
Del taller a la escena: el diseño y la costura cordobesa en manos creadoras
Myriam Mohaded


Unas perchas negras cuelgan en el aire. Juegan a ser soportes en la antesala de lo que vendrá. Una exposición del arte textil que pone en valor el oficio y la creación de un grupo de diseñadoras y diseñadores de indumentaria y vestuario de Córdoba. Un encuentro con el trabajo de 16 expositores cordobeses y universos que propone la creación de indumentaria: sastrería, alta moda, tejido, sublimación, experimentación, técnicas de realización y vestuario escénico.
Daiana Fuchs y Tommy Brodanovic, curadores de la muestra que se encuentra en el Espacio Cultural Museo de las Mujeres, la caminan, la recorren en detalle. Se detienen y explican a Cultura en la aldea que Manifiesto de identidad busca reflexionar sobre la indumentaria como una forma de comunicación y expresión de esa singularidad de cada autor. Cada pieza diseñada da cuentas de un dispositivo que expresa, en diferentes materialidades, creaciones únicas en donde se expresan valores, ideas, posicionamientos.
"Nosotros queríamos poner en valor el diseño cordobés y validar esta identidad del oficio y la creación. Un comunicarnos sin usar palabras que puede acercarnos, desafiar", expresa el diseñador Tommy Brodanovic.
Un espacio necesario
Todo empezó el año pasado, cuando se realizó una exposición por un día en este mismo espacio. La propuesta actual fue una invitación del museo en el cual ambos curadores la viven como una oportunidad. Una posibilidad de salir del aislamiento del taller o estudio. Una puerta abierta para expresar lo que les gusta hacer y respaldarse en un colectivo de colegas que están en el tema.
Ambos curadores destacan la relevancia de exhibir esos trabajos que no siempre tienen un espacio en nuestra ciudad. "Es como ver el detrás de escena de cada colección y concepto. Una vidriera que estará durante noventa días. Esto es muy valioso", afirma Fuchs.
La exposición reúne obras de diseñadoras y diseñadores consagrados y emergentes, instituciones educativas y equipos de vestuario del Teatro Real y San Martín. Todos unidos por la pasión de diseñar y crear.
La muestra propone un recorrido que se exhibe en seis ejes que se distribuyen en las diversas salas: Alta Moda y Bordado - obras de Gustavo Guerrero, Claudio Barzabal y Marulina Muñoz; Sublimación, representada por Agustina Babini; Vestuario Escénico, con producciones de los Teatros Real y del Libertador San Martín y la diseñadora Ana Rojo; Tejido, con la obra de Lya Amaru Monsalvo; Jóvenes Talentos de Córdoba, integrado por estudiantes de ESAM – Escuela Superior de Alta Moda, Escuela de Diseño Alida Gómez y La Metro; y Técnicas de Realización, dedicado a la corsetería, sastrería, toile, experimentación técnica y arte-diseño. En este último eje participan Daiana Fuchs (Corsetería), Candelaria Bariles (Sastrería), Tommy Brodanovic (Toile), Roberto Rodríguez Moreno (Experimentación Técnica) y Martina Cervigni (Arte-Diseño).

Pasen y vean
Cada oficio tiene historia. Cada prenda posee una identidad. Cada cuerpo lo habita a su modo. En las diferentes salas conviven creaciones de materiales en caucho, crochet, telas, que dan cuenta de diseños no estandarizados. En el recorrido se puede observar el proceso de preparación meticuloso de cada pieza en donde se ponen en valor el oficio, los saberes, las trayectorias. Cada creación de autor se bosqueja, arma y expone en detalle.
Podríamos estar horas disfrutando, indagando sobre este encuentro que se propone a la mirada de otros. Solo en el ingreso de una sala se aprecia el diseño de una prenda realizada con desechos, retazos sueltos de telas de un universo multicolor. “No todo puede usarse. Lo que se pierde define una identidad”, explican ambos diseñadores.
Lo cierto es que hay una heterogeneidad de propuestas y técnicas de creación como la corsetería, sastrería, y el matelassé. Aquí se puede ir desde una instalación homenaje a Dior (Candelaria Bariles), con su chaqueta bar que muestra el proceso de fabricación minucioso de un blazer de sastrería. Una pieza única que le llevó horas de trabajo artesanal. Mientras que en otra sala, un vestido de caucho suspendido inspirada en la obra de Frida Kahlo cuelga en medio de una ciudad, el caos y los edificios (Martina Cervigni). La alta costura propone lo suyo, o los increíbles diseños que ponen en valor el rol de los vestuarios en la escena teatral cordobesa de los teatros Real y San Martín que participan en la narrativa visual de una obra teatral, ópera, ballet, espectáculo musical, producción audiovisual o performance artística.

