Los interrogantes económicos que deberá resolver el próximo gobierno

Política / Economía 01/11/2019 Por
La política monetaria, el cepo al dólar, la “bomba de tiempo” de las Leliq, la tasa de referencia bancaria y el crédito son algunos de los desafíos tempranos del próximo gobierno.
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¿El cepo continuará, trasuntará en un esquema de tipos de cambios múltiples u otro esquema regulatorio?

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Especial para La Nueva Mañana

Luego de que las urnas sentenciaran que Alberto Fernández será el próximo presidente de la Argentina, tal cual se preveía, comenzó una semana con anuncios económicos poco previstos. A diferencia de lo que se evidenció el lunes posterior a las Paso, en donde el peso se devaluó frente a la pasividad del gobierno; el Banco Central endureció el control cambiario, descomprimió la demanda de dólares y logró revertir el alza de la cotización de la moneda yanqui. Vale aclarar que en poco más de dos meses (desde el lunes 12 de agosto hasta el corriente mes, para ser más preciso) se fugaron del circuito económico unos 20 mil millones de dólares que repercutieron en el stock de reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), naturalmente.

La restricción externa, consecuencia de los desequilibrios de balanza comercial y de la fuerte demanda interna de dólares, principalmente, fue uno de los problemas con que debió lidiar la gestión anterior. Así, la Formación de Activos Externos del Sector Privado no Financiero, categoría técnica que designa lo que usualmente se denomina “fuga de capitales”, llegó a ser de u$s17.250 millones en el período 2003-2007; desde el 2007 al 2011 fue de u$s70.135 millones, crisis financiera mundial mediante; mientras que durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, ya con la implementación de controles sobre el mercado cambiario y comercio exterior, la compra de dólares bajó a 14.775 millones. En los casi cuatro años de gestión de Cambiemos la fuga supera los u$s84 mil millones. En efecto, nos referimos a un problema estructural de la economía nacional que florece o se opaca en virtud de la política cambiaria implementada, entre otros factores.

El fortalecimiento del control cambiario anunciado el lunes pasado, luego de que el gobierno perdió apoyo externo para financiar la fuga deja en ridículo no solo al ex ministro, sino a todo el ciclo económico de la gestión de Mauricio Macri.

Fin del cepo y vuelta del cepo, la desorientación económica del gobierno de Macri 

Paradójicamente, el primer anuncio rutilante del actual gobierno saliente fue “el fin del cepo”, en consonancia con su militancia a favor de la libertad cambiaria. “Cumplimos con la promesa de la campaña y lo que ahogó la economía durante cuatro años lo levantamos en menos de una semana”, informaba el por entonces ministro de Hacienda Alfonso Prat-Gay, quien aseguraba que la medida no tendría repercusiones en los precios internos puesto que la economía de hecho funcionaba con el valor del dólar “blue”. El fortalecimiento del control cambiario anunciado el lunes, luego de que el gobierno perdió apoyo externo para financiar la fuga deja en ridículo no solo al ex ministro, sino a todo el ciclo económico de la gestión de Mauricio Macri.

Es de esperar, con un límite de 200 dólares mensuales, que se acreciente la brecha entre la cotización oficial y la paralela. No obstante, en el transcurso de la semana se advirtió una baja del dólar “blue”, esto obedeció a que con la expectativa de eventuales devaluaciones post elección muchos dolarizaron sus carteras comprándolos en la ventanilla oficial. Así, el endurecimiento del límite de compra tuvo como principal efecto aletargar la demanda e, inclusive, hasta una disminución de su cotización. Consecuentemente, explican brokers y diferentes asesores financieros, al no cumplirse las expectativas del incremento de la cotización hubo venta de dólares en el mercado paralelo y al ser este un mercado chico hubo un exceso de oferta que se evidenció en la baja del valor del “blue”. Sin embargo, esto no significa que el fenómeno vaya a repetirse durante mucho tiempo. 


