, que no es otra cosa que su origen folklórico mezclado con el rock. Así, hay artistas que tienen más música centroamericana y rock, otros que tienen un anclaje mucho más marcado en los pueblos originarios de su región, hay un montón de mezclas que marcan el pulso de lo que está sucediendo hoy en Latinoamerica.

-Van a pasar 20 años del primer Cosquín Rock. Miras para atrás y qué ves.
-Veo un proyecto que surge de manera azarosa pero en las sierras de Córdoba, lugar en el que ya habían nacido festivales icónicos como fue el de La Falda, y me siento muy orgulloso de todo lo que hicimos entre todos durante todo este tiempo. La verdad es que estoy muy contento por lo que hemos logrado pero también por la forma en que el rock y la música argentina se consolidaron en un festival que está cumpliendo 20 años. No hay ningún espacio semejante que haya podido lograr eso por fuera de la música folklórica. Para nosotros, la palabra que describe lo que sentimos es “orgullo”. 

 

 

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