Con el lanzador Tronador II Argentina completa el círculo aeroespacial

Ed Impresa 15/10/2022 Por Miriam Campos
Tras el desarrollo de satélites, la CONAE va por un lanzador propio para ponerlos en órbita. Argentina se sumará al lote de diez países que dominan el ciclo espacial completo.
Tronador © conae00001
“Argentina ha mostrado la capacidad de hacer sus propios satélites", dice Brian Parola, uno de los jefes de proyecto. Fotos: gentileza Conae.

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DE ARGENTINA AL ESPACIO 

“Argentina ha mostrado la capacidad de hacer sus propios satélites, desarrollar su propia tecnología necesaria para eso, y los satélites que hemos hecho siempre fueron para mirar la Tierra. Es decir, son satélites de observación y toda esa información le permite al país utilizarla en provecho de  mejorar la producción, manejar catástrofes como inundaciones, incendios o el avance de plagas”, dice a este medio Brian Parola, que es subgerente en la Gerencia de Acceso al Espacio y uno de los jefes de proyecto dentro del Programa de Acceso al Espacio de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae). Y agrega: “Toda esa información, aplicada en distintos campos, ayuda a nuestro desarrollo económico y social”.

La Conae tiene por objetivo desarrollar para el 2030 un lanzador que ponga en órbita desde tierra argentina satélites propios y de otros países. El trabajo se viene haciendo desde hace tiempo, incluso durante la pandemia, pero la reciente inyección de presupuesto por parte de la Nación le dio un impulso determinante a este sueño de la ciencia argentina: el lanzador Tronador II. 

El 3 de octubre se firmó un contrato entre la Conae y VENG -empresa nacional dedicada al servicio y desarrollo tecnológico de alto valor agregado- para avanzar con el proyecto. El anuncio se hizo desde el Centro Espacial Teófilo Tabanera de Falda del Cañete, reunió al presidente Alberto Fernández y el gobernador Juan Schiaretti e implica una inversión de 9.730 millones de pesos para el desarrollo de un prototipo y de infraestructura auxiliar. 

Tronador © conae00003

Construcción de soberanía

Hasta ahora, para que los satélites producidos acá puedan ponerse en órbita en el espacio y desarrollar su tarea es necesario contratar un lanzador extranjero. Solo 10 países tienen capacidad de completar el ciclo espacial: fabricar satélites y lanzadores, y contar con plataforma de lanzamiento propia; de ellos depende el resto de los países del globo.

“Completar el círculo de toda esta cuestión tecnológica, de tener un lanzador propio para poder decidir en qué momento, de qué forma, cómo lanzar el satélite, brinda independencia y soberanía”, explica Parola y añade: “Además, la Argentina podrá ofrecer servicios de lanzamiento a otros países y así generar divisas mediante exportaciones de alto valor agregado”.

“Tener la capacidad propia de lanzamiento de satélites permite llegar a la órbita específica que requieren las misiones nacionales. Así lograríamos una plena independencia y podríamos ejercer nuestra soberanía mediante el uso pacífico del espacio ultraterrestre”, amplía entusiasmado Parola, que tiene 49 años y es ingeniero aeronáutico recibido de la Universidad Nacional de Córdoba. Siempre le interesaron los artefactos que vuelan, y trabajar en este tipo de proyectos, impensados cuando se recibió a fines de los ‘90, es para él “un privilegio”. 

“Trabajé en Fábrica de Aviones, en aeropartistas, con empresas del rubro aeronáutico, y cuando me llamaron de acá de Conae no podía creer, porque en ese entonces no sabía que estos proyectos se llevaban a cabo y mucho menos acá en Córdoba”, dice.

-¿Por qué es importante que estos proyectos tengan respaldo estatal?

-Si desarrollos de este tipo no son tomados como una política de Estado es imposible hacerlos, porque son proyectos de muy largo aliento. Este proyecto requiere una tecnología que lleva mucho tiempo adquirirla, no son tecnologías que se resuelvan de un momento a otro. Yo diría que en un 90% cuando uno va a buscar especialistas en cada rubro, lo que se busca hacer sale de lo normal y no hay nadie que sepa exactamente cómo se hace; por lo tanto,  hay que aprender a los golpes a veces. Entonces todo lleva tiempo, y mucho más si somos relativamente pocos en comparación con otras agencias. 

-¿Cuánta gente puede requerir este tipo de desarrollos? 

El proyecto es a nivel nacional, Conae tiene varias sedes en el país y distintos grupos están involucrados y se suma VENG, pero también es necesario el aporte de proveedores y contratistas, porque de otro modo no podríamos trabajar todo esto. El proyecto lo maneja Conae, somos en total 19 personas para Acceso al Espacio y manejamos la ingeniería de sistema en el proyecto, pero hay una cadena de trabajo. VENG es el contratista principal, la agencia le encarga a VENG que haga la parte operativa del proyecto y VENG a su vez subcontrata. Entonces tenemos universidades y también hay contratistas privados, proveedores privados y hasta contratistas de la industria autopartista o metalmecánica de Córdoba, muchísimos proveedores. Trabajamos también con FADeA, Invap, incluso empresas de software, electrónica. Un proyecto como este derrama actividad industrial y genera puestos de trabajo en muchos rubros. 

-¿Cómo posiciona a los países la capacidad de desarrollar este tipo de proyectos?

-Los países que tienen lanzadores son diez, ninguno en vía de desarrollo: son países potencias y desarrollados. Es decir, el país que invierte en tecnología, y sobre todo tecnología de este tipo, tiene cierto poder sobre el resto de los países. El dominio de una tecnología permite ubicarse por encima de otros y tener capacidades que otros no tienen, lo que hace una diferencia. 


 

 

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