Desaparición de Yamila Cuello: clínica jurídica para avanzar en la investigación

Ed Impresa 12/08/2022 Por Consuelo Cabral
A fines del año pasado la abogada Graciela Taranto se constituyó como representante de Soledad Cuello, hermana de la joven desaparecida hace casi 13 años.
Yamila Cuello PTS
Yamila Cuello PTS

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El 25 de octubre de 2009 Yamila Cuello le dio un beso a su abuela y le dijo que iba y volvía, que le tuviera el agua caliente lista para bañarse. Tenía 21 años y vivía en Coronel Olmedo, un barrio ubicado en el extremo sudeste de la ciudad de Córdoba. Antes de salir, recibió una llamada de su ex novio, Néstor Antonio Simone, un hombre 20 años más grande que ella. Un jugador compulsivo que ejercía violencia de género sobre Yamila, a quien utilizaba para pagar sus deudas, obligándola a tener relaciones sexuales con quienes perdía.

Ese domingo fue el último día que su familia la vio. Pasaron casi 13 años y aún Yamila no aparece. Ni viva, ni muerta. No aparece. Su familia, su hermana Soledad Cuello, se puso en la espalda su búsqueda, creando una coordinadora y golpeando puertas sin cesar para exigir justicia. El nombre de Yamila se hizo remera, bandera y comenzó a flamear en cuanta marcha hubo y hay hasta hoy.

La desaparición de Yamila puso de manifiesto la existencia de trata de personas con fines sexuales en la provincia, y su causa es la primera y la única en llevar esa carátula.  

Sobreseimientos de los imputados

Al cumplirse 12 años de la desaparición de Yamila, en octubre del año pasado, el juez Ricardo Bustos Fierro a cargo del Tribunal Federal N° 1 de Córdoba resolvió dictar la nulidad parcial de los requerimientos de instrucción por la imputación de Néstor Antonio Simone, por el delito de “trata de personas”.

Y el mismo tribunal ordenó el sobreseimiento de Horacio Ramón Palacios por el delito de “trata de personas”, a la vez que declarar la falta de mérito a favor de ambos, por el delito de “homicidio agravado” en el carácter de coautores ordenando en consecuencia la inmediata libertad de Simone. Al día de hoy, tanto Simone, como Palacios, permanecen en libertad. En 2010, la ex pareja de Yamila Cuello, fue sobreseído por el delito de trata en una resolución que quedó firme y criticada por los movimientos de derechos humanos por su rapidez, siendo que la investigación apenas comenzaba.

Del “Vasco” a un equipo multidisciplinario

Durante muchos años, Soledad contó con el apoyo y la representación comprometida del abogado Carlos “Vasco” Orzacoa, quien la acompañó en todos los vaivenes que tuvo la causa, pasando por la órbita de la Justicia provincial a la Justicia Federal, lugar donde actualmente se encuentra la investigación, en manos del fiscal federal Enrique Senestrari. A fines del año pasado la abogada Graciela Taranto, con vasta experiencia en casos relacionados a delitos de abuso sexual, se acercó a Soledad y se ofreció a colaborar con la causa.

“El Vasco llevó la causa hasta el aniversario 12 de mi hermana y yo estoy súper agradecida por todo el aprendizaje, por su empatía, por su militancia. A fines del año pasado nos pusimos de acuerdo y resolvimos que estaba bien aceptar la ayuda de la doctora Taranto, quien se ofreció desinteresadamente a continuar con la representación”, cuenta Soledad Cuello a La Nueva Mañana.

En ese marco, desde La Nueva Mañana dialogamos con la doctora Graciela Taranto para conocer cómo se conformó este equipo multidisciplinario, integrado en su totalidad por mujeres, estudiantes de derecho, y profesionales del campo de la psicología, la antropología, la criminología, y la arquitectura.

-¿Cómo llega a la causa y cómo surge la idea de armar un equipo integrado por profesionales de distintos campos?

