Andrea Bocco: “La América profunda está a la vuelta de nuestras casas”

Sociedad 19/11/2021 Por Flavio Colazo
Durante este noviembre se desarrollan en Argentina -y algunos países latinoamericanos- las IX Jornadas del pensamiento de Rodolfo Kusch. Entrevista a la docente e investigadora.
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Andrea Bocco es profesora titular de Literatura Argentina I en la Escuela de Letras de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

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Especial para La Nueva Mañana

El filósofo y antropólogo Rodolfo Kusch (1922-1979) dedicó su vida al estudio de las culturas prehispánicas en el territorio americano. Su obra -considerada fundamental e inevitable a la hora de abordar las culturas populares- es, año tras año, analizada y divulgada por un conjunto de académicos argentinos- con colaboración de colegas latinoamericanos- en las que se han dado en llamar Jornadas del pensamiento de Rodolfo Kusch. 

Andrea Bocco, docente e investigadora del Universidad Nacional de Córdoba, profesora titular de Literatura Argentina I en la Escuela de Letras de la Facultad de Filosofía y Humanidades, dialogó con La Nueva Mañana sobre la importancia de la obra de Kusch, y sobre las expectativas y alcances de la actividad en curso.

¿Cómo -y en qué- ayuda, al lector primerizo, el abordar la obra de Rodolfo Kusch? 

- Te voy a dar un ejemplo propio. Yo soy hija de un panadero. Mi padre siempre se preocupaba porque sus empleados, hombres jóvenes, con hijos pequeños, gastaban todo lo que ganaban y no ahorraban; entonces, desde una posición paternalista, él decía: pero cómo…. estos muchachos se van al baile… compran zapatillas caras…; o se van a hacer la procesión a la Virgen de Alta Gracia… y se toman…, a mí, las quejas de mi padre, en ese sentido, me hacían ruido: Luego de leer a Kusch me di cuenta cómo desde la cultura popular los sujetos entienden, desde las ritualidades y lo sagrado, hasta el vínculo con las cosas materiales; lejos de los conceptos ajenos de almacenamiento, acumulación y posesión, del sentir que “soy” porque “tengo”. Entonces, creo que la lectura de Kusch le sirve al sujeto clase-media  para comprender, desde una perspectiva alejada del discurso hegemónico, la realidad cultural y los comportamientos de quienes ejercitan y vivencian las culturas populares.

Kusch trabajó en el Altiplano andino, ¿por qué? 

- Kusch se adentra en el mundo andino para entender su propio cotidiano, ese mundo diverso y multicultural que es Buenos Aires. Advierte una ligazón entre el pensar americano de los pueblos indígenas del Altiplano y el pensamiento de los sectores populares no solo rurales, sino urbanos. Ese recorrido es impactante y poderoso, y es una llave que nos abre zonas muchas veces negadas desde los lugares de clase media. Tiene un libro hermoso, Indios, porteños y dioses (1966), que bien puede ser la puerta de acceso a su obra. Creo que es un viaje que seguro resultará a los lectores fascinante, porque de golpe nos descubrimos de una manera que no sabíamos que estaba en nosotros. 

¿Es necesario conocer ese territorio andino para visualizar la realidad cultural que estudió?

-No, para nada, no es necesario conocer Cuzco para ver la realidad cultural que vio Kusch, basta con tomarse un bondi hasta algún barrio de Córdoba, o llegarse a las inmediaciones del Mercado Norte, para encontrar toda esa América profunda que describe Kusch. Y no por la presencia de migrantes del Altiplano, sino porque están nuestros propios cordobeses de los sectores populares allí. La América profunda está a la vuelta de nuestras casas, solo hay que llegarse y descubrirnos a nosotros mismos en nuestra identidad, formando parte, entendiendo que nosotros somos esa cultura popular.
 
¿Desde dónde parte Kusch para pensar al hombre que habita nuestro territorio?

