Adolescentes que rompen estereotipos y logran reconocimiento internacional

Ed Impresa 29/07/2022 Por Marcos Villalobo
Cuatro estudiantes de colegios secundarios, comandados por dos profesores cordobeses, representaron al país en la Olimpíada Internacional de Biología en Armenia.
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Los estudiantes fueron preparados por dos profesores cordobeses, que exponen orgullosos este logro por todo lo que significa y por cómo rompe muchas creencias.

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Especial para La Nueva Mañana

FUTUROS CIENTÍFICOS

Desde hace tiempo se acumulan los reclamos y quejas por el sistema educativo, donde los apuntados son los estudiantes. “No saben comprender textos”, se sentencia en los medios con un eco interminable. Y sin escapar a esa triste realidad que exponen las estadísticas e investigaciones, sin embargo no todo es oscuro en la formación educativa.

Hay miles y miles de adolescentes en Argentina que escapan a esos estereotipos y prejuicios. 

Recientemente cuatro estudiantes de colegios secundarios representaron al país en las Olimpíada Internacional de Biología y dos se trajeron medallas desde Armenia. Los estudiantes fueron preparados por dos profesores cordobeses, que exponen orgullosos este logro por todo lo que significa y por cómo rompe muchas creencias.

Génesis

“Las Olimpíadas Argentinas de Biología (OAB) surgieron en 1992 como una propuesta de la Universidad Nacional de Río Cuarto y unos años después se sumó al acompañamiento el Ministerio de Educación de la Nación. Desde 1993 Argentina participa de las instancias internacionales, incluso en el 2006 fue sede de una Olimpíada”, explica Matías Pellegrino, docente de la UNRC que acompañó a los estudiantes a aquel país junto al profesor Lucas Tosolino. 

El Programa Nacional de Olimpíadas está conformado por ocho disciplinas: Geografía, Física, Química, Ciencias Juniors, Filosofía, Informática, Historia y Biología. 

“En el caso de la Olimpíada de Biología se pasa por etapas de evaluación. Colegial, intercolegial y nacional. Esta última etapa se realiza todos los años en la Universidad Nacional de Río Cuarto. Otra particularidad de este evento es que los exámenes se rinden en equipos de tres estudiantes en concordancia con el slogan ‘competir compartiendo’”, contó Pellegrino, que es integrante del Comité Organizador Ejecutivo de la OAB.

Tras ser seleccionados por sus rendimientos académicos en la Olimpíada Argentina de Biología y sortear las etapas selectivas, cuatros estudiantes participaron de la edición número 33 de la Olimpíada Internacional de Biología que se desarrolló del 10 al 18 de julio en Ereván, Armenia. El equipo argentino estuvo conformado por los estudiantes: Gregorio Jaca de la Escuela ORT (CABA), Juan Diego Laszeski del Instituto Gobernador Fontana (Sarmiento, Chubut), Donato Pellegrini de la Escuela Nacional “Adolfo Pérez Esquivel” (Olavarría, Buenos Aires) y Ulises Dimópulos de la Escuela Escocesa San Andrés (Olivos, Buenos Aires). Jaca y Pellegrini agrandaron el histórico medallero de Argentina ‘competir compartiendo’ en las Olimpíadas Internacionales, ya que alcanzaron las medallas de bronce y plata, respectivamente. 

Todo un logro, ya que participaron estudiantes de 63 países de todos los rincones del mundo.

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Crecimiento

Tosolino, que además de colaborador con este proyecto es estudiante de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y un apasionado por la divulgación científica, en diálogo con La Nueva Mañana contó: “Desde hace dos años estaba trabajando ad honorem en las Olimpiadas nacionales y Matías me invitó hace unos meses para acompañar al equipo traduciendo los exámenes. Los idiomas oficiales en este certamen internacionales son el ruso y el inglés. Los chicos rindieron en español y nosotros traducimos. Son dos exámenes teóricos y cuatro prácticos. Fueron casi cinco días seguidos sin dormir, traduciendo y dejando todo listo para que puedan rendir. Pero los chicos dieron el 110 por ciento. Obtuvieron medalla de plata y bronce. Hacía muchos años que Argentina no lograba medalla de plata. Hemos crecido en orden de mérito”. 

Estos eventos educativos nacieron con la intencionalidad de potenciar el interés los jóvenes estudiantes por la Biología, mediante propuestas que despierten la creatividad y curiosidad de los mismos. 

En Armenia resaltaban que los participantes de esta competencia “son los futuros científicos en el área de las ciencias de la vida”.

Los cuatro argentinos que participaron de esta competencia en Armenia son chicos de 17 y 16 años, todos terminando el colegio secundario. En marzo de este año estos cuatro adolescentes quedaron seleccionados y desde entonces una vez al mes viajaban desde sus lugares de origen a Río Cuarto para recibir clases teóricas y prácticas. 

“Es algo muy lindo porque es la única olimpíada dentro del proyecto nacional de olimpíadas que se rinde en equipo. El resto de son más bien individualistas”, explica Tosolino, que cuando era estudiante de secundario fue medalla de plata en la Olimpíada Iberoamericana de Biología que se celebró en Ecuador. A propósito, resaltó: “Desde mi experiencia, la dinámica que se forma ahí es una dinámica donde se prioriza el trabajo en equipo, el respeto, la discusión y eso nutre mucho el proyecto”.

La Nueva Mañana dialogó con estudiantes que han participado en otras oportunidades en Olimpíadas científicas y ellos destacan la importancia que tiene que estos eventos sean visibilizados, ya que rompen con prejuicios de que los “adolescentes están todo el día jugando con el celular”. Hay iniciativas, hay que apoyarlos.

¿Hay apoyo?

Tosolino quiso destacar que los que participan de estas actividades científicas no son chicos fuera de lo común, son estudiantes “normales” con ganas de aprender. 

A propósito, este medio consultó sobre si hay apoyo desde las instituciones y los docentes para que estas acciones sean promovidas y se encontró con que “lamentablemente las horas de biología en la currícula cada vez son menos, según el plan de estudio en Argentina”, comentó Pellegrino. Todo lo que tiene que ver con el trabajo para las olimpíadas es un trabajo extra tanto para el docente como para los alumnos; no es remunerado.

“Es una actividad que se hace por vocación. Hay docentes que sí incentivan y otros no, porque no es obligatorio. Los docentes que lo hacen es por compromiso con la biología y por pasión a la vocación”, dijo el docente riocuartense.

 

 

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