"Somos totalmente libres de hacer lo que querramos con las canciones"

Pequeño Bambi, la banda integrada por Karol Zingali, Vivi Pozzebón, Eva Gou, Elli Rivarola y Joel Costas, lanzaron su primer disco en marzo de este 2021.
Pequeño Bambi prensa
En Marzo, la banda performática cordobesa lanzó su primer disco de larga duración que fue grabado en los Estudios Desdémona, masterizado en Suecia por Iñaki Marconi y editado por Goza Records. - Foto: Prensa Pequeño Bambi

Cuando hace apenas un par de meses Pequeño Bambi editaba su disco debut, habían pasado 16 (caóticos) años desde el momento que la primera formación de la banda había hecho sonar sus primeros acordes en algún lugar de la Ciudad de Córdoba.

A finales de marzo de este año, la banda performática cordobesa lanzó su primer disco de larga duración grabado en los Estudios Desdémona, masterizado en Suecia por Iñaki Marconi y editado por Goza Records.

“La verdad es que nunca habíamos puesto la atención central sobre el trabajo musical, siempre estábamos en la parte más performática y más metida en el mundo del arte contemporáneo”, cuenta Karol Zingali a La Nueva Mañana. “Sin embargo, había muchísima gente que nos destacaba el proyecto desde su costado musical porque eso era lo que más les atraía. Lo que terminó de convencernos de que teníamos que meternos a un estudio nos pasó a finales del 2019, cuando fuimos a hacer un show con Sudor Marika y Tremenda Jauría al Xirgu en Buenos Aires. En ese concierto nos vió Tweety Gonzalez, que estaba con unos productores mexicanos, y enseguida nos dijo que teníamos que grabar. Nos tiró muy buena onda y eso nos aumentó la necesidad de dejar plasmado todo eso que hacíamos en vivo en un disco. Justo habíamos ganado un premio de un Fondo Nacional y nos quedaban unos mangos que usamos para alquilar un estudio acá en Córdoba y grabar”, describe.

Así fue como la banda que se completa con Vivi Pozzebón, Eva Gou, Elli Rivarola y Joel Costas, volvió a Córdoba y alquiló un estudio de grabación. “Ensayamos un montón y dos semanas antes de que se decretara el aislamiento, grabamos todos los temas en tres días. No hubo tiempo para errores. Principalmente por los costos, teníamos el tiempo cronometrado, por lo que nos metíamos al estudio y quedaban las tomas que finalmente se usaron. La idea de respetar el vivo quedó re bien plasmada”, rememora Karol.

-¿Y cómo fue grabar en este contexto de pandemia, en el que también el disco se termina editando?
-Para nosotras fue algo que nos terminó ayudando, en cierto, modo porque el parate que se vino a nivel internacional nos obligó un poco a concentrarnos en ese disco que era lo único que teníamos activo. Lo grabamos en febrero, ponele que todo estuvo parado durante marzo y en abril dijimos ‘lo mezclemos’. No había nada en ningún lado y en medio del silencio mundial empezamos a ir con barbijos y todos los protocolos al estudio a mezclar. Cuando terminamos el single A quién le importa, todo se activó. Ahí ya empezamos a cerrar el sonido que termina teniendo todo el disco.

-Que es el concepto de ese sonido vivo que había llamado la atención de Tweety. 
-La verdad es que tocamos muy poco porque queríamos que el sonido en vivo se notase. La verdad es que no hay demasiada mano en la mezcla. De hecho, para junio o julio ya estaba todo listo y nos pusimos a hacer las gráficas y pensar toda la otra parte de los lanzamientos. El disco estaba listo.

A lo largo de casi 33 minutos, Pequeño Bambi se dedica a reversionar canciones icónicas del pop y del folklore global para jugar, según sus propias palabras, a transformar el concepto del “amor romántico” bajo el filtro sonoro del punk crudo y festivo, y la estética kitsch que conforma el ADN de la banda.

“Pequeño Bambi es nuestro proyecto más amado porque nos da una libertad y una locura extraordinaria” dice Karol al respecto y desnuda las razones de un repertorio que sorprende por momentos pero que, hilando fino, está impregnado de una coherencia interna propia de la propuesta de la banda.

“En el disco hay obras que son históricas para Pequeño Bambi y tienen que ver con la biografía musical de la banda. Hay un rejunte de relaciones que explican la elección de eso temas, puede ser que sean canciones que  nos atravesaron cuando éramos chicas o que bien surgieron conversando entre nosotras. Te diría que, en el fondo, cómo terminan de caer los temas en las interpretaciones de Pequeño Bambi es algo muy misterioso. Somos un grupo muy diverso en cuanto edades y en cuanto a gustos musicales. Las Rivarola hacen canciones indie, Vivi hace folk y música del mundo, Joel hace más rock y yo soy un coctel de cosas que tienen que ver más con el mundo de la experimentación. O sea, es todo un conjunto de cosas que se van poniendo en juego y que toma la forma definitiva que termina tomando, sobre todo, porque somos totalmente libres de hacer lo que querramos con esas canciones”, cuenta Karol.

-A todo esto, cuando la pandemia lo permita van a presentar un disco 16 años después. ¿Qué sensaciones tenés al respecto?
-A mí me encanta esa espacie de desapego temporal y falta de desesperación por pertenecer que tiene Pequeño Bambi. Me parece que eso es lo que nos hace felices, hay una aceleración atemporal en medio de un escenario capitalista en donde el tiempo tiene que ser exprimido. En ese sentido, nosotras vamos a contracorriente. Y en cierto modo, que hayan pasado 16 años y que estemos grabando nuestro primer disco me parece algo hasta romántico, aún cuando esa palabra esté tan sucia a esta altura de la historia”.

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