En poco más de dos meses (desde el lunes 12 de agosto hasta el corriente mes) se fugaron del circuito económico unos 20 mil millones de dólares que repercutieron en el stock de reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Se presume que el control cambiario acompañará lo que queda de transición, por tanto: qué ocurrirá después del 10 de diciembre, teniendo en cuenta que Alberto Fernández siempre se mostró reacio a intervenciones de este tipo, “el cepo es como poner una piedra en una puerta giratoria: nadie sale pero nadie entra. Eso fue lo que nos pasó”, señaló quien se hará cargo del Ejecutivo a partir del 10 de diciembre durante la campaña. ¿Qué política cambiaria implementará el nuevo gobierno para administrar la restricción externa? ¿El cepo continuará, trasuntará en un esquema de tipos de cambios múltiples u otro esquema regulatorio?, es alguno de los interrogantes que surgen.

La bomba de tiempo de las Leliq

¿Qué ocurrirá con las “bombas de tiempo” de las Leliq durante la transición? ¿Cómo hará el próximo gobierno para bajar la tasa de referencia bancaria y poner al crédito en la senda de la producción? Como advertíamos en anteriores entregas, los elevados retornos de las letras de liquidez y de otros instrumentos financieros que utilizó Cambiemos para “secar la plaza de pesos” y contrarrestar la inflación (cuyos resultados también ridiculizan la administración económica del gobierno de la alianza) dificulta salir del esquema. Puesto que el desarme de las Leliq, más el primer pago del “reperfilamiento” de las Letes significaría una expansión de la base monetaria cercana al billón de pesos. En efecto, inyectar esta cantidad de dinero en el mercado tendría consecuencias en los precios internos y de dirigirse a la compra de dólares en el paralelo aumentaría la brecha entre el tipo de cambio oficial y el del mercado negro. Esto podría presionar sobre la cotización actual del dólar oficial, incidiendo en la remarcación de los precios de referencia.

Respecto a los precios internos, el último informe oficial publica que la inflación acumulada al mes de septiembre llegó a 37%, mientras que los precios mayoristas subieron más en igual período. Teniendo en cuenta que los precios mayoristas se trasladan a las diferentes cadenas de comercialización de acuerdo a la expansión o retracción de la demanda de cada sector, entre otros factores, la disparidad entre uno y otro precio indica que una parte de la cadena de comercialización tiene dificultades para readecuar los precios de las nuevas listas. En otras palabras, el comercio minorista tiene traslados pendientes. En consecuencia, aquí surge otro enredo para el esquema de transición y el nuevo gobierno, puesto que bajar la tasa de referencia bancaria para incentivar el crédito productivo, sin que eso signifique que los ahorristas pierdan frente a la inflación para que permanezcan en pesos, en un contexto de espiralización de una inflación ya de por sí elevada, parece un cometido casi imposible de lograr.

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En diálogo con este medio,  Gabriel Bornoroni, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina, informó que partir de la segunda semana de noviembre, según el acuerdo actual, las “actualizaciones” en el precio de las naftas serían “graduales”, en torno al 3 o 4% “hasta llegar los 20 puntos que las petroleras dicen que llevan de atraso”. 

Por otro lado, habrá que mantener especial atención sobre la evolución de los precios de los combustibles que presentan un atraso de más del 20% según aducen las petroleras. Hablamos de un bien estratégico para el desarrollo de la economía, cuyo aumento repercute en los precios, presionando, así, sobre la inflación. En diálogo con La Nueva Mañana,  Gabriel Bornoroni, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina, informó que de acuerdo al esquema actual lo precios en surtidor no deberían tener modificaciones hasta el mes próximo. A partir de la segunda semana de noviembre, según el acuerdo actual, las “actualizaciones” serían “graduales”, en torno al 3 o 4 por ciento “hasta llegar los veinte puntos que las petroleras dicen que llevan de atraso”.

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