Reserva Chancaní: un oasis de monte nativo en el territorio provincial

Especiales - Turismo 23/09/2022 Por Vanina Boco
En el oeste provincial se encuentra esta área protegida que conserva parte del monte autóctono que aún sigue en pie. Un recorrido por uno de los lugares para valorar.
Un camino de precicipios y vistas impresionantes.
Un camino de precipicios y vistas impresionantes. Fotos: Vanina Bocco

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Especial para La Nueva Mañana

Sabemos que el monte nativo en la provincia de Córdoba es un bien escaso, que cada vez son más reducidas las áreas donde se puede apreciar su riqueza, por eso cobran importancia las reservas y parques que se dedican a preservarlo.

Uno de ellos es el Parque Provincial y Reserva Forestal Natural Chancaní, ubicado en el oeste cordobés, a 265 kilómetros de la ciudad de Córdoba, en el departamento de Pocho.

Esta área comprende alrededor de 5000 hectáreas donde se preserva y se estudia el pedacito de bosque chaqueño que queda en la provincia.

Cómo llegar

Para llegar hasta la Reserva hay que dirigirse a la Ruta Provincial N° 34, en dirección a Mina Clavero, en el valle de Traslasierra, luego seguir por la RP 15, donde se dejan atrás las sierras y se continúa por un trayecto recto hasta la localidad de Taninga. Allí hay que girar hacia la izquierda para tomar la RP 28.

Un camino sinuoso, rodeado de palmeras caranday, pequeños conjuntos de casas, y la perfección del volcán Ciénaga que acompaña gran parte del recorrido. Es un paisaje poco habitual y una muestra más de la diversidad y riqueza paisajística de la provincia.

Justo donde comienza el Parque Provincial y Reserva Forestal Natural Chancaní se ubica el primero de los cinco Túneles de Taninga. Este famoso circuito fue construido en la década del 30 para conectar a las provincias de Córdoba y La Rioja y que recientemente fue asfaltado en su totalidad. 

Es un trayecto de 36,5 kilómetros que va hilvanando los túneles con una belleza natural sorprendente: sierras enormes, vegetación frondosa, cóndores y jotes que vigilan desde lo alto y unas vistas únicas en los 360 grados.

Dejando atrás a los túneles

Ni bien termina el recorrido de los túneles, también se termina el asfalto y comienza el camino de ripio hasta llegar a la sede de la Reserva. 

Es un trayecto un poco complicado, sobre todo en los primeros kilómetros donde las piedras sobresalen y se requiere de un vehículo en buenas condiciones y si es alto mejor. También hay que tener en cuenta que no hay estaciones de servicio en esta zona por lo que conviene llenar el tanque antes de emprender esta parte del viaje.
El camino comienza a descender entre paredes de lajas doradas, que dan un marco imponente y que se mezclan con la vegetación tupida a medida que se avanza.

Ya en la parte llana, la calle es de ripio más parejo y en el primer desvío de la ruta hay que girar a la izquierda, en donde hay un cartel que indica el acceso a la Reserva.

Las impresionantes vistas del camino que lleva a la Reserva Chancaní.
Las impresionantes vistas del camino que lleva a la Reserva Chancaní.

El refugio del monte nativo

La Reserva Chancaní fue creada en 1986 y en el ingreso cuenta con área de administración y viviendas donde están los guardaparques, área de acampe, asadores, baños, mesas y bancos para el público en general. No cobran entrada.

En sus alrededores el monte respira tranquilo y hay diversos senderos para recorrer la Reserva. Uno de ellos es interpretativo, pero cuando fui estaba en refacción, si bien lo pude recorrer, no tenía la cartelería porque la habían sacado para renovarla.

Hay distintos circuitos de fácil acceso y corta duración, con callecitas bien delimitadas que reciben el nombre de picadas. Así están la Picada central que se accede por el sendero interpretativo, y la Picada diagonal que son las que pude recorrer en mi estadía. 

Son largos caminos en plena llanura que te van internando en bosques de quebrachos blancos, brea, tala, jarilla, mistol y algarrobos.

Allí encuentran refugio diversas especies como las corzuelas, los zorros grises, los pecaríes y aves como loros habladores y calacantes, soldaditos chaqueños, horneritos copetones y chinchero. 

Las aves son las primeras en dar la bienvenida, aunque a la siesta se esconden un poco por el calor que hace en esta zona, aun estando todavía en invierno. Y, con la llegada de la noche, comienzan a salir del monte todo tipo de especies: tuve la oportunidad de ver a unos zorritos que se acercaban amistosamente a la zona de acampe, y más reservada, una corzuela deambulaba cerca de uno de los caminos. Otras personas que también pasaron la noche allí, contaron que se habían encontrado con unos pecaríes justo al atardecer.

El Parque Provincial y Reserva Forestal Natural Chancaní forma una especie de corredor de áreas protegidas junto con el recientemente inaugurado (en fase experimental) Parque Nacional Traslasierra, ubicado a unos pocos kilómetros de allí. Juntos, resguardan este oasis de monte nativo que lucha por sobrevivir en la provincia. 

 

 

La Nueva Mañana - Edición Impresa 277

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