Ambos creadores destacan que lo que importa es lo que se quiere transmitir. Luego, vendrán la textura, los colores. Hacer el molde, coser, que quede bien, que no se arrugue, y la inspiración para realizar cada uno de los modelos. Las diversas expresiones tienen su lugar: la exposición de diseño y alta moda con piezas artesanales, materiales nobles y técnicas experimentales. El recorrido por trabajos de estudiantes. La explicación de sus procesos creativos, desde la inspiración y los patrones digitales hasta la manipulación textil, el crochet, el corset y el prototipado virtual.
-¿Cuál es la intención de la muestra?
TB: Poner en valor, conectando con el diseñador, la importancia que tiene de que todo lo que hacemos y mostramos es el resultado de un montón de horas de estar solo. Horas de tomar decisiones, de llanto, crisis, risas y alegría cuando lo lograste. Estamos todos los que somos y participamos en la muestra y el colectivo de diseñadores. Lo que genera la exposición es visibilizar este colectivo y permitir que mucha gente más se sume para generar nuevas ideas.
DF: Es una red de apoyo entre colegas. Quizás nos podemos llegar a dedicar a lo mismo, pero en lugar de competir somos como sostén para el otro. Es todo un equipo. Cada identidad es distinta. Entonces, no existe la competencia, porque cada uno es único.
-¿Cómo eligieron los ejes que articulan la exposición?

TB: Siempre considerando el avance de la diversidad. Nosotros de algún modo nos sentimos que nos queda un trecho para caminar, pero que hemos caminado y ahora nos tenemos que enfocar a ver si podemos dejarle el camino de quienes van a venir. Convocar a las academias para atraer jóvenes y dejarles un espacio para que se animen a salir y mostrar porque muchas veces sucede que terminan la carrera y no saben qué hacer.
DF: Y también apareció esto del vestuario de los teatros como algo innovador y distinto para mostrar.
-Es frecuente que en el mundo de la indumentaria los estereotipos estén presentes. ¿Cómo sortearon este aspecto en la curaduría de la muestra?
TB: Por lo general las generaciones actuales vienen con otra cabeza, más allá de que siempre también hay conservadores como en todos los ámbitos.
DF: Hay una apertura, un cambio de paradigma. Nosotros nos dedicamos sobre todo a la confección y medida. Lejos estamos de buscar una estética particular, sino que podemos adaptarnos, respetando que son válidos todos los cuerpos. Un equilibrio estético de cada uno, que siempre se está buscando y no lleve a la persona a copiar un patrón o ser de una determinada forma. La belleza es propia de una identidad, de lo que se quiere decir y representar. El otro es nada más un cuerpo portante.
En la muestra participan también trabajos de los vestuarios del Teatro Real y del San Martín.
TB: Cuando estábamos analizando qué íbamos a mostrar rondaba esto de que hay una indumentaria de calle, de nosotros seres humanos, y una muy única, que es del vestuario. El vestuarista, como realizador y diseñador tiene que construir una identidad, imaginar una persona.
DF: Tiene que penetrar en el personaje para poder crearlo.
TB: Entonces nos pareció interesante hablar con ellos y salieron dos muestras. Una del Teatro Libertador con reciclado, en donde se usan materiales no convencionales. Y el Teatro Real que apostó a mostrar su trayectoria de historia entre lo antiguo y contemporáneo.

Muchas veces da la sensación de que en la cultura masiva pareciera que los procesos productivos del oficio en el mercado se van a perder…
TB: Todos los talleres de nuestros colegas que trabajaron con nosotros acá, de algún modo, son espacios de resistencia. Por cierto, es mucho más seguro cuando alguien se recibe ir a trabajar para una marca que tiene todo armado y es una industria o megaindustria corporativa que te asegura un sueldo fijo. Eso está buenísimo, pero a mí no me funciona. Es resistir a eso. Yo necesito trabajar con el ser humano.
DF: es un poco manifestar como ese arte, ese saber hacer, ese contacto con la persona crea algo único. Creo que tiene que existir lo industrial y todo este mercado, pero también tenemos que existir y resistir nosotros. Todos hablamos un poco un idioma distinto. Lo que le llega a una persona no es lo mismo que a otra.
TB: Esto fue un honesto desafío, porque tenemos criterios propios. Uno puede tener un criterio de belleza y ella también. Entonces, dijimos bien, pero no puedo hacer todo con nuestro criterio. Entonces, tratamos de ser lo más objetivo posible en ver la técnica, el profesionalismo, la trayectoria. Entonces, aunque no fuera nuestro estilo, decimos que vale la pena mostrarlo. Eso fue muy desafiante para nosotros. Respetar y validar al otro. Y, al revés, ser responsable.
También es no apagar esa voz tuya que de lo que está bien, porque todos la tenemos y otras que no están bien, pero al otro le parece que sí y es coherente. Entonces, tengo que respetar. La muestra buscó validar la diversidad de miradas, seleccionando propuestas auténticas, profesionales y conectadas con quienes las crearon, sin imponer un único criterio de belleza.
- ¿Cómo fue el criterio de selección?
DF: Cuando convocamos era sentir que las y los diseñadores estuvieran conectados con lo que creaban, que no lo hicieran para vender, sino que sea algo que los representaba en el momento vital que estaban viviendo, y hubiera un espacio para estas diferencias con respecto a diseñadores que ya tienen una amplia trayectoria y otros que están empezando.
Para agendar
La muestra puede visitarse en el Espacio Cultural Museo de las Mujeres (Rivera Indarte 55) hasta fines de octubre de martes a sábados de 10 a 17.30. La entrada es libre y gratuita.
Habrá charlas y el 11 de septiembre a las 18 se realizará un desfile prometedor: “Declaro que habito”.
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