- Kusch sostiene que la gran mayoría de los hombres presentes en nuestro territorio somos -temerosos de ser nosotros mismos- sujetos culturales sin cultura; no porque no la tengamos, sino porque no la asumimos. Entonces este sujeto decide abrazar a la cultura occidental -cristiana, europea y ajena- que nos ha colonizado en lugar de aceptar la cultura propia – una cultura nacida y crecida desde lo aborigen y que va hasta a lo que se le llama “cultura popular”-. Dentro esta “cultura popular” Kusch nota que subsiste y perdura una “cultura americana- precolombina”.

¿Qué tensiones internas ve Kusch que atormentan a ese sujeto que usted describe?

- Kusch analiza la condición de hombre blanco-ciudadano, clase media, intelectual, y lo ve temeroso de sí mismo, que se niega, y rechaza tolo lo que sea “cultura popular americana” por considerarlo “hediento”; de un “hedor” construido por los europeos cuando llegaron a América -según Kusch- y que resume el olor de la barbarie. Kusch considera positivo ese “hedor”, porque nos identifica como americanos, y nos distingue como sujetos culturales diferentes, y alejados de una “pulcritud” que no nos es propia y que nos enferma. De todos modos, las culturas prehispánicas -hediondas- siguen impregnando su hedor en las pulcras culturas ajenas -que nos llegan con pretensiones colonizantes- en un proceso de fagocitación constante.

¿Algún ejemplo de dicha “fagocitación”?

- En las culturas de los pueblos del Altiplano –recorridos y abordados por Kusch- lo sagrado ocupa un lugar central. La fagocitación allí es patente en el culto mariano. La importancia que el culto a la Virgen María tiene en la América latina es un ejemplo de ese proceso de fagocitación, de cómo las culturas propias latinoamericanas subsisten, infiltran, contaminan, fagocitan a la cultura occidental impuesta, en este caso la religión católica. Por qué la Virgen; porque se vincula a todo el culto de la Pacha Mama. Entonces el amor que los pueblos latinoamericanos le tienen a la Virgen María tiene que ver con eso.
 
¿Cuál es el propósito de las jornadas sobre la obra de Rodolfo Kusch? 

-Las Jornadas sobre Kusch no están pensadas para un público especializado, sino para el público en general con interés en reflexionar localizadamente sobre procesos y problemas en -y desde- América Latina, estableciendo un diálogo entre el conocimiento universitario y el conocimiento producido desde los trabajos en territorio, entre los saberes científicos y los saberes populares; entre el arte y la ciencia.    

¿Quién organiza estas Jornadas; y desde cuándo? 

- Desde 2011, por una iniciativa de la Universidad Nacional Tres de Febrero (Untref) El organizador principal es José Tasat. En cada edición el diálogo se construye con la participación de varias áreas: psicología, medicina, arquitectura, estética, literatura, artes plásticas, cine, filosofía, musicología, educación, comunicación, historia. Los lugares de las Jornadas van rotando entre Buenos Aires y Maimará -ciudad jujeña donde Kusch pasó sus últimos años de vida-; en algunas ocasiones la sede ha sido alguna otra universidad latinoamericana (de Brasil y Colombia) estableciendo relaciones con algún pensador local. Este año, virtualmente, participan 40 universidades nacionales y extranjeras junto a grupos artísticos y de lectura. Además, siempre incluye los aportes desde el pensamiento popular. En las últimas Jornadas, en Maimará, la mesa de cierre estuvo integrada entre otros por un médico y una curandera de la zona, ambos hablando de los saberes ancestrales sobre plantas medicinales. Abordar a Kusch es necesariamente poner en crisis todo lugar cómodo, pulcro, académico, cerrado, establecido. 
  
¿Cuál es la tarea que aborda este año el equipo a cargo de la Escuela de Letras de la FFYH? 

-Nuestra intervención este año tiene que ver con reflexionar sobre la incidencia de la literatura en el pensamiento kuscheano; establecer relaciones con otros autores argentinos (por ejemplo Raúl Scalabrini Ortiz); pensar qué máquina de leer construye Rodolfo Kusch y cómo podemos operarla, discutirla, reapropiárnosla, desarmarla y recrearla para hacer lecturas propias. 

 

 
  

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