“El 26% de los trabajadores registrados tiene ingresos bajo el nivel de pobreza”

Ed Impresa 05/11/2022 Por Miguel Apontes
El economista y referente de Unidad Popular Claudio Lozano dialogó con LNM y señaló que en Córdoba "la cantidad de ocupados que buscan trabajo asciende al 34%”.
Ed 283 © Pito Campos
De paso por Córdoba, el ex director del Banco Nación Claudio Lozano dialogó con La Nueva Mañana. Ilustración: Daniel "Pito" Campos

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ENTREVISTA

De paso por Córdoba para participar de distintas actividades políticas, el ex director del Banco Nación Claudio Lozano dialogó con La Nueva Mañana. Fue de los primeros dirigentes que desde adentro del Frente de Todos (FdT) planteó diferencias sobre medidas del gobierno. Las dificultades de unificar criterios en la coalición gobernante, que hoy saltan a la luz, se manifestaron en contrapuntos que Lozano hacía públicos. Dejó sus funciones en la principal entidad financiera nacional tras asumir la dirección del Nación Silvina Batakis. 

- ¿Es una contradicción la recuperación económica con crecimiento de la desigualdad?

-Si bien se da un proceso de recuperación, a partir de finales de 2020, es en un contexto de ampliación de la desigualdad. Persiste de una situación inflacionaria, que abona un mecanismo de concentración de la riqueza en empresas vinculadas al sector alimenticio y de los insumos. Además, el manejo presupuestario de las cuentas públicas en 2021 y 2022 y en el proyecto de Presupuesto aprobado para el año que viene, en el marco del acuerdo con el FMI. Todo esto aumenta la desigualdad. El común de la sociedad no se enteró de que hay una recuperación. Los niveles de pobreza e indigencia crecieron, aunque la economía está 6% arriba de como la dejó el gobierno de Mauricio Macri. La pobreza está al segundo trimestre de este año prácticamente en 39%; en Córdoba por encima de la media nacional. La indigencia está 9,4%. Estos índices están en peor situación, y se suma la reducción de la inversión en políticas sociales del 21% en términos reales respecto a 2021. Y más allá que el principal problema que afecta a los sectores más postergados es la inflación.

-¿Cuál es la respuesta desde el Gobierno para modificar la situación?

-No hay políticas del gobierno en ese sentido. El Presupuesto 2023 no modifica esta situación, profundiza todo. Con una economía volando, a tasas de inflación del 100% anual, no hay ninguna posibilidad de recomponer el poder adquisitivo de la población. Ni siquiera los trabajadores en paritarias, que pueden tener aumentos similares a la inflación, porque se dan de manera escalonada y llegan después de los precios. El mercado interno se debilita, las ventas se desaceleran. Hay un proceso paulatino de desaceleración de la actividad y eso no lo está viendo el Presidente. Una economía que en 2021 creció 10 puntos, desde diciembre a junio 2022 creció solo 1,3 por ciento. En agosto, el consumo descendió, la industria dejó de crecer: todo nos lleva a una situación de estancamiento, con altos índices de desigualdad. Perdimos 5 millones de votos en 2021, ahora mantenemos la situación la actividad que se desacelera y plantea un horizonte complicado con vistas al 2023.

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Tenemos más de la mitad de la población laboral en situación informal. Una política de distribución del ingreso no puede quedar recluida a la problemática salarial. (Foto: Javier Imaz / LNM)

-Entonces, ¿cómo se llega al 2023?

-La estrategia del Gobierno es llegar, en vez de tomar el toro por las astas y plantear la puesta en marcha de un programa popular antiinflacionario, que implicaría rediscutir el acuerdo con el Fondo, porque es inflacionario. Plantea suba de interés, de tarifas. Si mantenemos el esquema con el FMI, vamos a tener un aumento de tarifas del 150% en 2023, una tasa de inflación del 115% y llegaremos con un salario 15% abajo del que dejó Macri, incumpliendo el mandato electoral del FdT, que no vino a mejorar las ganancias de las empresas, sino para recomponer las condiciones de vida de la población. Por eso estamos proponiendo democratizar el FdT y garantizar las Paso, presentando una propuesta diferente: este modelo lleva a asfaltar el camino para un retorno del pasado.

Una mayoría con bajos ingresos

Mientras se divulga un índice de desocupación relativamente bajo, los niveles de pobreza e indigencia se mantienen altos. La explicación: los salarios de trabajadores y trabajadoras “en blanco” y que discuten paritarias, en buena proporción no superan el umbral de pobreza. Ni qué hablar del salario informal. “Tenemos un universo del 26% del total de trabajadores registrados con ingresos inferiores al nivel de pobreza. Tiene que ver, además, con los bajos niveles salariales, y donde más de la mitad de la población laboral se encuentra en situación informal”, grafica Lozano. 

