La economía real, cruzada por datos positivos, sombras y lobistas del caos

Política / Economía 09/07/2021 Por Facundo Piai
La producción industrial está en franca recuperación, pero las ventas minoristas y el consumo siguen contraídos. En un año electoral, el Gobierno enfrenta varios desafíos.
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La industrial sigue recuperando producción con una utilización de la capacidad instalada por encima de los niveles prepandemia; por otro lado, en la actividad comercial las ventas minoristas cayeron 7% en mayo (Foto: NA).

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Especial para La Nueva Mañana

En la economía “real”, los datos duros continúan evidenciando dos ritmos marcadamente distintos. Por un lado, el sector industrial sigue recuperando volúmenes de producción con un promedio de utilización de la capacidad instalada por encima de los niveles prepandemia. Ese nivel de actividad fabril significó en mayo un aumento del 30% de los volúmenes producidos en relación al mismo mes del 2020, según las últimas publicaciones de Indec.

El índice de producción industrial del organismo que dirige Marco Lavagna marca una merma respecto al mes de abril (ocasionada por las medidas de aislamiento frente al aumento de contagios) pero una expansión interanual de la actividad de las unidades fabriles del 23% en el acumulado enero-mayo. 

Por otro lado, la actividad comercial aún no termina de recomponerse y las ventas minoristas se contrajeron un 7% en mayo en relación a abril, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came). El mismo relevamiento evidencia que las ventas del sector se encuentran casi veinte puntos por debajo de los registros antes de la pandemia. Desde el Gobierno advierten que, principalmente, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios explica esta mengua del consumo. Consecuentemente, confían en que las revisiones de los acuerdos paritarios pactados por los sindicatos permitirán una recomposición salarial. De este modo, con actualizaciones que acompasen los aumentos se estimulará la demanda, estiman. Sin embargo, analistas críticos al Gobierno advierten que la recomposición salarial generará una disparada inflacionaria que terminará por pulverizar los aumentos paritarios.

El establishment hace lobby a favor del caos

A esa tesitura abona el Centro de Estudios de la Nueva Economía (Cene) de la Universidad de Belgrano, por caso, que alerta sobre una inflación de 60%. En el mismo sentido se expresaron las 41 consultoras relevadas por el BCRA en el informe mensual sobre expectativas. El informe concluye que el mercado proyecta subas anuales en torno a 50 puntos porcentuales. Quien convalidó estos números fue el ex presidente del Banco Nación durante la administración de Cambiemos, Carlos Melconian. En su visita a Córdoba para celebrar el 44a aniversario de la Fundación Mediterránea, el economista del PRO fue contundente y aseveró que no hay “ninguna chance de que los salarios le ganen a la inflación”. Asimismo, auguró una escalada del dólar blue y un aumento de la brecha con la cotización oficial que haría insostenible el tipo de cambio actual. En efecto, lo que se desprende de su diagnóstico es que habría un cóctel explosivo que terminará afectando el ritmo de actividad y la recuperación del producto. 

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En su visita a Córdoba para celebrar el 44° aniversario de la Fundación Mediterránea, el economista del PRO Carlos Melconian aseveró que no hay “ninguna chance de que los salarios le ganen a la inflación”. (Foto: NA)

Como dice un reconocido economista cordobés, las proyecciones de los lobistas suelen expresar las intenciones de los mercados antes que objetivos diagnósticos económicos. Como profecías que buscan autocumplirse. En efecto, una expectativa entraña un deseo. En rigor, en su formulación se enredan anhelos junto a simpatías políticas y dogmas ideológicos. Por caso, el rechazo que cosechan los pronósticos del Gobierno actualmente contrasta con las expectativas del mercado en 2016-2019. Durante el gobierno de Cambiemos las expectativas del mercado relevadas por el Banco Central siempre fueron positivas; con una inflación y devaluación subvalorada. A principios del 2019, por ejemplo, las consultoras presagiaban un dólar a $48 al concluir el año y una inflación de 29%; en sintonía con las proyecciones del gobierno de Mauricio Macri. Finalmente, la cotización de la divisa fue de 58 pesos y los precios estuvieron 24,4% por arriba de lo que estimaba el mercado. Mientras que el fundador de M&S Consultores, Carlos Melconian, auguraba para el año 2018 una inflación de 20 puntos, cuando las subas de ese año terminaron en 47%, siendo de las más altas de los últimos años.

Menos ingreso estacional de dólares y más demanda estacional de divisas

A juzgar por la tendencia de los últimos años, la evidencia empírica nos muestra que en los años electorales, los gobiernos nacionales buscan administrar el tipo de cambio para controlar la inflación (o evitar subas mayores), estimulan la recomposición del poder adquisitivo y el consumo. Por otro lado, otra tendencia que se presenta con intensidad en los años impares signados por las tensiones políticas es el aumento de la demanda de dólares. En efecto, cabe preguntarse si el Central está lo suficientemente solvente como para capear corridas cambiarias sin perder el control sobre el tipo de cambio. En ese sentido, el Gobierno tiene a su favor la liquidación de agrodólares durante el primer semestre que le permitieron al Central recomponer sus reservas netas en más de un 80%. Además, contarán con los dólares que el Fondo Monetario girará a sus países miembros en concepto de Derechos Especiales de Giro (DEG). En efecto, al participar Argentina en el 0,67% del capital del Fondo, le corresponde poco más de 4 mil millones de dólares. 

En el otro platillo de la balanza tenemos una menor liquidación de divisas de parte del agro, en parte por factores estacionales y también por especulaciones frente a eventuales devaluaciones futuras. Consecuentemente, es de esperar que el Central compre menos dólares y baje el ritmo del fortalecimiento de las reservas. Por lo tanto, cabe preguntarse si con lo que cosechó el BCRA durante el primer semestre le alcanza para transitar mayores tensiones cambiarias y continuar con la estrategia de reducción de la brecha. La distancia entre la cotización oficial y el promedio de los dólares paralelos creció un más de un 20% y comienza a inquietar al equipo económico. Ocurre que en los años electorales, el grueso de las operaciones de los dólares financieros se realizan durante los segundos semestres, según la tendencia de la última década. En efecto, del control de esta brecha (y de la alineación de las expectativas con las proyecciones del gobierno) depende la estabilidad del tipo de cambio y, por tanto, de gran parte de la economía. 

 

 

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