Construyendo comunidad, cuidando el ambiente

Economía social 05/03/2021 Por Mónica Hernández
La Cresi está conformada por 8 mujeres que reciclan cartón, aluminio, vidrio y PET. Además de recolectar material en las comunas de Villa San Isidro y José de la Quintana, llevan todo al Refugio Libertad.
COOPERATIVA - REFUGIO LIBERTAD
La cooperativa se formó a partir de la reunión y las necesidades de un grupo de mujeres de San Isidro. Foto: gentileza.

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La cooperativa se formó a partir de la reunión y las necesidades de un grupo de mujeres de Villa San Isidro que llevaron el proyecto a la comuna con el fin de cuidar el medio ambiente, mantener el pueblo limpio y tener una fuente de trabajo.

Una vez aprobado el proyecto se les proveyó de un vehículo para la recolección mensual. Luego se comunicaron con los vecinos por medio de charlas en la plaza, lectura del proyecto y publicaciones. Estos vecinos se propusieron ayudar a estas mujeres colaborando con los cartones que juntaban, vidrio, plástico y aluminio, para sacarlo el día acordado (una vez a la semana), además de los negocios de la localidad. 

El 4 de septiembre del 2020 volvieron a la actividad con el recorrido habitual de recolección diferenciada estas 8 mujeres que trabajan en la zona de José de la Quintana y de San Isidro, donde llegaron a un acuerdo con los vecinos para que en cada punto por el cual ellas pasan les entreguen lo que ellos van juntando durante la semana, contando con la ayuda de la comuna de la segunda localidad que les provee un vehículo.
Como complemento de los retornos mensuales, las trabajadoras percibieron el subsidio de $9.000 de la Línea 1 por Covid-19 del Ministerio de Trabajo de la Nación.

La tarea diaria

Luego de hacer la recolección trasladan todo el material a un lugar de trabajo que les presta el Refugio Libertad (ex Grupo de Artillería 141) donde se selecciona cada material, por ejemplo, el cartón, plástico, vidrio y la idea es con el dinero recaudado poder comprar las máquinas para mejorar el producto. Pasan a las 9 de la mañana y arrancan desde la Plaza Las Malvinas en José de la Quintana, les piden a las personas que separen todo el material y lo lleven limpio, a lo cual todo el pueblo se acostumbró y cumple con la tarea.

Actualmente están avanzando en la organización de la cadena para vender el material producido. Carola, una de las socias fundadoras, comentó: “Estamos muy agradecidas con la colaboración de los habitantes de nuestro pueblo y al concluir con la recolección llevamos el material a un espacio amplio con techo que nos provee la asociación Trabajadores Unidos por la Tierra y el Trabajo en la zona de Villa San Isidro” y agregó: “En el mismo predio desempeñamos la tarea de dividir por sectores el material reciclable, luego es seleccionado y por medio de la misma asociación nos contactamos con la Federación de la Economía Popular Cartoneros y Recicladores de Córdoba y ellos nos compran el material y nos proveen el vehículo para movilizar la venta. Con el dinero que recaudamos en cada venta vamos comprando las herramientas para mejorar la calidad del trabajo”.

En tanto, “agradecemos profundamente a Trabajadores del Ambiente-Faccyr Córdoba -de la cual somos parte- por la entrega de un carro transportador y de ropa de trabajo para desarrollar nuestra labor diaria”, comenta la referente. 

El carro servirá para poder trasladar el cartón en el Refugio Libertad o también para salir a la ruta y juntar las botellas o latas; aún les falta conseguir los bolsones de arpillera que se enganchan en el carro, y pronto tendrán las remeras con el logo de la cooperativa.

El Refugio Libertad

En este espacio conviven diferentes organizaciones sociales y de la economía social además de la Cresi, entre ellas una cuadrilla de trabajo que continúa con la remodelación del ex Casino de Oficiales, para que los compañeros puedan encontrarse en la Escuela Nacional de Organización Comunitaria y Economía Popular (Enocep) de la UTEP.

Lo que estamos haciendo ahora es el cambio de cielorraso. Tratamos de curar el techo pero los días de lluvia nos concentramos adentro en cambiar las cañerías del edificio, ya que es una construcción que tiene un abandono de muchos años, así que estamos haciendo un poco de todo”, relataron a La Nueva Mañana.

Además, se hizo una sangría para los residuos cloacales para uno de los módulos y otra con las mismas características están terminando y rellenando. Asimismo, se avanzó con el tendido de una red de electricidad para este sector recuperado para la soberanía alimentaria.

Entretanto, cuando limpian el terreno van dejando sectores de flores y algunas plantas, hay toda una serie de alimentos prehispánicos que permanecen, como por ejemplo, lo que le dicen “carne gorda”, y también la llamada “verdolaga” que son alimentos ultra nutritivos tanto como el kale que crecen naturalmente en el monte. “Esos alimentos son parte de la alimentación que con la conquista quedaron de lado, se olvidaron”, agregaron.

Otro de los espacios que integran el Refugio Libertad son los Trabajadores Unidos por la Tierra. dentro de la cual contienen a la Huerta El Algarrobo, quienes a pesar de  un año muy difícil por la sequía continuaron apostando a la agroecología, desarrollando un trabajo de siembra sin agroquímicos para toda la comunidad de José de la Quintana. 

Hacemos nuestro compost, nuestro humus y vamos haciendo la tierra, nosotros la nutrimos y cuando limpiamos hacemos la parva, mezclamos con bosta, con yuyos y tierra. Hicimos un taller que va a ser aplicado este año, sumamos otros que nos van a ser muy útiles para mejorar la producción”, agregaron y explicaron que ya trabajan con semillas propias.

Por una digna educación en la ruralidad

Trabajadores Unidos por la Tierra (Traut) en febrero marchó por las calles de Villa San Isidro exigiendo una “digna educación en la ruralidad”, sumándose a la campaña que desarrollan en unidad numerosas organizaciones sociales de la provincia de Córdoba hace ya más de una década.

Para Traut, la “digna educación” es una construcción y un compromiso cotidiano, por eso durante la jornada de lucha tuvieron voz las cuadrillas de trabajadores que vienen abocadas a la refacción de escuelas rurales, llegando adonde el Estado sin las organizaciones no llega.

La jornada de lucha contó con un espacio de reflexión y debate sobre qué entendemos por “digna educación” en los contextos rurales. Se rescató “la importancia de la plena implementación de la ESI (Educación Sexual Integral); del fortalecimiento del acompañamiento psicológico y pedagógico a niñes y adolescentes; de la urgencia de que la educación ayude a romper el silencio sobre las violencias y abusos sobre niñes, adolescentes y mujeres; las necesidades impostergables que atraviesan ediliciamente los espacios educativos; y la exigencia de que el Estado garantice el acceso a la educación mediante la entrega de módulos de útiles escolares, la resolución de problemáticas de transporte y conectividad, la ampliación de los módulos de Paicor, entre otras demandas sentidas por la comunidad”, expresa el comunicado.

Más información:

Trabajadores Unidos por la Tierra (Facebook)

Comuna San Isidro (Facebook)
 

 

 

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