-O sea que tenemos asalariados pobres…

-Hay una medición del Indec sobre los ocupados demandantes de empleo; dado el nivel de insuficiencia de sus ingresos, es gente que hace changas. Cuando uno quiere decir cuántos son en Argentina los que buscan empleo, no es un 6 o 7% como dicen las estadísticas, esa es una mirada ingenua. Nosotros medimos a un cuarto de la población, incluso más del 30% en algunos casos. Córdoba es un caso donde la cantidad de ocupados que buscan trabajo asciende al 34%. Hay una proporción mayoritaria de empleo deteriorado, de baja calidad e ingresos insuficientes. Tomando el segundo trimestre de 2022, se crearon 599 mil puestos, y de ese número 400 mil son trabajadores asalariados no registrados, que perciben entre 25 y 30 mil pesos. Con este tipo de ingresos perpetuamos la pobreza o la aumentamos. 

-¿Insiste con la necesidad de un Salario Universal?

-Lo venimos planteando desde 2020, cuando se implementó el IFE. Tenemos más de la mitad de la población laboral en situación informal. Una política de distribución del ingreso no puede quedar recluida a la problemática salarial. No alcanza, hay muchos que no tienen salario. De ahí que debe ponerse en marcha un Ingreso Básico Universal, para la población adulta entre 18 y 65 años que no tiene un ingreso formal. Un monto equivalente a la línea del hambre nos permitiría garantizar un piso donde ningún hogar gane menos que la línea de indigencia. El Ingreso Básico debe estar conformado por la Asignación Universal por Hijo (AUH), más un ingreso básico universal. Necesitamos invertir un 1% más de lo que hoy se invierte en política social. Además, pedimos un salario social de formación, equivalente al Salario Mínimo Vital y Móvil, que reemplace a los actuales programas Potenciar Trabajo y Progresar, y que genere un área de economía pública y social. En este segmento identificamos a 4 millones de personas que podrían acceder, trabajando o formándose. Sería una inversión del 2,5 del Producto.

Recuperar la industria nacional

Cuando se habla de reconstruir el aparato productivo, aparece el gran clivaje, los proyectos antagónicos de país. Una economía primarizada o una economía industrial. Claudio Lozano sostiene que el país está en condiciones de llevar adelante un programa de sustitución de importaciones. “Mientras estuve en el Banco Nación, se puso en marcha el Consejo Consultivo de la Pequeña y Mediana Empresa. Investigamos sobre las oportunidades de sustituir importaciones, considerando los financiamientos del propio banco, y vimos la capacidad que tenemos para reemplazar el 20% de las importaciones industriales del país, un ahorro de 20 mil millones de dólares”. 

-¿Faltó decisión política?

-No tenemos una política industrial, la capacidad sustitutiva en la Argentina es grande y puede perfectamente potenciar el desarrollo y favorecer la creación de empleo. Analizamos, a partir de las líneas de créditos diferenciales a algunas empresas, el caso de Aceitera General Deheza, donde el 52% de lo que importó lo podría haber comprado en Argentina. Lo mismo YPF: podría haber comprado aquí el 35% de lo que importó. 

-En el Coloquio de Idea se habló de “ceder para crecer”…

-Con solo mirar las estadísticas de distribución del ingreso se puede ver quién tiene que ceder. En el último año de mejor actividad durante la gestión de Macri, el 2017, si se lo compara con el nivel de actividad de 2022, mientras el excedente empresarial creció un 27,5% en términos reales, es decir por encima de la inflación, la masa salarial cayó un 10,7 por ciento.

-Usted habló de que en junio pasado lo que hubo fue un golpe de mercado. 

-Un golpe de mercado que desestabilizó las paridades financieras y cambiarias, hubo retención de la comercialización de soja, se retacearon divisas buscando mejorar el tipo de cambio. Un impacto institucional notable.  Se desplazó al presidente de su rol, quedó recluido a funciones casi protocolares. Sergio Massa y el Frente Renovador, que por otra parte es un actor más del FdT, con vínculos fluidos con el poder económico más concentrado, coparon la gestión. A eso se suma el silencio de la Vicepresidenta. Al Gobierno lo encabezan sectores que no tienen nada que ver con los que le dieron origen a esta coalición. El programa de Sergio Massa enfría la economía, es ortodoxo, tradicional. Basta ver quién es el segundo en la cartera, Gabriel Rubinstein, o el asesor Daniel Marx. Funcionarios que no tienen nada que ver con la perspectiva que planteamos en su momento para las elecciones en 2019. 

  

 

La Nueva Mañana - Edición Impresa 283

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