Ni Una Menos: las principales demandas del colectivo feminista

Diálogo con integrantes de la Asamblea Ni Una Menos Córdoba y un panorama de cuáles son las deudas en materia de violencia de género.
marcha #8M Lucía Ceresole (5)
Este viernes 3 de junio habrá marchas contra la violencia de género en Córdoba y el resto del país. Foto: Lucia Ceresole

Este viernes 3 de junio se cumplen siete años del primer Ni Una Menos, el movimiento feminista contra la violencia de género surgido en 2015 en Argentina y que luego se trasladó al resto del mundo, y habrá movilizaciones en todo el país. En Córdoba, este año la movilización será desde las 18 en Colón y La Cañada hasta Patio Olmos.

Cabe recordar que la primera marcha del Ni Una Menos se replicó en 80 ciudades argentinas y fue para pedir justicia por Chiara Páez, la adolescente de 14 años asesinada el 9 de mayo de 2015. Chiara estaba embarazada y había decidido decirle al padre, Manuel Mansilla, de 16 años, que quería tener a su bebé. Mansilla la mató y enterró el cuerpo bajo la casa de sus abuelos. El cuerpo de la adolescente fue encontrado al día siguiente y Mansilla confesó haberla matado.

Desde la Asamblea Ni Una Menos Córdoba remarcaron que en lo que va del año ya hubo 117 femicidios y transtravesticidios.

En tanto, desde la Oficina de la Mujer (OM) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) indicaron que según el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, el año pasado hubo 251 víctimas letales de violencia de género, un promedio de un femicidio cada 35 horas. De ellas, 231 fueron víctimas directas y al menos 20 fueron vinculadas.

En ese marco, La Nueva Mañana dialogó con integrantes de la Asamblea Ni Una Menos Córdoba para conocer cuáles son hoy las principales demandas del colectivo:

- ¿Cuáles son las principales demandas que atraviesan a la marcha de este 3J?

Las consignas centrales de la movilización de este 3 de junio recuperan nuevamente el reclamo por Ni Una Menos para instalar la exigencia de basta de femicidios, transfemicidios y travesticidios, planteando la responsabilidad del Estado y los gobiernos y la necesidad urgente de presupuesto. A su vez, sostenemos que el ajuste es una forma de violencia que se descarga de manera brutal sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas y nos pronunciamos en contra de la deuda y el acuerdo con el FMI.

-¿Cuál consideran que viene siendo el rol de la Justicia en la lucha contra la violencia de género?

Denunciamos el papel del sistema judicial y exigimos la destitución de jueces y funcionarios que amparan las violencias machistas. A una semana de reiniciarse el juicio por el femicidio de Cecilia Basaldúa, seguimos exigiendo justicia y denunciando que la elevación a juicio se hizo sin la necesaria investigación. Seguimos insistiendo en la aplicación de la IVE, la ESI y ley de cupo laboral trans, así como la aparición con vida de Yamila, Delia, Tehuel y todes les desaparecides. Se suma también la lucha de sobrevivientes y madres protectoras contra el abuso sexual en las infancias y adolescencias.

-¿Qué ha cambiado desde aquella primera marcha de 2015 a la actualidad, tanto en lo que hace a los reclamos como en lo que refiere a la militancia feminista?

Desde el 2015, los feminismos en lucha han subrayado que los femicidios, travesticidios y las distintas formas de violencias patriarcales no son casos aislados, son sistémicos; se agravan en un contexto de crisis económica, con un ajuste brutal, el endeudamiento, la desocupación y pérdida salarial, que profundizan la precarización de nuestras vidas. 

Desde aquel primer grito por Ni Una Menos, el movimiento feminista ha construido también un accionar integral, no sólo tejiendo redes de sostén y escucha ante los numerosos casos que acompañamos, sino también fortaleciendo nuestra presencia en la calle, para hacer escuchar estas demandas al Estado y a toda la sociedad. En esto, es central la denuncia al Estado y los gobiernos. Los años han pasado y seguimos exigiendo políticas públicas efectivas e integrales con presupuesto acorde, respuestas que no hemos recibido bajo ningún gobierno ni con el Ministerio de las Mujeres y Diversidades, no sólo a nivel nacional, sino también provincial y municipal. Además, ha quedado de relieve la complicidad del sistema judicial y el aparato represivo en la reproducción y el aval de estas violencias machistas, como lo vemos en los femicidios de Cecilia Basaldúa y Emilse Gajes, en los casos contra las redes de trata, o en los testimonios de las madres protectoras  entre ellas Flavia Saganías, criminalizada por denunciar al abusador de sus hijes y que enfrenta la violencia institucional y judicial.

-¿Cómo se encuentra el movimiento Ni Una Menos hoy, pandemia de por medio? 

Estamos fortalecidas y fortalecides por la organización construida desde 2015 hasta hoy, con la experiencia de la Marea Verde que conquistó el derecho a decidir a través de la movilización independiente, con la genealogía feminista que nos nutre de las ideas y ejemplos de compañeres que ya no están con nosotras y nosotres, pero que se multiplican en nuestras luchas. La pandemia nos trajo desafíos, renovamos las fuerzas porque no hubo cuarentena para las violencias y tampoco la hubo para nuestras luchas; esto se tradujo en una consigna "los feminismos estamos en primera línea, defender nuestros derechos es tarea esencial". Apostamos a seguir movilizadas y movilizades, en los hogares, en los lugares de estudio, de trabajo, en los barrios, en los territorios yen las calles construyendo ese mundo que deseamos libre de violencias.

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