
Oberlin sobre los DD.HH.: "Como Iglesia nos debemos muchas discusiones"



En un extenso texto publicado en su cuenta de Facebook, el cura Mariano Oberlin reflexionó sobre la jornada que se vivió ayer con una marcha multitudinaria de cordobeses que caminaron hacia Tribunales Federales para repudiar el 2x1.
"Después de la marcha de ayer no queda mucho por agregar respecto al fallo de la Corte y los juicios hechos y por hacer en relación a las responsabilidades y complicidades en los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura. Emocionante y contundente repudio del pueblo a la impunidad", señaló.
Oberlin consideró que "como Iglesia sí nos debemos muchas discusiones hacia adentro": "Soy parte de la Iglesia y de las contradicciones que nos atraviesan. Y no es mi intención despegarme de esa realidad, ni juzgar a otros desde la soberbia de ningún pedestal. Pero tampoco creo que sea justo que otros juzguen a quienes tomamos posiciones diferentes a las que ellos sostienen, acusándonos de rencorosos, de provocadores de divisiones, o de poner palos a los procesos de reconciliación".
El cura dijo que los represores "nunca" mostraron un "gesto de arrepentimiento", ni un "esbozo de intento de reparación del daño causado", en aquello a lo que todavía podrían contribuir, como la identificación de los niños apropiados, o los sitios donde fueron escondidos los restos de los desaparecidos.
"En el sacramento de la reconciliación (confesión), se exigen esos pasos como condición imprescindible para que sea celebrado válidamente. Por lo tanto, más allá de la decisión interior que cada uno tome frente a este tema y de las acciones personales que pueda ejercer en consecuencia, claramente no están dadas las condiciones para un llamado formal a reconciliarnos como sociedad con los responsables de dichos crímenes", continúa el texto. Oberlin hace alusión al pedido de reconciliación elevado por el Episcopado, frente a los crímenes de lesa humanidad..
La reflexión de Oberlin cierra con algunas preguntas: "Y me pregunto, entonces, ¿por qué no insistimos de la misma forma y con los mismos argumentos, por ejemplo, en la reconciliación con tantos hermanos que han quedado excluidos de la práctica sacramental de la Iglesia por no encuadrar en los esquemas de moral que sostenemos?
¿No sería bueno comenzar a cerrar la grieta con los hermanos divorciados y vueltos a casar que son excluidos de la posibilidad de recibir la absolución y la comunión sacramental en la Iglesia, como sí la recibieron y la siguen recibiendo muchos de los genocidas? Si el argumento para negárselas a los primeros es que permanecen en el pecado, ¿cuál es el argumento para no negársela a los segundos? Y pido perdón por la atrocidad de comparar un divorcio con un crimen de lesa humanidad, pero me parecía oportuno para visibilizar la doble vara.
¿No sería bueno cerrar la grieta con los sacerdotes que dejaron de ejercer el ministerio, a quienes muchas veces se les suele negar la posibilidad de dar clases en instituciones católicas, en muchos casos por instigación de sus mismos obispos?
¿No sería bueno que, antes de invitar a perdonar, “nos” invitáramos a nosotros mismos, como Iglesia, a no ser tan tímidos a la hora de pedir perdón?".


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