Hace algunos años comencé a rotar mi mirada sobre los procesos legales porque me di cuenta que el abordaje no puede ser solo jurídico. Me influyó mucho el trabajo del doctor Hugo Saleme con la clínica jurídica y mi trabajo con víctimas de abuso sexual, en donde es clave el acompañamiento de una psicóloga, una médica, una docente, entre otras profesionales. Creo en la praxis y en la interdisciplinariedad, y desde allí fue que me acerqué a Soledad para ayudarla a encontrar a su hermana con o sin vida.

-¿Cómo fue la convocatoria del equipo multidisciplinario y quiénes lo integran?

Cuando tomo el caso me encuentro con una causa que, como intuía, es muy compleja, con poca prueba analizada pero mucha prueba por recolectar, por lo que me pareció necesario armar un equipo de trabajo para poder volver atrás en el tiempo y avanzar en dos frentes claves que son la responsabilidad penal y la búsqueda.
Desde el estudio que comparto con la doctora Virginia Mottura abrimos una convocatoria en las páginas web de las universidades y en las redes sociales para profesionales de diferentes ramas, entre ellas estudiantes de abogacía, abogadas, antropólogas, y psicólogas. En un primer momento solo pusimos que era para una causa de trata de personas. Obtuvimos una muy buena respuesta, tan es así, que pudimos elegir y conformar un equipo integrado por mujeres. Después les dijimos que era para Yamila.

Tenemos un equipo estable formado por 10 abogadas y estudiantes de abogacía, todas mujeres, que nos reunimos semanalmente. Y un equipo con cinco profesionales externos integrado por una perito calígrafa, dos psicólogas, un colaborador con experiencia en trata, y una arquitecta especializada en urbanismo. Ella, por ejemplo, nos ayudó a ubicar la geografía de la ruta por la cual podrían haber sacado a Yamila de Córdoba y las posibles locaciones adonde puede haber ido, como wiskerias. Eso lo cotejamos con causas anteriores, como la de Marita Verón. Todas las personas que integran el equipo tienen contrato de confidencialidad.

-¿Cuál es la hipótesis que maneja su equipo luego de asumir la representación de la familia?

No descartamos la desaparición forzada con fines de explotación sexual. Después, si la terminaron matando o no, no lo sabemos. Pero sí tenemos la certeza que la privación de libertad fue con esa finalidad sin duda. Pudimos avanzar en el estudio de la causa, estamos haciendo investigaciones privadas y preparando un planteo porque creemos que ha faltado una perspectiva de género en el análisis de la responsabilidad de Simone, que fue novio de Yamila, sobre quien ejerció violencia. Y en ese error de análisis, se dictó una sentencia de sobreseimiento, que quedó firme, por el delito de trata de personas y explotaciones sexual a los pocos meses de su desaparición. No estamos de acuerdo con esa sentencia, que ocurrió incluso cuando Soledad-Cuello- no contaba con una defensa. La dictaron sin que nadie pudiera controlar. Se apuraron. Nadie dicta una sentencia en unos meses y mucho menos de una persona desaparecida. Simone es la punta del hilo.

-¿Cómo sigue ahora la causa? ¿Van a presentar algún recurso?

Como querellantes vamos a ofrecer pruebas para colaborar con la investigación. Y analizar o ver la viabilidad de discutir esa resolución de sobreseimiento de Simone por trata, presentando un recurso. Pero este recurso solo aplica cuando se plantea a favor del imputado, y no sería este el caso, porque sería en contra. La garantía de non bis in ídem significa que no podés ser juzgado dos veces por lo mismo, y es tan fuerte esa garantía, que no se puede violar. Entonces, la revisión de una sentencia solo procede si es a favor del imputado. Nosotras consideramos que el derecho de igualdad, que también es un derecho del rango constitucional le tiene que dar ese beneficio a la víctima, especialmente por las características de esta sentencia, como la velocidad con que se dictó, la falta de prueba, y que se hizo con la persona desaparecida. Queremos que se revoque la sentencia de sobreseimiento de Simone porque la desaparición de Yamila Cuello es un delito de lesa humanidad.

 

 

La Nueva Mañana - Edición Impresa 27

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