“Adonde vayan…”: escrache a un genocida entrerriano en Las Rabonas

Será este sábado. Cosme Demonte, condenado por crímenes de lesa humanidad en Entre Ríos, desde agosto goza de prisión domiciliaria en la casa de su hijo.
Cosme Ignacio Demonte (H.I.J.O.S. Paraná)
Cosme Ignacio Demonte. (Foto: H.I.J.O.S. Paraná)

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 DERECHOS HUMANOS

El represor Cosme Demonte será escrachado este sábado desde las 10 en Las Rabonas, la localidad en la que reside bajo prisión domiciliaria. Con fundamentos que aluden a cuestiones de salud, el beneficio le fue dado por el juez Federal Leandro Ríos, que lo condenó años atrás en la Causa Área Paraná. Paradójicamente, la localidad cuenta tan sólo con un dispensario y se encuentra a 16 kilómetros del Hospital Regional Luis María Bellodi de Mina Clavero; el nosocomio de segundo nivel más cercano.

Organismos de Derechos Humanos convocan a una concentración en la plaza del pueblo para marchar hasta la vivienda en la que se encuentra alojado Demonte. La idea es celebrar un escrache que ponga en evidencia la impune maniobra judicial.

Semanas atrás, la misma Comuna de Las Rabonas emitió una declaración de persona no grata contra el genocida y giró esta determinación a la Justicia Federal entrerriana, para que reconsidere la decisión.

Los crímenes de Demonte

La Causa Área Paraná inició con la vuelta de la democracia, fue interrumpida por las leyes de impunidad y se reabrió a partir de la decisión política del presidente Néstor Kirchner de habilitar los juicios por crímenes de lesa humanidad.

A fines de 2015, Cosme Demonte fue condenado a prisión perpetua por los delitos de privación ilegítima de la libertad, torturas, el secuestro de Victorio José Ramón “Coco” Erbetta y el homicidio de Pedro Miguel Sobko.

Victorio Erbetta cursaba el quinto año de Ingeniería Electromecánica en la Universidad Católica Argentina (UCA), era presidente del Centro de Estudiantes e integrante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y la organización Montoneros.  

El 16 de agosto de 1976 fue secuestrado por policías de civil pertenecientes a la “patota” que comandaba Cosme Demonte y llevado al Centro Clandestino de Detención “Escuadrón de Comunicaciones”, de Paraná. Testigos aseguran que murió en la tortura. Las Fuerzas Armadas inventaron una supuesta fuga para justificar su asesinato.

Pedro Sobko militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT - ERP). Con su familia se hallaba clandestino en Buenos Aires, cuando en un regreso a su casa de Paraná, el 2 de mayo de 1977, fue secuestrado por la Policía Federal y el Ejército. 

Testigos han acreditado que en una concurrida avenida de la capital entrerriana Sobko logró escapar del baúl del auto en el que lo llevaban, fue recapturado y fusilado por Cosme Demonte en plena vía pública.

Erbetta y Sobko continúan desaparecidos.

La impunidad del tiempo

Victoria Clarisa Sobko es hija de Pedro y preside la agrupación H.I.J.O.S. Paraná. Entrevistada por La Nueva Mañana, precisó que durante la dictadura “Demonte comandó la ‘patota’ de la Policía Federal y sirvió como Inteligencia al Batallón 601 del Ejército”; y que con la vuelta de la democracia la Justicia afirmó desconocer su paradero.

En los últimos años llegó a descubrir que Demonte vivía a metros de la casa de su hermano y que trabajaba en la seguridad de un supermercado al que solía ir. Sin embargo, si bien lo buscaba insistentemente, no lograba hallarlo, ya que sólo contaba con fotos viejas para poder reconocerlo.

Entre lágrimas, recuerda: “Cuando lo pusieron preso, la felicidad no entraba en mí. Esa noche fue la primera vez que soñé con mi viejo: nos dábamos un abrazo. Se cumplía ese deseo de que este tipo deje de estar suelto, siendo un profesional de matar y torturar”.

Marcelo Boeykens, coordinador del Registro Único de la Verdad de Entre Ríos y abogado querellante en la Causa Área Paraná, también consultado por La Nueva Mañana contó que Demonte y otros imputados lograron dilatar por años el juicio, mediante la compulsiva presentación de manuscritos. 

“Demonte tiene más de 62 incidencias, entre pedidos de prisión domiciliaria, nulidades, recusaciones, recursos extraordinarios, pedidos para acogerse al beneficio del 2 por 1”, detalló.

Un beneficio inexplicable

Demonte tuvo una neumonía y una hemorragia intestinal, de las que fue dado de alta; y tiene hipertensión y diabetes controladas. Le queda por resolver una anemia, pero se niega a recibir una transfusión de sangre, alegando cuestiones religiosas.

Lucía Tejera, representante de la querella de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, asegura que el estado de salud del represor se estabilizó y que “de los informes del alta de los hospitales públicos de Paraná no surge que los tratamientos que debe recibir no puedan ser dados estando él en la unidad penal”. 

Destaca la paradoja de que el juez Ríos “le brindó el beneficio de la prisión domiciliaria en un lugar en el que tiene menos posibilidades de atención de salud compleja que lo que tendría en la capital de Entre Ríos”.

Empero, Tejera aludió que el privilegio concedido a Demonte no es una excepción en la Causa Área Paraná: “La mayoría de los condenados de lesa están en prisión domiciliaria y a muchos imputados les dieron penas tan bajas que salieron libres una vez terminados los juicios, al haber cumplido las condenas sólo con la prisión preventiva”.

Persona no grata

El 14 de septiembre, la Comuna de Las Rabonas declaró “persona no grata” a Cosme Demonte, a partir de un pedido de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos de Traslasierra y la flamante Mesa local.

En la declaración, firmada por el jefe comunal Marcelo Matos y la tesorera Nancy Pereyra, se afirma que vecinas y vecinos de la localidad reclaman que la paz social puede “verse gravemente amenazada por la presencia de un condenado por delitos contra la vida de conciudadanos que sufrieron torturas, violaciones, desapariciones, tormentos y vejaciones, atentando contra los más mínimos derechos a la vida, dignidad y libertad de pensamiento”.

“La comunidad está más informada de lo que uno cree”, asegura Mariana Genna, de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos local, quien destaca que el crimen reciente del joven Santiago Aguilera ha sensibilizado a la región. 

“Es una burla que le den este beneficio” completó, al tiempo que recordó la masiva movilización que suscitó en la vecina localidad de San Javier en 2018 el escrache al genocida Gustavo Diedrichs, beneficiado también con prisión domiciliaria.

Respecto de la convocatoria al escrache, Victoria Clarisa Sobko se mostró gratificada: “Me da alegría que pese a que (Demonte) mira las estrellas en un lugar paradisíaco, surge la conciencia del pueblo y se habla de señalizar el lugar para dar a conocer quién es y discutir en qué cárceles tienen que estar los genocidas”.

Finalmente, subrayó que es importante que la comunidad sepa que si llega a ver a Demonte fuera de su casa debe sacarle una foto, denunciarlo y difundir. 

  

 

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