Villa Los Aromos: balnearios para todos los gustos a minutos de Córdoba

Turismo 26/02/2021 Por Vanina Boco
Cascadas, playas con arenas o césped, sombras extensas y pequeños bosquecitos son parte de la variedad de escenarios que se puede encontrar en la localidad del valle de Paravachasca.
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Especial para La Nueva Mañana

Con césped, con arena o con piedras, tranquilos o más concurridos, Villa Los Aromos tiene kilómetros de costanera y un puñado de balnearios ideales para elegir el que más nos guste. 

Además, en tiempos de pandemia, este dato es fundamental para buscar un lugar que no presente amontonamiento de gente y en el que se pueda descansar y disfrutar del río en toda su plenitud. 

Otro punto a favor es que se encuentra a poco menos de 50 kilómetros de la ciudad de Córdoba, lo que representa una hora en colectivo. Pero, una información importante si piensan ir en transporte público: compren el pasaje por Internet o vayan con tiempo a la boletería, porque no hay muchas frecuencias y los colectivos se llenan rápido, sobre todo si es fin de semana.

Para llegar en auto hay que dirigirse en dirección a Alta Gracia por la Ruta Provincial N°5, pasar esta ciudad, luego las localidades de Anisacate y La Bolsa, y pegado a esta última está el ingreso a Villa Los Aromos.

Un recorrido por los balnearios

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Hacía muchos años que no visitaba este pueblo y, si bien tenía la idea de que me había gustado mucho, no recordaba la amplitud de su río ni la cantidad de balnearios que tiene. Por eso, fue como descubrirlo nuevamente.

Para refrescar la memoria, nada mejor que empezar a andar por sus calles. En el pueblo tienen un itinerario muy práctico: luego de pasar el puente, hay que seguir la avenida Los Aromos, ya sea para la derecha o para la izquierda, y dar la vuelta completa al pueblo. Cada 150 metros, a veces más, hay carteles que señalizan la entrada a los balnearios. ¡Yo conté nueve!

Comencé el recorrido en dirección a la derecha y a los pocos metros estaba la entrada al primer balneario llamado “El cogote”. La costanera en este tramo es bien amplia y cubierta de césped, los árboles dan sombras generosas ideales para tender algo y descansar o leer un libro. El río es caudaloso y ancho, aunque bajo, a pesar de que se nota que ha crecido producto de las lluvias de hace unos días.

Siguiendo por un caminito que se va abriendo entre los árboles, se llega al segundo balneario y uno de los más populares:  “Los patos”. El río se separa y se une a la altura del acceso a la playa. Acá ya hay zonas con arena y partes del río que son un poco más profundas. Muchas familias ya están instaladas con sombrillas y reposeras. 
“Los patos 2” es el siguiente destino, y también presenta arboledas frondosas y costas que mezclan entre pasto y arena. 

Más balnearios

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El próximo balneario es “El Ius” y es el más chico de todos, da la impresión de un lugar más reservado, casi como si se tratara de la bajada al río de una casa. Hacia los costados hay vegetación cerrada, así que para seguir viaje hay que volver por el acceso y continuar por la avenida Los Aromos.

“La curva” es el próximo destino y es otro de los que se muestra más concurrido. Es que acá ya se pueden ver piedras más grandes, ollas con mayor profundidad y saltos de agua. También cuenta con una linda playa de arena, aunque los árboles grandes ya empiezan a escasear.

El nombre del siguiente balneario se queda un poco corto: “Los chorritos”. Acá ya se forman cascadas no tan altas pero sí anchas y con buen caudal de agua; son tres a lo largo del río y dan una postal para enmarcar.
Pasando este balneario, el tramo se hace más largo hasta llegar al próximo, hay que seguir dando la vuelta al pueblo, pasar por el Paseo de la Virgen, cuesta arriba, y se llega a “El peñón”. Este balneario tiene una escalera para descender al río, pero no cuenta con mucho espacio en sus márgenes.

Pegado al edificio de la Comuna está el “Balneario comunal”, donde hay un sector con arena y una especie de pileta que pareciera estar en desuso. También hay varias familias instaladas para pasar el día.

Ya llegando al puente, donde inicié el recorrido, están “Las cascadas” y “Las acacias”, el primero es otro de los más visitados por sus saltos de agua de distintos niveles y la posibilidad de estar en un jacuzzi natural. Y el segundo cuenta con más vegetación, que dificulta un poco el acceso al río. 

Villa Los Aromos me volvió a sorprender y a enamorar con sus paisajes. Pero también porque vi un pueblo preparado para recibir a los visitantes, y eso se nota en su costanera cuidada, con el pasto prolijamente cortado, con recipientes para la recolección diferenciada de basura y con personal atento a resolver cualquier inquietud. Una buena alternativa para pasar los últimos días de este verano atípico.

 

 

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