La sobreoferta de candidatos en JxC alimenta el riesgo de ruptura

La multiplicidad de candidaturas pone en peligro permanente a la coalición opositora. Intransigencias y salidas alternativas. La disputa en el territorio y el factor Córdoba.
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Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich: los líderes del PRO Foto: gentileza.

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EL JUEGO DEL CALAMAR OPOSITOR 

Confiada en que la crisis económica y política ofrece un escenario inmejorable para volver al gobierno, la oposición se confía en que el Frente de Todos no logrará acomodar el barco antes de las elecciones y se envalentona para ubicar a algunos de sus referentes en la oficina más importante de la Casa Rosada en diciembre de 2023.

Sin embargo, parece que la angurria no permite que el equipo logre acomodarse y los empujones internos parecen haberse convertido en el principal escollo a vencer. La batalla principal parece darse en el costado amarillo de la fuerza, espacio donde el enfrentamiento recrudece por el fuego cruzado entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, en el que cada vez quedan más soldados comprometidos de uno y otro lado. El mayor peligro de esa disputa es su capacidad de daño sobre los armados locales, donde candidatos de uno y otro espacio intentar avanzar en una carrera de posiciones que lentamente se llena de obstáculos.

En el medio, un Mauricio Macri cada vez más protagonista se dedica a lanzar gestos permanentes que lo impulsan a una candidatura suya que podría romper automáticamente la poca armonía existente en las filas de la principal coalición opositora. Puertas adentro, él prefiere a la ex ministra de Seguridad por sobre el alcalde porteño, pero el Jefe de Gobierno tiene más chances de imponerse en una interna. Por eso, Mauricio juega y adelanta que puede llegar a ser candidato. En su entorno dicen que lo definirá en marzo. Rodríguez Larreta dice que si van a una interna, le gana. 

Sobreoferta de precandidatos en Caba y provincia de Buenos Aires

Las principales preocupaciones, en ese sentido, aparecen concentradas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires, los dos terrenos que en Juntos por el Cambio consideran claves para asegurarse la elección. Sin contar a los radicales, el PRO tiene tres candidatos a suceder a Rodríguez Larreta y cinco para ocupar la oficina de Axel Kicillof en la Ciudad de La Plata. Si bien hay algunos con más chances que otros, se tratan de candidatos competitivos que reproducen hacia adentro de sus distritos las peleas nacionales que exponen la intransigencia que exige diálogo pero es incapaz de ceder en sus posiciones.  

Los diputados Diego Santilli y Cristian Ritondo son los protagonistas de la versión bonaerense de la disputa entre halcones y palomas que, en la previa, aparecen con más chances de quedarse con el casillero más alto de la boleta que la oposición presentará en 2023 para vencer a un casi seguro intento reeleccionista de Axel Kicillof. Cuando hablan de arrimar posiciones, desde ambos lados la exigencia siempre alude a un diálogo que tiene como condiciones necesaria que el otro se baje. Obviamente no se dice de esa manera y se usan modismos del tipo “vamos a trabajar hasta el final”, “defenderemos nuestras convicciones porque hay un equipo que trabaja hace mucho tiempo para esto” y cosas por el estilo. Más atrás vienen el ex secretario de Energía, Javier Iguacel, el intendente de Lanús, Néstor Grindetti y el senador provincial Joaquín De la Torre. Todos abrevan a las posiciones halconas de Bullrich y Macri y reniegan de las posiciones dialoguistas del alcalde porteño, a quienes el escenario muestra cada vez más proclive a un acuerdo que genere una mayor participación de la Unión Cívica Radical en un eventual gobierno suyo. 

No pasó por inadvertida su presencia en el mega acto radical que tuvo lugar a finales de agosto en Costa Salguero, que recordó a Alfonsín pero también sirvió como plataforma de lanzamiento para las candidaturas de Gerardo Morales a la Presidencia y Martín Lousteau a la Jefatura de Gobierno porteña, donde enfrentará a Jorge Macri, y/o al ministro de salud de la Ciudad, Fernán Quiroz, y/o a la ministra de educación Soledad Acuña. 

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Juan Schiaretti no quiere estar ausente en la disputa electoral de 2023 a nivel nacional. El radical Facundo Manes se muestra como un aliado del gobernador cordobés. 

Manes, con perfil bajo

En menor medida, también para la de Maximiliano Abad a la Provincia de Buenos Aires. El detalle es que en ese punto todavía resta afinar algunos detalles respecto a su relación con el otro aspirante a la presidencia, que desde hace rato parece haber adoptado un perfil más bajo que espera el momento para volver a saltar a la cancha: Facundo Manes. 

El neurocirujano cayó en desgracia luego de haberse atrevido a criticar a Macri en voz alta y haber avanzado con un pecado mayor, que fue el haber comparado al ex presidente con Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, sus movimientos posteriores estuvieron lejos de bajar la cabeza y esconder la  mano, sino que continuó exponiendo sus diferencias aunque siempre aclaró que no se ve en un espacio por fuera de Juntos por el Cambio. Sindicado por muchos como el principal factor que explica el resurgir del radicalismo bonaerense en la elección legislativa del 2021 y con altos niveles de conocimiento y exposición, el neurocirujano recorre el país y deja macerar una decisión que en Córdoba esperan con ansias. Un Manes huyendo de la interna amarilla y convirtiéndose en el portavoz de un armado por fuera de las dos coaliciones que extreman la polarización es el sueño de Juan Schiaretti, que sin lanzarse se convierte en un factor que desequilibra toda la discusión opositora. 

Schiaretti no quiere estar afuera de la discusión en 2023

El gobernador es el hombre que desde el peronismo tensiona las discusiones opositoras porque no acepta sumarse al armado de Juntos por el Cambio, a quien también considera responsable de los que él llama “el fracaso de la Argentina”. Y que ve expresado, naturalmente, en la grieta. Propone “salir por arriba” y tiene específicos movimientos que tejen relaciones con los diferentes grupos de poder económico (el campo, la industria, el sector empresario) a los que necesita sumarle músculo territorial. Nombres, armados, partidos, sellos. Eso es lo que a Schiaretti le falta para convertirse en un candidato nacional de temer. En Juntos por el Cambio saben que “el Gringo” está decidido a hacer valer su posición en octubre del 2023 y lo creen capaz de lograr estructurar un armado que centralmente le disputará su voto antikirchnerista. Por eso, la batalla de posiciones también se corre en terreno cordobés. 

Quizás, la filtración que dio cuenta del encuentro que en Olivos tuvieron Martín Llaryora y Mauricio Macri tenga que ver centralmente con esa discusión. 

  

 

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