Juan Schiaretti candidato a presidente: el comodín perfecto para negociar

En carrera para las presidenciales, el gobernador cordobés busca centralidad. El rol de los desencantados. Cartas para negociar y rascar votos. La triple campaña que se viene.

Ed Impresa 05/05/2023 Nicolás Fassi
Schiaretti © twitter
ESorpresivo, pero esperado, fue el anunció/confirmación realizado esta semana por Juan Schiaretti. Foto: gentileza.

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Especial para La Nueva Mañana

Sorpresivo, pero esperado. Así puede calificarse el anunció/confirmación realizado esta semana por Juan Schiaretti. Con algo de “delay”, aunque en un momento pensado, el mandatario provincial se lanzó de manera oficial a la carrera por el sillón de Rivadavia. 

Jugada con cierto aroma a patriada, ya que en el otoño de su carrera política busca trascender las fronteras del cordobesismo, su zona de confort. No obstante, este cinturón de contención es a la vez el principal escollo que debe sortear en tanto su figura no es del todo conocida a nivel país, aunque su perfil de gestor tiene adeptos en el establishment. No es un punto para despreciar, no le alcanza para instalarse como una opción potable frente al “bi-frentismo” de la escena nacional.

Sin embargo, este armado “por arriba de la maldita grieta”, uno de sus hits preferidos, tiene en sí un importante activo: ser un espacio con posibilidades ciertas de definir elecciones o debates parlamentarios.

En buen romance: la verdadera carrera de Schiaretti no pasa, a priori, por la Casa Rosada sino por el jugoso juego que se da (y dará) en el Congreso. Como se vislumbra en la temporada 2023, el rol en el Senado y Diputados de los legisladores del espacio es y será central en lo que viene.

En un hipotético escenario electoral de tres tercios, Frente de Todos, Cambiemos y libertarios, el papel del sector autopercibido como de centro o de “representación provincial” tendrá un rol clave. Ahí puede estar el verdadero juego del veterano gobernador cordobés como “rascador” de votos para el kirchnerismo nacional.

Del centro al centro

Cerrados casi todos los frentes de conflicto en cuanto a gestión, encaminadas las fechas y los candidatos y con el cierre de listas casi terminado (mañana a las 24 vence el plazo), Schiaretti se apresta a iniciar los meses finales de su gestión provincial con la cabeza en el juego nacional. 

Para ello es de esperar que en los próximos días vuelva la gira por los canales de Buenos Aires, incorporando más las reuniones en las que buscará levantar el perfil. En ese plan jugará un rol muy importante la alianza que tejió con los gobernadores de la Región Centro. Si bien el espacio no tiene correlato electoral, sirvió como ring para que tanto Schiaretti como Omar Perotti lancen dardos con distinto grado de fiereza al gobierno nacional. Por decantación, es el cordobés el que capitaliza los flashes. 

En buen romance: la verdadera carrera de Schiaretti no pasa, a priori, por la Casa Rosada sino por el jugoso juego que se da (y dará) en el Congreso.

Sin embargo, por obra y gracia de los calendarios electorales, los eventuales apoyos provinciales estarán metidos en sus cuitas, puesto que deben atender los comicios en su propio territorio.

Este domingo será el turno de Jujuy, La Rioja y Misiones, distrito este último donde Hugo Passalacqua, quien compite por el premio mayor, tuvo mayor feeling con Schiaretti al apoyar la fallida aventura de UNA en 2019. Una semana después será el turno de Salta, La Pampa, Tucumán, Tierra del Fuego y San Juan, donde Sergio Uñac, que irá contra José Luis Gioja, asoma como un potable apoyo al cordobés.

La procesión, por afuera

Al igual que su socio político y compañero de ruta, José Manuel de la Sota, el sello en la aventura presidencial de Schiaretti será el de la Democracia Cristiana. Bajo esa estela, competirá en la interna de una coalición “por definirse” con Juan Manuel Urtubey, quien el miércoles se anotó en la carrera.

El armado de centro cuenta con algunos apoyos de tipo provincial como el de Alberto Rodríguez Saá, o del propio diputado Florencio Randazzo, en provincia de Buenos Aires. También logró fotos con dirigentes del peronismo bonaerense y hasta giró en plan de estadista en la UBA, terruño del radical Emiliano Yacobitti. Más atrás en el tiempo quedaron las simpatías y flores de Facundo Manes, cuya figura parece haberse diluido en la interna de Juntos por el Cambio. 

Al campo le llueven ofertas opositoras

Con el sector de las patronales agrarias, la relación en Córdoba es más que buena a partir del discurso de “Retenciones 0”. No obstante, a nivel nacional la oferta en tal sentido es variada, por lo que se pierde entre los demás postulantes. Algo similar ocurre con la Fundación Mediterránea, donde Schiaretti se mueve como pez en el agua.

Ya con traje de precandidato, remarcó que busca representar a “los que trabajan, los productores, el interior productivo, la manera de ser que tenemos en el interior de nuestro país”. “Un espacio que también expresa el rechazo a esta maldita grieta que tanto daño nos hace a la gente, y en el sentido de que el país pueda ponerse de acuerdo en las cosas fundamentales”, explicó esta semana en Villa María.

Con la triple campaña sobre el lomo, presidencial, provincial y municipal, resta saber cuál será el resto que tendrá para llegar a las PASO. En cuanto a fechas, el final de la campaña para la gobernación será el inicio de la gira para la presidencial. De hecho, es sencillo imaginar los titulares del próximo 25 de junio, con Schiaretti anotado en las primarias a horas de los comicios para elegir su sucesor.

Si todo sale como se planea en el Panal, el efecto arrastre de la figura de Llaryora, candidato de la “nueva” Hacemos Unidos por Córdoba, ante una eventual victoria frente a Luis Juez, simplificaría el panorama en las municipales de julio. Allí, Daniel Passerini tendrá dos anabólicos para la campaña: un presidenciable y un gobernador electo.


Encuestas de reojo

La creciente figura de Javier Milei en sectores “productivos” enciende las luces de alarma. Un trabajo de la consultora Delfos dio cuenta de un ascenso del candidato libertario a punto tal de dejarlo en la segunda colocación en un escenario presidencial. Siempre por detrás del Gringo. ¿Los números? 28 para el peronista cordobesista, 21 para el economista petardista. No se trata de un dato menor, puesto que desde el corazón mismo del sector se observó con entusiasmo al programa libertario, que contó incluso con la colaboración o asesoramiento de referentes del espacio.  Con todo, se tratará de una campaña en la que las piezas deberán ser movidas con mucha precisión, pero al mismo tiempo con velocidad. 

  

 

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