Sin medias tintas, Schiaretti se manda de lleno en la discusión nacional

El Gobernador recorre foros y planta bandera defendiendo al Modelo de Gestión Córdoba como ejemplo a seguir para “salir de la grieta”. ¿Quién imagina a Schiaretti Presidente?
Schiaretti - discusión nacional
Dijo Schiaretti: “La grieta es una cosa del Amba, en el interior no existe”. Foto: gentileza.

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Juan Schiaretti está completamente lanzado al piletón política nacional. Sin correr la mirada del proceso que deberá definir a su sucesor al frente del gobierno cordobés, el mandatario provincial empieza a proyectar su figura a nivel país con una exposición cada vez más alta con la que se busca destacar los logros del Modelo de Gestión Córdoba, a través del cual el cordobesismo asegura haber esquivado la grieta. 

La grieta es una cosa del Amba, en el interior no existe”, dijo Schiaretti el pasado martes en un encuentro organizado por el diario Clarin, en el que particularmente compartió escenario con el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, y el jefe de gabinete, Juan Manzur.  “De la grieta, como en los laberintos, se sale por arriba. Está claro que los dos polos no son la solución, pueden hasta ganar las elecciones, se mantienen, pero no van a conseguir solucionar los problemas del país sin mayoría en las Cámaras y sin consensos”, señaló Schiaretti repitiendo un slogan que parece ser el latiguillo usado esta semana para hablarle al mundo empresario que ya lo había escuchado el lunes en su tradicional exposición anual en la Fundación Mediterránea. En la empresa de correrse de las políticas que considera “ideologizadas”, el gobernador propone un modelo con “tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”. De esa manera, busca moverse de la dicotomía que identifica como central en la discusión política nacional y propone una alternativa que ya había intentado imponer con la creación del peronismo federal, en la previa a las elecciones del 2019. 

Una idea que viene sonando hace tiempo

La instalación de una posible candidatura de Schiaretti a nivel nacional no es algo que haya surgido en el último tiempo. Ya desde las elecciones legislativas, diferentes dirigentes referenciados en el peronismo cordobés vienen señalando sobre las virtudes que la figura del gobernador aportaría a un modelo de país que discontinuara la pelea entre los polos conformados por el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. 

Allá por comienzos del 2021 fue el ministro de Agricultura de la Provincia, Sergio Busso, el que tiró una primera piedra al definir como “tentador pensar que Córdoba pueda protagonizar un proyecto de construcción a nivel nacional”. “Schiaretti es un gobernador con experiencia, comprometido con la cosa pública no sólo de en la provincia sino a nivel nacional”, había dicho en la previa a la campaña legislativa en que la discusión del gobernador con la administración nacional vertebró la campaña de Hacemos por Córdoba. Luego de esas elecciones, incluso, un grupo de intendentes del departamento Colón estuvo a punto de lanzar una mesa de trabajo a tal fin bajo el lema “Argentina Merece Más, Argentina Merece a Juan”. El ruido fue tal que el propio espacio, que se referenciaba en el intendente de La Calera, Facundo Rufeil, decidió postergar el acto en cuestión. En ese tiempo, hasta referentes nacionales de la Mesa de Enlace empezaron a hablar de la posibilidad de un Schiaretti compitiendo. 

Un asado con amigos

Todo se fue diluyendo relativamente a comienzos del 2022, con un Schiaretti activo en su función ejecutiva que recorría el territorio, inauguraba obras y encabezaba anuncios que tenían que ver centralmente con la provincia. Lentamente fue levantando el perfil y, de repente, apareció en un asado en la casa del salteño Juan Manuel Urtubey. Allí también estaban al jujeño Gerardo Morales, los diputados Florencio Randazzo, Graciela Camaño, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó, el ex senador chaqueño Ángel Rozas y el intendente rosarino Pablo Javkin. A partir de ese momento, la figura del cordobés fue cobrando un peso relativo en la agenda política a nivel país. Comenzó a recibir a sus pares, a aparecer en tertulias públicas nacional y una especie de operativo clamor empezó a surgir de las principales figuras de su espacio político.  “Argentina necesita un presidente cordobés que llegue acuerdos y nos genere una expectativa”, dijo Martín Llaryora en medio de un acto en barrio Patricios a mediados de esta semana. “Schiaretti puede darle previsibilidad al país”, había señalado Manuel Calvo el mes pasado en una entrevista. “Quiero a Schairetti Presidente”, sentenció Miguel Siciliano a comienzos de mayo. Y así, la pelota empezó a rodar. 

Qué dicen los consultores

Para Raúl Aragón, la proyección de Schiaretti es “relativa”. Para el director del Programa de Estudios de Opinión Pública en la Universidad Nacional de La Matanza, el camino del medio que propone el cordobés es de difícil proyección en el actual escenario, aunque aclara que todavía hay tiempo para intentarlo. “Lo que no parece haber hoy es espacio”, advierte al tomar como ejemplo el frustrado intento del 2019. “Ese tipo de construcciones puede tener chances de avanzar con una figura con el peso suficiente como para generar hechos significativos que conformen un liderazgo claro para que un conjunto de dirigentes se encolumne detrás, de lo contrario la batalla de egos hace muy compleja la ecuación”, señala y allí ubica como ejemplo al titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. 

En lo concreto, Schiaretti comienza a ser medido por algunos consultores y los resultados arrojan una muy buena imagen que, por el momento, no se replica en intención de votos. El último es de CB Consultora y tuvo su actualización a comienzos de este mes. Allí, Schiaretti aparece como el mandatario provincial con mejor imagen a nivel nacional seguido por los dos presidenciables cambiemitas: Gerardo Morales (Jujuy) y Horacio Rodríguez Larreta (CABA). El cordobés, a su vez, es el que mejor diferencial expone entre la imagen positiva y la negativa, 70,1% y 27,6% respectivamente. 

En ese sentido no son pocos los que interpretan que el mandatario provincial podría estar levantando el perfil para ocupar un rol protagónico en un próximo gobierno, sin que eso sea necesariamente un lugar en una fórmula nacional. Para la oposición cordobesa, por ejemplo, los intentos de Schiaretti se explican a partir de la debilidad del peronismo cordobés al no contar con posibilidades de una reelección de su jefe político. Schiaretti tiene que demostrar que todavía “está activo” para poder “trasladar” la buena consideración de su gestión al candidato oficial a sucederlo, una especie de reducción de daños ante la carencia histórica de renovación que manifiesta el justicialismo cordobés que estuvo hegemonizado por las figuras de José Manuel De la Sota y el propio Schiaretti durante los últimos 25 años. En el oficialismo también hay sectores que entienden los movimientos en esa misma dirección y no ven en el gobernador una figura con chances de proyectarse a la Presidencia, más allá que atienden el juego que el jefe propone. 

Cristina siempre presente

“Las posibilidades de Schiaretti también están atadas al rol que pueda ocupar un armado con características peronistas para el año que viene”, señala Aragón y allí tanto el consultor como los propios gestos del gobernador encuentran un límite claro. “Sin la bendición de Cristina, a ninguno le alcanza para hacer frente a la oposición y no la veo bendiciendo a Juan Schiaretti”, advierte el titular de Aragón y Asociados. Para Schiaretti, la vicepresidenta también es un límite. Más allá de las diferencias que públicamente asume tener con Juntos por el Cambio, ¿también lo será Mauricio Macri?   

 

 

LNM - Edición Impresa 259

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