“Piñera gobierna con un absoluto desdén hacia la sociedad chilena”

Pablo Wehbe, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Villa María, analiza el estallido social en Chile. ¿Podría Argentina seguir ese camino?
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1 / 2 - "Es tremendo que se recurra a lo ocurrido 46 años atrás para justificar las políticas actuales", dijo Pablo Wehbe. - Foto: gentileza

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ESPECIAL CHILE

Las protestas que se desencadenaron en Chile esta semana, donde se registraron una veintena de muertos, cientos de heridos, más de mil detenidos y una fuerte violación a los derechos humanos, despertó una voz de alerta en Latinoamérica.

El estado de excepción que implementó el gobierno de Sebastián Piñera dejó a la luz las prácticas que se habían producido en la dictadura pinochetista, con violaciones a mujeres y fuertes versiones sobre desaparición de personas.

Pablo Wehbe, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), analizó junto a La Nueva Mañana los motivos que originaron el estallido social en el país trasandino.

-Más allá de la protesta por la suba desmedida de las tarifas del transporte, ¿por qué cree que se generó este caos social en Chile?

-Creo que ese aumento tanto de los subtes como los buses fue la gota que colmó el vaso. Todos los testimonios sostienen que en realidad no fueron los 30 pesos chilenos de aumento sino la coronación de estos últimos 30 años. El pinochetismo sobrevivió a través del sistema económico que no fue tocado en esencia por la concertación de partidos políticos, la democracia junto a Bachelet y muchos menos con Piñera. Pero acá se suma otra cosa: Piñera gobierna con un absoluto desdén hacia la sociedad en general y su propio gabinete ha dado una tras otra desatinadas declaraciones quizás pensando que la paciencia de la sociedad era eterna. Acá se suma, primero, la desocupación creciente de la juventud. Segundo, la dificultad de ingresar a las universidades por el enorme costo que significa el endeudamiento por el crédito educativo. Tercero, el padecimiento de un país que no se ha industrializado sino que continúa con un modelo de inserción internacional que en algún momento les pudo haber dado dinero, cuando las commodities que exportan minerales estaban altas. Pero con su caída ocurre en Chile lo mismo que con Ecuador, Venezuela o Bolivia. A esto, hay que sumarle las jubilaciones o pensiones privadas –lo que serían nuestras ex Afjp-, que verdaderamente son una miseria y la falta de insumos en los hospitales públicos, que no tienen medicación para el cáncer, no tienen camas, y que están mandando gente a morir a sus casas. Es decir, este modelo que nos pintaron como el ideal a imitar, como una sociedad impecable, ocultaba que más de la mitad de la sociedad chilena estaba por debajo de niveles establecidos para satisfacer las necesidades básicas. Ha desaparecido prácticamente la clase media: hay una minoría cada vez más pequeña pero más rica, y una mayoría cada vez más amplia y más pobre.

Pablo Wehbe
Pablo Wehbe, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Villa María.

-Tal como describe la desigualdad de clases, ¿qué riesgo se corre que Argentina en ir a esa misma dirección?

-Mucha gente dice públicamente que estalló Ecuador y Chile pero no Argentina. Nosotros en realidad ya estallamos en el 2001. Y fue ese estallido el que hizo que todos los gobiernos que le siguieron, tanto a Menem como a De la Rúa, dejaran de priorizar el pago externo y no le sacaran el apoyo a los sectores más empobrecidos. Creo que no estaban dadas las condiciones para un estallido en Argentina, más allá de que es cierto que las tarifas aquí aumentaron exponencialmente, a diferencia de otros países. Pero me parece y es sólo una opinión, que todavía en Argentina el Estado no está ausente como en otros lugares. Hay otro factor: en Argentina, la cercanía de las elecciones produce un optimismo generalizado ante la probabilidad de un cambio. De todas formas, sea quién sea el que encabece el próximo gobierno, no va a tener una “luna de miel” con el pueblo.

Declaraciones poco felices

-Volviendo a Chile, años atrás los estudiantes habían realizado la llamada Marcha de los Pingüinos en protesta al gobierno de Bachelet pero no llegó a un caos como el de ahora…

-Porque esa era una protesta sectorizada, de los estudiantes, e inclusive por las características que tiene la sociedad chilena no fue acompañada masiva o popularmente. Esto es distinto, porque cuando se toca la tarifa pública se está tocando transversalmente a la sociedad. En el caso puntual de Chile se sumaron un aumento de subterráneos, de los buses, y declaraciones muy poco felices del ministro de Finanzas y de la ministra de Transporte.

-A lo que se sumó la viralización de un audio de la esposa de Piñera diciendo: “Vamos a tener que disminuir nuestros privilegios”…

-Eso fue una barbaridad, una falta de tacto y de respeto. Demuestra además que Piñera no entiende lo que está pasando. Es incapaz de entender lo que sufre la gente. Creo que lo que dijo su esposa es lo que siente la jerarquía política en cierto sector chileno. Para ellos quienes protestan son “alienígenas“: es el aluvión zoológico que le echaban en cara a Yrigoyen, o los “olorosos” que veraneaban en Mar del Plata que le echaban en cara a Perón. Piñera es el pinochetismo educado que esta semana se sacó la máscara. ¿Cómo va a declarar en pleno siglo XXI el toque de queda?. Parafraseando a Mario Riorda, el mejor comunicador político de América Latina, en la era de las redes sociales no se puede poner un toque de queda. Es sabido que la sociedad va a reaccionar. ¿Qué va a hacer el presidente? ¿Va a mandar a matar a todos los manifestantes? A esto se suma la fuerte sospecha que estaría desapareciendo gente.

-Esa versión que se instaló muy fuerte: que los carabineros están llevando gente al Estadio Nacional como ocurría durante la dictadura chilena….

-Circulan videos que muestran una manifestación pacífica en los Altos de Santiago y de repente se ve aparecer en una avenida cinco tanquetas y detrás soldados apuntando con fusiles a la gente: es lo más parecido a la ocupación de La Alameda.

Represion chile © spanish revolution
2Si Argentina sale del grupo de Lima, va a ser un golpe muy fuerte para un grupo que solamente busca legitimar la violencia por parte de EE.UU. en contra de determinados gobiernos latinoamericanos".

¿El Plan Cóndor II?

-¿No es casual entonces que hace poco el diario El Mercurio haya publicado un editorial reivindicando el golpe a Salvador Allende?

-Es que vuelven a sembrar ese temor de que Chile no puede volver a ese momento. Es patético cuando la dirigencia política denigra al pueblo de esa forma, sea Donald Trump, Jair Bolsonaro o los parisinos contra los chalecos amarillos. Es tremendo que se recurra a lo ocurrido 46 años atrás para justificar las políticas actuales. Lo que está pasando en Chile no se puede justificar ni aunque Salvador Allende hubiera terminado su mandato ayer.

-En el contexto que viven hoy los países latinoamericanos, ¿sorprende ese discurso en Chile?

-No, y es más. A mí me sorprende que una sociedad como Colombia esté tolerando pasivamente que cada dos días estén matando a un dirigente social y que no se rompa el acuerdo de paz. Que todavía se siga hablando que no debiera haberse firmado ese acuerdo, cuando hoy es gracias a las FARC que no recrudece la violencia. Por otro lado, en la Argentina de hoy en día tenemos dos candidatos presidenciales y hasta el actual mandatario que en el último debate dijeron monstruosidades de los DDHH con total impunidad. Algunos dijeron que los Derechos Humanos eran un curro.

-En su momento se habló sobre la posibilidad de que en Latinoamérica se estuviera ejecutando un Plan Cóndor II. ¿Usted coincide con este pensamiento?

-Alguien en alguna oportunidad dijo: “Piensa mal y acertarás”. En América Latina, cíclicamente siempre las peores noticias o las peores previsiones se cumplen. Aun así, yo no creo que estén dadas las condiciones que existieron en los años 70 para eso. Creo que hay en este momento un contexto preocupante y mi impresión es que un cambio de gobierno en Argentina va a incidir en América del Sur. Sin embargo, no sé si limitará a Brasil porque es Bolsonaro el que está complicando las cosas. Se está buscando deliberadamente generar una renuncia del gobierno de Bolivia, más allá de la cuestionable actuación del Tribunal Supremo Electoral. Y creo que si Argentina sale del grupo de Lima va a ser un golpe muy fuerte para un grupo que solamente busca legitimar la violencia por parte de EE.UU. en contra de determinados gobiernos latinoamericanos.

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